Leonid Savin: Claves estratégicas sobre política interna y externa de Rusia

Claves estratégicas sobre política interna y externa de Rusia

http://paginatransversal.wordpress.com/2013/05/28/3794/

por Leonid Savin – Recurso desde Moscú, desde las alianzas con “think-tanks” de distintas partes del mundo con el objetivo de acercar al lector reflexión y análisis de la realidad global desde el prisma de reconocidos expertos y observadores de diferentes latitudes. Compartimos primera parte de artículo del analista Leonid Savin sobre los principales retos estratégicos internos y externos de Rusia. El Director de “GEOPOLITICA.RU” nos presenta un ensayo muy preciso de ciertas claves geopolíticas en el concierto internacional de naciones que son de importancia por la correlación con las proyecciones e intereses de Rusia.  El acceso a estos datos, a este enfoque; nos permite mejorar conocimientos para interpretar de las fricciones y disputas de poder en la arena política mundial en estos tiempos de transformaciones hacia un perfil multipolar, desde una consideración más acertada de las perspectivas de Moscú. También sabiendo de las complejidades de agenda para el Kremlin, en frente interno y en su política exterior.

Al igual que otros países, Rusia atraviesa un período de transición. Los cambios globales, la inadecuación de los viejos modelos de dirección, la falta de una ideología estatal comprensible, clara y cercana al pueblo, la aparición de nuevas tecnologías de  información y los cambios sociales, todo se da bajo la permanente agresión informativa contra la totalidad de lo que sucede en nuestra vida. Aparte de la sustitución de valores y de la imposición de clichés occidentales bajo la apariencia de democracia y derechos humanos, tratan de convencernos de que Occidente no está interesado en nuestros recursos naturales, sino que pretende sólo relaciones pacíficas y de buenos vecinos; sin embargo, los hechos atestiguan que las compañías occidentales y las corporaciones trasnacionales actúan en Rusia con fines de absorción económica y obtención de superbeneficios. Por otro lado, la guerra informativa tiene como objetivo el desarme moral y espiritual del pueblo ruso ante la arremetida del globalismo. A esto cabe agregar el hecho de la caída demográfica y la amenaza de conflictos internos, lo último tanto por cuestiones religiosas como por cuestiones político-administrativas (antes que nada, en el Cáucaso del Norte).

Por estas razones lo que pasa en la política interior y exterior de Rusia, y la influencia que se ejerce desde afuera, no debe ser examinado como partes separadas, sino como un único proceso que concierne a los más diversos aspectos de la vida socio-política.

Para que la imagen sea completa y comprensible en el contexto de las relaciones internacionales, lo mejor será comenzar por los procesos globales.

Una de las versiones de marco estratégico para el orden global futuro es la que ha sido propuesta por los estrategas de EE.UU. Según su visión, vamos hacia un mundo unipolar que consiste en un centro y una periferia. Pertenecen al centro los países de la OTAN, en el lado opuesto están los países subdesarrollados y los insuficientemente occidentalizados, es decir los países de Asia, África y América Latina. Entre unos y otros se encuentran los países intermedios, bastante autosuficientes en lo económico, pero con regímenes políticos particulares y especificidades culturales que representan un obstáculo para su completa integración con el núcleo. Son los países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), una serie de economías de la región del Pacífico y de Latinoamérica. La estrategia mencionada ha sido propuesta tanto por filósofos políticos, por ejemplo Emmanuel Wallerstein y su concepción de análisis mundo-sistémico, como por militares, por ejemplo el modelo de Thomas Barnett que tiene un centro civilizado y una brecha sin integrar.

El modelo de orden global en cuestión está construido en base a los siguientes principios:

— La prioridad principal en la seguridad global es la seguridad del centro; la conservación, el fortalecimiento y la expansión de su control sobre el planeta. Esta prioridad debe ser confirmada y reconocida globalmente: “Lo que es bueno para los EE.UU., es bueno para la humanidad”.

— El principal desafío para este sistema son los esporádicos intentos de la periferia de atacar el centro. Un claro ejemplo de esto son los ataques terroristas al World Trade Center de New York.

— La aparición de nuevos jugadores en las relaciones internacionales debe ser transformada en herramienta para influir en la periferia, excluyendo o limitando al máximo la posibilidad del proceso inverso.

— La zona intermedia entre el centro y la periferia (por ejemplo el BRICS y sus países y territorios relacionados) deberá integrarse gradualmente con el centro por medio de procesos de globalización y occidentalización. Al tiempo que no se excluye, incluso es deseable, la fragmentación de esas grandes formaciones geopolíticas y su división en territorios heterogéneos: los enclaves desarrollados se integran rápidamente con el centro, los débiles “caen” en la periferia.

— El código socio-psicológico del postmodernismo debe introducirse en forma cuidadosa y desigual: el centro conserva uno u otro nivel de racionalidad modernista (voluntad de poder, pensamiento racional, registro del balance de fuerzas, capacidad para concentrar los esfuerzos de dirección), pero al mismo tiempo imita la “autodemocratización”, con lo cual acelera la fragmentación de la periferia y las zonas intermedias.

— El proceso de desoberanización de los estados nacionales y la aparición de nuevos actores no estatales debe transcurrir de acuerdo a un algoritmo de transmisión gradual de los mandatos de poder a los entes supranacionales controlados por el centro o directamente por el propio centro. Al mismo tiempo irá sucediendo la “caotización”, la “defragmentación”, a veces la “etnización” de unidades nacionales. El problema fundamental será la preservación del control por parte del centro, o por parte de sus leales administradores locales, sobre los tipos de armamentos y tecnologías capaces de producir daño global al sistema mundial. En la actualidad, en este sentido también  avanza la transformación del sistema mundial de seguridad. Mientras tanto, los instrumentos de Occidente de la época del mundo de Yalta, el bloque militar de la OTAN, el FMI, la OMC y también las instituciones que antes servían para la integración entre países capitalistas (El Club de Vilderberg, el Foro de Davos, la Comisión Trilateral, etc.) se transforman gradualmente en instituciones globales capaces de proveer al centro el control planetario.

Los EE.UU. y los países de la OTAN se ocupan en la actualidad de la reconstrucción del sistema de seguridad precisamente en esa clave, probando nuevos enfoques, instalando estructuras de red, verificando la efectividad de los mecanismos fundamentales para el control global en la versión postmoderna.

Sin embargo, existe un escenario alternativo que podemos llamar multipolar y tener la esperanza de que sea propuesto por los países que en el modelo unipolar caen en la zona intermedia, o sea los del BRICS y otros, que no aceptan la dominación global de los EE.UU.  La extrema periferia aún no tiene suficientes bases, ni suficiente tamaño, por lo tanto cualquier proyecto político propio tendrá como máximo carácter regional y caerá bajo la influencia del centro mundial.

Hay que señalar que en el año 2000, en Rusia, el presidente Putin firmó el decreto Nro. 24 sobre “La concepción de la seguridad nacional de Rusia”, donde se proclamaba el curso de la multipolaridad. También en su célebre discurso de Munich, en 2007, Vladimir Putin sometió a crítica el modelo de mundo unipolar. A mediados de junio de ese mismo año,  en su intervención en la reunión del fondo “Mir”, el patriarca de la iglesia rusa ortodoxa, Cirilo, dijo: “Está claro para todos que la creación de un mundo unipolar, donde habría un único centro de toma de decisiones políticas y económicas, puede ser peligroso para todo el planeta, para todos los países. Por otro lado toda la gente, o por lo menos la mayoría, comprende que el mundo unipolar se asemeja a una persona que se apoya en una sola pierna. Es un sistema desbalanceado. De allí que un mundo unipolar, basado en la hegemonía de un solo centro político, sea inviable. A mí me parece que la posición de Rusia, junto a otros países, en particular los del  SCO (Shangai Cooperation Organization), en la actualidad se orienta a defender la idea de  la multipolaridad, que da a los distintos centros la posibilidad de existir y crea un  balance imprescindible para la seguridad de nuestro planeta. A qué conduce la hegemonía de un único centro, lo sabemos muy bien. Es suficiente con recordar la situación trágica de Kosovo, en Yugoslavia; y también en otras partes del mundo, sobre las que en este momento no quisiera hablar porque las conocemos sólo a través de los medios televisivos”. Es decir, nosotros vemos una indicación unívoca respecto a la dominación del mundo por parte de los EE.UU., sobre la que otros líderes de Rusia callan.

No es menos indicativo el hecho de que en la comunidad de expertos de Rusia el tema de la multipolaridad se ignora concientemente. La estrategia de la seguridad nacional, confirmada tanto por el ex-presidente Medvédev como por varios documentos aceptados en los últimos años, no ha sido discutida con amplitud. El Ministerio del exterior ruso no da ningún paso hacia la concreción del concepto de multipolaridad y hacia la elaboración de un programa práctico. Se debe, probablemente, a que hacerlo significaría un desafío directo a los EE.UU.

Sin embargo, una de las concepciones del mundo multipolar, que fuera propuesta por el Movimiento Eurasiático Internacional, llama a resolver la actual situación global  de la manera siguiente. Se deben distribuir las zonas de responsabilidad sobre la humanidad entre varias instancias, cuyo número será mayor que dos, pero mucho menor que la cantidad de estados-naciones soberanos que existen nominalmente en la actualidad. La cantidad aproximada de polos, en el mundo multipolar, debe corresponder al número de civilizaciones. Siendo candidatos incondicionales al estatus de polo China, Rusia e India, se incorpora a los anteriores el proyecto integracionista de países latinoamericanos, la posible unión futura de los países islámicos y, en un futuro más lejano, los “Estados Unidos de África”.  Si esta iniciativa fuera exitosa, podrían aspirar a un polo independiente también Europa y Japón, los cuales en la actualidad están integrados en el centro occidental. Cada uno de los polos del mundo multipolar organiza su zona de influencia prioritaria, incluyendo el modelo político, cosmovisivo, social, cultural, idiomático y económico.  Las fronteras entre ellos no pasarán por las líneas fronterizas de los estados actuales, sino que se guiarán por símbolos menos formales (idioma, etnos, cultura, modelo económico, religión, etc.). A los EE.UU. y a los países del centro del mundo unipolar se les propondrá conformarse con el papel de polo resolutivo dentro de los límites de su propia civilización, pero sin hegemonía global. Queda claro que, en semejante situación, estaremos hablando de la reducción de la influencia global de Occidente y de una entrada en conflicto directo con la estrategia de construcción del mundo unipolar.

Para llevar a cabo la multipolaridad estratégica es imprescindible unir los esfuerzos de todos los países de la zona intermedia, en primer lugar de los del BRICS, del SCO y de otras uniones regionales integradas. Esta unión debe promover activamente estudios conjuntos, coordinar la dirección de las fuerzas armadas en caso de acciones militares, verificar la coordinación, cooperar unos con otros en el desarrollo del potencial tecnológico-militar.

Los polos del mundo unipolar también deberán asegurar la defensa contra los fenómenos de “caotización” en sus propios territorios. Es necesario, en particular, oponerse a los ánimos separatistas y etnocéntricos, nivelar los aspectos negativos de la “democratización” correspondiente al modelo predeterminado. El surgimiento y la conducta de nuevos actores no gubernamentales deben ser controlados por los polos: unos deben ser apoyados, otros deben ser sofocados.
En los procesos mencionados no deja de ser importante el papel de las organizaciones supra-gubernamentales. Si los EE.UU. han convertido el BM, el FMI y la OMC en instrumentos políticos propios, se corre el mismo riesgo con la ONU. Por otro lado, si en la ONU se lanza abiertamente un ataque contra el mundo unipolar, los EE.UU. comenzarán a criticarla por su incapacidad e inconsistencia, culpándola de ineficiencia en el uso de los recursos. Es ilustrativo en este sentido el nombramiento como representante de los EE.UU. en la ONU del senador republicano John Bolton, quien previamente propusiera la disolución de ese organismo.  Por esto los partidarios de la multipolaridad deben usar la ONU como fachada para la elaboración de instituciones efectivas de multipolaridad, y Rusia, que ha aumentado la financiación desde 2007, debe defender más activamente tales tendencias.

En cuanto a los países del BRICS, si examinamos este bloque desde las posiciones del mundo unipolar nos los imaginamos estrictamente por separado y, debido a tal enfoque, las elites de esos países deberán integrarse con el centro mundial, sus masas sociales deberán globalizarse y perder su identidad cultural y civilizatoria. Pero si vemos el BRICS como un recurso potencial para la construcción del mundo multipolar, la situación es totalmente diferente. La cuestión reside no sólo en la economía y los recursos naturales, los cuales en conjunto superan el potencial de Occidente. Todos los países tienen su propia identidad nacional y su modo propio de desarrollo; si pudieran construir una estrategia común y presentar un enfoque consolidado ante los desafíos de la actualidad, como resultado se obtendría una poderosa institución para el mundo multipolar, dotada con recursos y posibilidades colosales. Ya en formato de bloque estratégico el BRICS podrá dictar sus condiciones a los EE.UU. de manera tajante, dado que tres de sus países poseen armas nucleares y ni  Washington ni la OTAN podrán arreglárselas con todos al mismo tiempo. Sin embargo, por el momento esto no es un hecho sino una tarea.

Leonid Savin – Moscú – Rusia – Experto del STRATEGIC-CULTURE.ORG Editor en EVRAZIA.RU – Editor Jefe en GEOPOLITICA.RU

Fuente: Equilibrium Global

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