Rumanía 1989: La estrategia de los terroristas

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(Un artículo de ANTIMPERIALISTA)

Los terroristas rumanos: la estrategia que apuntaló a la contrarrevolución rumana.

Entre el 16 y el 22 de diciembre de 1989, tiene lugar la llamada Revolución rumana (para muchos la contrarrevolución rumana), que tuvo como resultado un golpe de Estado “bendecido” por occidente, y que llevaría al poder a un grupo de mafiosos, que, desde entonces hasta la fecha, se dedicarían a desmantelar el anterior sistema socialista y entregar, en manos de las transnacionales occidentales, a la población rumana y sus recursos naturales. Algo que ha tenido como consecuencia un depauperamiento de las condiciones de vida de la población, sin precedentes en la historia de este país, y que ha condenado a millones de rumanos y de rumanas a la a emigración, muy útil para las burguesías de Europa occidental, que han sabido aprovechar esta desgracia, para conseguir mano de obra semiesclava.

Un hecho poco recordado en los tiempos actuales, pero que ayudó al Imperio y a sus aliados locales a apuntalar la contrarrevolución rumana fue el conocido como caso de los terroristas rumanos. Unos terroristas que aparecieron justo en el momento que la contrarrevolución rumana llevaba a cabo sus primeras demostraciones de fuerza, durante el periodo socialista, a través de manifestaciones multitudinarias, y que desaparecieron tan pronto como triunfaron las posiciones pro-occidentales, sin dejar la menor huella.

Entre los muchos acontecimientos que sacudieron a Rumania, a finales de 1989, cabe destacar una serie de atentados terroristas (algunos de ellos contra manifestaciones opositoras a Nicolae Ceaucescu), que dejaron un saldo de varios cientos de muertos y otros tantos heridos, así como una destrucción de numerosos bienes materiales. La prensa capitalista, tanto local como internacional, no tardó en culpar de estos sucesos a los partidarios de Ceaucescu y del socialismo, lo cual sirvió para criminalizar a los defensores del anterior gobierno, deslegitimar las manifestaciones de apoyo al mismo y justificar el posterior asesinato de Ceaucescu y de su mujer.

Lo primero que llama la atención, a la hora de analizar estos hechos, es que no sólo no fue arrestado o condenado ni una sola persona por los atentados terroristas, sino que ni siquiera llegó a ser identificado ni uno solo de las personas que los perpetraron. Aún hoy, en pleno capitalismo, no ha sido desvelada la identidad de ninguno de los autores.

Muchos investigadores, algunos incluso supuestamente defensores del anterior sistema socialista, sostienen la teoría de que los atentados terroristas formaban parte de una estrategia de autodefensa, destinada a activarse en el momento que existiera algún tipo de riesgo o amenaza que pusiese en peligro los cimientos y la supervivencia del sistema. Fuera como fuese, cuesto mucho creer que un gobierno, con más de 45 años de experiencia en la lucha contra la desestabilización capitalista, decidiera comenzar una “guerra”, para salvaguardar el orden existente, que por sus características (estrategia exclusivamente terrorista) estaba condenada al fracaso, y que podría ser fácilmente manipulada por occidente y los golpistas en su favor, como, a la postre, así lo fue, pues, gracias a los atentados, el nuevo gobierno justificó la dura represión ejercida sobre los miles de partidarios de Ceaucescu, a los que se les prohibió todo tipo de manifestación pública, tras el golpe de estado. Unas manifestaciones que podrían haber cambiado el curso de los acontecimientos, de haberse podido celebrar.

Estos sucesos recuerdan mucho a los acaecidos en Venezuela, horas antes del golpe de Estado frustrado, del 11 de abril de 2002, cuando en el transcurso de una manifestación antichavista, varias personas fueron heridas de bala. Algo de lo que inmediatamente la prensa capitalista culpó a los partidarios de la Revolución Bolivariana y que, entre otras cosas, sería utilizado como excusa, por los militares, los periodistas y los políticos golpistas, para justificar el secuestro de Hugo Chávez y el golpe de Estado. Afortunadamente, la movilización popular y la lealtad de algunos militares consiguieron hacer fracasar el golpe.

Unos hechos similares sucedieron en Irán, tras las elecciones de junio de 2009, cuando varios francotiradores al servicio de la CIA asesinaron a la opositora Nela Agha-Soltan, durante el transcurso de una manifestación, y la prensa internacional trató de responsabilizar, sin pruebas, al gobierno de Mahmud Ahmadinejad, recién elegido, con el 65% de los votos. De nuevo, en este caso, la estrategia del terrorismo de falsa bandera también les salió mal, gracias al apoyo popular y militar con el que contaba el presidente electo.

El terrorismo de falsa bandera ha sido, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, un método muy utilizado por el Imperio (tanto dentro, como fuera de su territorio), para justificar medidas represivas contra su propia población, así como, para consolidar golpes de Estado y otras maniobras desestabilizadoras, fuera de sus fronteras.

Y es que en cuestiones de desestabilización e injerencia, los métodos usados por el imperialismo, llevan siendo, más o menos, los mismos, desde hace mucho tiempo. Lo triste es que aún muchos supuestos antiimperialistas se sigan dejando engañar por las teorías de muchos infiltrados empotrados en nuestras filas. Unas teorías que sólo sirven para legitimar las versiones (mentiras) oficiales de los psicópatas imperialistas.

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NOTA DE ADVERSARIO:

ESTE ARTÍCULO FUE ESCRITO EN SEPTIEMBRE PASADO. POCO DESPUÉS VERÍAMOS COMO HAN USADO ESE MISMO SISTEMA EN LAS “PRIMAVERAS ÁRABES”; Y MUY PARTICULARMENTE PARA HUNDIR A LIBIA (COMO PRELUDIO A LA AGRESIÓN DE LA OTAN) E INTENTAR DERROCAR A ASSAD EN SIRIA.

(Y en los países islámicos como Libia, Siria e Irán es mucho más fácil que en Rumanía o Venezuela reclutar terroristas para éstos menesteres desestabilizadores; teniendo en cuenta la existencia de la nauseabunda secta wahhabita)

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Una respuesta a Rumanía 1989: La estrategia de los terroristas

  1. Adversario dijo:

    Noticia de hoy: Una de las muchas consecuencias (en España) de la caída de Ceaucescu (que lejos de ser una “revolución popular” fue ingeniada por la alta finanza mundial para endeudar y esclavizar económicamente a Rumanía):

    ” (…) viajaron a España desde Rumanía con la excusa de pasar las vacaciones, y las primeras jornadas visitaron Madrid con total normalidad. Al tercer día, Mihai I, de 27 años, manifestó a su novia menor de edad que ésta debía saldar la deuda del viaje ejerciendo la prostitución.

    Ante la negativa de la menor, él la recluyó en un piso del barrio de Usera y la obligó a beber un vaso de agua con sal cada 15 minutos sin ingerir ningún otro alimento. (…)”

    http://www.elmundo.es/elmundo/2011/08/28/madrid/1314520874.html

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