Sobre Irán

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Si bien no coincido con el carácter confesional de la República Islámica, lo cierto es que ese país no es atacado por su condición de musulmán o por su carácter conservador, sino por mantenerse en firme y consecuente antagonismo frente al poder avasallador y arrogante del sistema mundialista homogeneizador de la globalización.

Por eso y no por otra cosa el Irán de Ahmadineyad es agredido casi a diario por los medios occidentales. Quiero dejar claro que no comparto la cosmovisión de los mulás iraníes, pero eso no es necesario para defender el derecho a la soberanía de un estado que tiene el suficiente orgullo nacional para negarse a ser dominado o manipulado por intereses (financieros) extranjeros; los cuales sólo se dedicarían a explotarlo y esquilmarlo económicamente colocando en el lugar de Ahmadineyad a un títere manejable de manera acorde a sus intereses como ya han hecho en Iraq y en Afganistán (tras reducir a escombros ambos países y provocar sanguinarias masacres entre la indefensa población civil eufemísticamente calificados de “daños colaterales” por los cínicos voceros del imperialismo genocida).

Si Occidente está tan preocupado por la “libertad”, por la “democracia” y por el tan cacareado fundamentalismo islámico debería más bien romper relaciones con la monarquía absolutista de Arabia Saudí, donde reina el wahhabismo (inspirador de los talibán y de Bin Laden, otrora tambien ellos aliados de los USA), la más fanática, aberrante y oscurantista de las formas del Islam. Pero parece que eso no entra dentro de los planes de la élite política yanki. Famosas son las fotos del ex-presidente Bush (cuya familia mantiene excelentes relaciones comerciales con la casa de Al-Saud) caminando de la mano del tiránico monarca (forrado de petrodólares) en su rancho de Texas, o de Obama postrándose sumisamente ante el infame reyezuelo; cuyo antecesor Fahd veraneaba cada año en Marbella y era gran amigo de nuestra chupóptera monarquía bananera.

Por eso y otras oscuras razones los medios occidentales suelen minimizar la represión brutal que padecen las mujeres de Arabia Saudí, y la persecución contra creyentes de otras religiones perpetrada por esa delirante teocracia dinástica; y ensañarse en cambio con Irán, país donde están permitidos otros cultos además del Islam (como el zoroastrismo, la religión primordial de los persas), y donde las minorías religiosas (musulmanes sunnitas, cristianos, zoroastrianos y judíos) tienen representación en el parlamento, y donde existe una comunidad judía que cuenta (por mucho) con más derechos y mejor nivel de vida que los ciudadanos árabes de Israel (no digamos ya, que los palestinos de los territorios ocupados…)

Si en Irán surgiera un movimiento popular, nacionalista y social, que se opusiera tanto a la República Islámica como al imperialismo mundialista judeoamericano, yo no dudaría en apoyarlo. Pero por ahora no existe en el país de los persas una corriente ideológica de carácter secular que sea al mismo tiempo contraria a la globalización plutocrática. Yo personalmente veo el actual estado de Irán, con el gobierno de los mulás y ayatolás, como un mal menor frente al capitalismo apátrida internacional. Si por mí fuera, lo preferible sería un régimen más liberal en lo que a religión respecta, un régimen donde el clero islámico no tuviera tanto peso, pero que al mismo tiempo no se hicieran concesiones a la rapiña financiera y a los intentos de homogeneización cultural promovidos por el imperialismo. Algo así como el Ba´athismo, o como un nuevo Mosaddeq. La milenaria nación iraní cuenta con una historia y una cultura muy ricas, y ya desde una época muy anterior a la islamización del país.

Pero por desgracia no existe a día de hoy una corriente política de las características mencionadas que cuente con apoyo popular. Hay sólo dos opciones: la actual República Islámica, con su severidad religiosa pero un orgullo nacional inquebrantable; y los partidarios de una occidentalización de Irán con todo lo que ello conlleva: destrucción paulatina de su milenaria cultura y depredador liberalismo económico.

Adversario

Y a la hora de elegir, entre la “democrática” cultura-basura y la depredadora “libertad” (de mercado) promovida por la hipocresía suprema del inquilino de la Casa Blanca en representación de los amos del mundo; y entre el presidente iraní (conservador pero consecuente y honesto) lo tengo bastante claro:

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