Iraq: Desde Sumeria hasta la aniquilación del Gobierno nacional-popular de Saddam

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Iraq: Desde Sumeria hasta la aniquilación del Gobierno nacional-popular de Saddam y la desestabilización contemporánea

 Por Tribulaciones Metapolíticas

Mesopotamia en la Antigüedad

La tierra donde actualmente se encuentra emplazado el estado de Iraq puede considerarse como cuna de la civilización. Allí, en la Mesopotamia (entre los ríos Tigris y Éufrates), es donde se instaló el misterioso pueblo de los sumerios alrededor del 4000 a.C. A partir de entonces, varias ciudades-estado fueron fundadas en aquella región, apareció la escritura; y la “Epopeya de Gilgamesh” (que describe la vida del famoso rey de Uruk) es la obra literaria más antigua que se conserva.

Tierras que vieron sucesivamente el dominio de los sumerios, acadios, amoritas, asirios, caldeos, partos, romanos y sasánidas.

Asiria, rival de Babilonia, controlaba la mitad norte de la Mesopotamia y su capital era Nínive, cerca de Mosul. Los asirios desarrollaron una gran cultura guerrera. El conquistador asirio Tiglat-Pileser III (744-727 a.C.) aplicó una fuerza militar permanente controlada por una burocracia política estable. Similar a lo que unos milenios después haría Saddam.

Sargón de Acad unificaría la Mesopotamia; y el acadio (lengua semita antepasada del árabe) iría paulatinamente sustituyendo al sumerio.
Después surgirían nuevas ciudades estado rivales (Isin, Larsa, Mari…) y alrededor del 2000 a.C. aparecen los amorreos. Su rey, Suma-Abum, fue el fundador de la ciudad de Babilonia, que se convirtió unos siglos más tarde en la capital de la Mesopotamia reunificada bajo Hammurabi. Éste monarca redactó el famoso código que lleva su nombre, y que contribuyó al desarrollo artístico, literario, científico y jurídico en el estado.

En el 1595 a.C. los hititas llegaron a Babilonia y pusieron fin a la dinastía amorrea. Quince años más tarde se inicia la dinastía kassita, con capital en Akar-Uf, cerca de la actual Bagdad.

En las luchas entre asirios y babilonios vencieron los primeros, pero no obstante se conservó la influencia cultural de Babilonia.

Alrededor del 600 a.C. Nabucodonosor, rey caldeo de Babilonia, reunifica la Mesopotamia y constituye un imperio que se extiende hasta Egipto. En el 586 a.C. grupos judíos de Palestina organizan una revuelta contra el soberano, por lo cual Nabucodonosor los hace deportar a Babilonia. En el 539 a.C. el imperio babilónico es invadido por los persas de Ciro.

Primera confrontación con los persas

A ésta época (pre-islámica) se remonta la rivalidad entre árabes y persas (entre los actuales iraquíes e iraníes). Ese antagonismo ancestral fue acentuado siglos más tarde mediante otras divisiones de carácter sectario (con el Islam, entre sunnitas y chiítas) pero hunde sus raíces en los conflictos milenarios basados en intereses geopolíticos de dos grandes potencias y civilizaciones; la caldea-asiria-babilónica (antecesora de la parte levantino-mesopotámica de la nación árabe) y la persa. Tras la subversión en Palestina organizada por extremistas judíos y la deportación de éstos a Babilonia (donde comenzó a gestarse el Talmud) se produjo el inicio histórico del importante papel que en las intrigas internacionales jugaría de entonces en adelante el “pueblo elegido” (veáse al respecto la historia de Esther y Mordechai, que dió lugar a la festividad aún celebrada de Purim…)

Cabe destacar que Saddam Hussein era un gran admirador de Nabucodonosor, a quien veía como una especie de héroe nacional de la Antigüedad, y al que trató siempre de emular. Los intentos de unificación panarabistas tienen de ese modo su precedente más remoto en los tiempos pre-islámicos.

Entre los siglos VI y IV a.d.C. los persas aqueménidas dominaron el imperio babilónico, al que sin embargo concedieron un estatus de autonomía. Hubo esporádicas revueltas contra los persas que trajeron como consecuencia la parcial destrucción de la ciudad de Babilonia.

Alrededor del 334 a.C. el caudillo greco-macedonio Alejandro Magno echa a los persas de la Mesopotamia, y dos años después muere en Babilonia. Da inicio así el periodo de los Seléucidas, una fusión entre las civilizaciones griega y mesopotámica.

En el 249 a.C. el pueblo iranio de los partos invade Mesopotamia; durante los siglos II y I a.C los partos lucharán contra los romanos, que buscan disputarles la hegemonía regional.

Imperio Romano y aparición del Cristianismo

Alrededor del 115 d.C. el Emperador romano Trajano lleva a cabo sus campañas militares en la región. En el 226 los persas sasánidas se apoderan de Mesopotamia y fijan su capital en Ctesifonte. Permiten una autonomía a los reinos autóctonos arameos de Hatra y árabes de Hira.

En el siglo III (mientras el concilio de Nicea condena al arrianismo), el cristianismo se extiende masivamente por Mesopotamia. En el 330 el emperador Constantino transfiere la capital del Imperio Romano a Bizancio (que sería conocida más adelante como Constantinopla), en el 395 se constituye el Imperio Romano de Oriente.

La corriente cristiana gnóstica del nestorianismo (cismática tras el concilio de Éfeso del 431) se desarrolló en lo que hoy es Iraq.

Mientras en Oriente los bizantinos luchan contra los sasánidas, cae en el 476 el Imperio Romano de occidente, afectado desde hace tiempo por la molicie, la corrupción y la decadencia. El toque de gracia fue posibilitado a causa de las invasiones de los pueblos germanos del norte (principalmente los godos) que proceden a asentarse en la península itálica (y en la ibérica).

El Islam y su expansión

En el 570 nace Mahoma en La Meca, el que sería Profeta del Islam. Murió en el 632. Sólo cinco años después, sus seguidores se enfrentan a los persas sasánidas (ya diezmados por los bizantinos) y les arrebatan Iraq, cuyos habitantes se van convirtiendo masivamente a la nueva religión.

El califa Omar toma Jerusalén en el 638. A la muerte de su sucesor Otman, en el 656, el yerno de Mahoma, Ali, es nombrado “Comendador de los Creyentes”. Pero Muawiya del clan de los Omeyas se opone a su liderazgo, y se declara a su vez califa en Damasco. Ali es asesinado en la ciudad de Kufa por el bando de Muawiya y Yazid. Los partidarios de Ali, que desde entonces son conocidos como “chiítas” (que significa literalmente “partidarios”) organizan la resistencia contra los Omeyas de Damasco. En el 680 Hussein el hijo de Ali es martirizado en Kerbalá, que se convierte a partir de ese momento en lugar sagrado para el peregrinaje de los chiítas.

En el 750, Abbas al-Saffah funda en Iraq la dinastía de los Abásidas. Así comienza la rivalidad histórica entre Iraq y Siria que ha continuado hasta tiempos recientes: Desde Omeyas y Abásidas hasta las dos facciones del partido Baath. En el 762, el califa abásida Mansur funda la ciudad de Bagdad. Éste mismo califa firma un acuerdo político y geoestratégico con el rey de los francos Pepin el Breve.

Entre el 779 y el 781 se producen guerras contra los bizantinos, y unos años más tarde llegaría el reinado de Harun al-Rashid, el famoso califa mencionado en muchos de los relatos de “Las Mil y Una Noches”. Fue ésta la época dorada de Bagdad, donde en política exterior se reafirmo la alianza con los francos, mediante la firma de tratados de cooperación entre los abásidas y el emperador Carlomagno.

Cisma cristiano, cruzadas e invasión de los mongoles

En el 1054 se produjo el cisma de la Iglesia de Oriente. Como siglos antes sucediera con el Imperio Romano, ahora la Iglesia se dividía en dos: La católica romana de occidente y la ortodoxa bizantina con sede en Constantinopla.

Entre 1096-1099 se convoca la primera cruzada, con la consiguiente ocupación de Tierra Santa. Saladino, un caudillo kurdo nacido en Tikrit (norte de Iraq), se enfrenta a los cruzados y los echa de Jerusalén, creando a su vez un reino que incluye a Siria, Palestina y Egipto. Saladino funda la dinastía de los Ayúbidas.

En 1250 los mamelucos (antiguos esclavos) se hacen con el poder en Egipto reemplazando a la dinastía ayúbida. En 1258 llegan a Iraq las hordas mongoles de Ulagú (descendiente de Gengis Khan), que ponen fin con su invasión al califato Abásida de Bagdad. El sultán mameluco Baibar de Egipto se proclama califa dos años después en El Cairo, tomando el relevo de los abásidas iraquíes.

De los Otomanos a la emergencia del wahabismo

En 1453 se produce la caída de Constantinopla en manos de los turcos otomanos. Ello provocó el definitivo desmantelamiento del Imperio Romano de Oriente; y a partir de ese momento la naciente Rusia (que abrazaba el cristianismo ortodoxo como religión de estado) pasaría a ser simbólicamente considerada (hasta hoy) como la Tercera Roma.

En 1517 los Otomanos toman el Cairo, aboliendo el califato abásida-mameluco. El sultán turco Selim I se hizo proclamar califa, y desde entonces hasta el fin de la I Guerra Mundial, el califato dejó de estar en manos árabes y sería ostentado por los turcos otomanos.

En 1533, el sultán Suleimán “el Magnifico” se apodera de Bagdad, e Iraq pasa a ser parte del Imperio Otomano. Durante el siglo XVI, turcos y persas lucharon por el control de la Mesopotamia.

Por su parte, el Imperio Británico comenzó a inmiscuirse en los asuntos mediorientales y en 1764 llega el primer cónsul británico a la ciudad iraquí de Básora.

Mientras tanto, surgió durante el siglo XVIII en la península arábiga la secta de los wahabitas, que deben su nombre a Mohamed ibn´Abd al-Wahhab, un supuesto clérigo (no llegó a terminar sus estudios de teología) considerado hereje por la gran mayoría de eruditos islámicos ya desde su época. Wahhab era un descendiente de dönmeh, sefarditas turcos aparentemente convertidos al Islam (los dönmeh de Turquía son análogos a los marranos en España). La secta de los wahabitas (que a sí mismos se llaman “salafistas”, algo así como “seguidores del auténtico camino”) fue influenciada por un literalismo fanático y una gran intolerancia hacia otras formas de ver la religión (características que en el cristianismo tienen su mayor equivalente en el puritanismo, que se extendería en Inglaterra y más tarde en EEUU. Así pues, quedó claro desde entonces que anglos y wahabitas estaban destinados a ser aliados, hasta el día de hoy – bajo el patronazgo de los judíos sionistas).

El gobierno baathista iraquí publicó en el 2002 un informe sobre los orígenes judíos del tal Wahhab y su aliado el líder tribal beduino al-Saud, patriarca de la dinastía saudita que usurpa desde hace casi un siglo el poder en el Hejjaz y en la mayor parte de la peninsula arábiga (ayudado por los británicos).

Del nacimiento del nacionalismo árabe a la I Guerra Mundial

Alrededor de 1880 comienzan a emerger los primeros grupúsculos nacionalistas árabes, que buscan liberarse del yugo otomano. Sociedades secretas nacionalistas se constituyen a finales del siglo XIX en Siria, Palestina e Iraq.

En 1893 es inaugurada la primera línea de la Bagdadbahn, una red ferroviaria patrocinada por la Alemania del Kaiser, que buscaba comunicar Berlin y Bagdad.

En 1914 estalla la I Guerra Mundial, ingenierizada por la alta finanza cosmopolita para derribar los Imperios Centrales europeos, y el Imperio Otomano (los “grandes espacios” telurocráticos). Diez años antes Japón se había dejado utilizar para agredir a Rusia (los japoneses fueron en aquella ocasión financiados por los usureros internacionales, especialmente Jacob Schiff, el mismo que no mucho más tarde financiaría a los bolcheviques); y ahora era el decrépito Imperio Ruso (herido ya de muerte tras su derrota contra Japón y las desestabilizaciones internas) el que sería a su vez manipulado para luchar contra Alemania y el Imperio Austrohúngaro. El objetivo de los plutócratas (asentados principalmente en Londres y Nueva York) era facilitar un “ordo ab chaos” tras el “todos contra todos”: La creación en Europa de nuevos estados más pequeños y sumisos (es decir fáciles de controlar) a partir de los despojos de los imperios, siguiendo las directrices del “divide y vencerás”.

En el tratado de Sykes-Picot (1916) británicos y franceses acordaron repartirse el botín; los despojos del imperio otomano.

Consecuencia de la I Guerra Mundial, además del vergonzoso tratado de Versalles (1919), fue también el desmantelamiento del Imperio Otomano (y con ello, la abolición del califato), proceso en el cual los dönmeh jugaron un papel fundamental. El ultrasionista Vladimir Zeev Jabotinsky, creador del grupo terrorista Irgun, era el agente conector entre los bolcheviques, los “Jóvenes Turcos” y los colonos judíos que comenzaban a llegar en masa a Palestina. Los árabes fueron manipulados y engañados por británicos y franceses. Éstos les habían prometido la “libertad” una vez se hubieran desembarazado del yugo turco, pero lo que vino después sería mucho peor… Como ha dicho recientemente el místico musulmán Imran Hosein: “El desmantelamiento del Imperio Otomano fue la primera primavera árabe

En marzo de 1917 los británicos toman Bagdad, y en noviembre de ese mismo año se firma la infame declaración Balfour, que preveía “la fundación en Palestina de un estado judío”, proyecto avalado por los Rotschild y basado en las ideas de Theodor Herzl (un “nacionalismo judío laico”… pero no obstante mesiánico; que no renunciaba – y no renuncia – a la supuesta condición de “pueblo elegido”).

El tratado de Versalles también afectó al mundo árabe. El artículo 22 instituyó un régimen de mandatos en Iraq, Siria, Palestina y la Transjordania.

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Faisal I de Iraq

Monarquía hachemita: Intentos soberanistas de Faisal y Ghazi

En 1920 Faisal ben Hussein, hijo del último jerife de la Meca y miembro de la dinastía de los Hachemitas, es nombrado rey de Siria, y su hermano Abdalá rey de la Transjordania; mientras ambos países son de facto colonias franco-británicas. Los Hachemitas fueron tradicionalmente durante generaciones los custodios de los Santos Lugares en el Hejjaz de la peninsula arábiga; privilegio que les sería arrebatado (con ayuda británica) por parte de los Sauditas (del clan Saud), miembros de la secta wahabita, y que con vanidad megalomaníaca pusieron el nombre de su clan a todo el país tras hacerse con el poder. Los británicos colocaron a los Sauditas en el poder en el Hejjaz y empujaron a los Hachemitas hacia el norte, al Creciente Fértil y la Mesopotamia. Hachemitas y Sauditas fueron siempre enemigos tradicionales, aunque hoy ambos trabajan para el mismo amo. El actual rey de Jordania, Abdalá II hijo de Hussein, desciende de la familia Hachemita.

En verano de 1920 se produjeron en Iraq revueltas populares contra la ocupación británica; y en octubre (tras una especie de consenso donde se adquirío un mayor grado de soberanía) se formó un nuevo gobierno provisional.

Faisal fue derrocado unos meses después de su entronización en Siria por un golpe militar interno, pero en 1921 (un año más tarde) sería proclamado rey en el vecino Iraq.

En 1928 Hassan al-Banna funda en Egipto la secta integrista de los “Hermanos Musulmanes” (HHMM); la masonería del mundo islámico, a todos los efectos una especie de “Opus Dei” musulmán.

En 1930 Iraq es oficialmente independiente. Una de las primeras medidas del rey Faisal fue reivindicar al emirato de Kuwait como parte indiscutible del estado iraquí, y su anexión al mismo, algo que contrarió sumamente a los británicos (décadas después, la historia volvería a repetirse con Saddam). Faisal, que había osado desafiar al imperialismo británico, murió “en extrañas circunstancias” en 1933, mientras se encontraba en Suiza. Supuestamene de un “ataque al corazón” a los 48 años.

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Ghazi I de Iraq

Ghazi ben Faisal sucedió a su padre en el trono iraquí. La crisis por Kuwait se acentúa, el joven Ghazi continúa la linea política soberanista de su padre.

Mientras tanto en Palestina se produce en abril de 1936 una revuelta de los árabes contra la constante inmigración masiva de los judíos de Europa, los colonos sionistas. El líder de los árabes palestinos es el Gran Mufti de Jerusalén, hajj Amin al-Husseini.

En abril de 1939 el joven rey Ghazi de Iraq muere en un „accidente“ (sin duda asesinado por los mismos que mataron a su padre). Su hijo, Faisal ben Ghazi, es nombrado Faisal II pero aún es un niño muy pequeño. Hasta su mayoría de edad, la regencia recae en su tío Abdelilah, primo de Ghazi.

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Rashid Ali al-Gailani

Viraje pro-británico de la monarquía: Surgen los nacionalistas de Rashid Ali

El príncipe Abdelilah se mostró mucho más obediente hacia los británicos, lo que provocó el resentimiento de amplios sectores populares y de los círculos nacionalistas reunidos en torno al primer ministro Rashid Ali al-Gailani (El llamado “Cuadrado Dorado”). Éste era partidario de una alianza con las potencias del Eje para combatir a los ingleses, mientras que el regente era cada vez más abiertamente pro-británico, traicionando el legado de sus antecesores. Aprovechando las victorias británicas contra Italia en Egipto, Abdelilah destituyó a Rashid Ali en enero de 1941, pues confiaba en una pronta derrota del Eje.

En abril del mismo año, Rashid Ali logró volver al gobierno con el apoyo de los militares del “Cuadrado Dorado”. Abdelilah huye de Iraq, escapando desde Básora a bordo de un buque británico. Ello supuso una catástrofe para los ingleses, pues perder Iraq era perder una importante fuente de abastecimiento de petróleo y además el país árabe servía de punto de tránsito entre las importantes colonias británicas de Egipto y la India, lo cual multiplicaba su importancia geoestratégica. Los británicos intervinieron, y el 1 de mayo comenzó la guerra anglo-iraquí (una “sub-guerra” dentro de la II GM). El gobierno de Rashid Ali pidió auxilio contra la invasión inglesa al III Reich y a la Italia fascista, pero la ayuda recibida de éstas potencias no fue suficiente para sostener por mucho tiempo a la resistencia iraquí. Bagdad cayó de nuevo en poder de los británicos, que colocaron al títere Nuri Said en el gobierno, y Rashid Ali huyó a Irán; mientras que el regente Abdelilah regresó. Desde Irán, Rashid Ali marchó a la Alemania nacionalsocialista, donde estableció un gobierno iraquí en el exilio. Vivió allí hasta el final de la IIGM.

Creación del Partido Baath en Siria / Fundación de la entidad sionista en Palestina / Llegada al poder de Nasser en Egipto

En abril de 1947 Michel Aflaq y otros intelectuales nacionalistas árabes fundan en Damasco el Partido Baath Árabe Socialista (al-Hizb al-Ba´ath al-Arabi al-Ishtiraqi). Ba´ath significa „Renacimiento“ o „Resurgir“. Mientras tanto, en Iraq continúa la agitación popular contra el régimen cipayo de Nuri Said. Un año después, en 1948, es fundada la entidad sionista denominada “estado de Israel”. A continuación estalla la primera guerra árabe-israelí, en la que los sionistas se apoderan de más tierras palestinas.

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Nasser, a la derecha, junto a Rashid Ali

El 23 de julio de 1952 llega al poder el carismático Gamal Abdel Nasser en Egipto, tras el golpe militar de los Oficiales Libres contra la monarquía pro-británica. Dos años más tarde Nasser haría disolver la organización para-masónica terrorista y subversiva de los llamados „Hermanos Musulmanes“ (apoyados por el imperialismo británico y por Arabia saudí para tratar de neutralizar el floreciente nacionalismo árabe).

En 1953, Faisal II alcanza la mayoría de edad y es entronizado en Iraq. Siempre bajo la influencia de su tío Abdelilah y criado en un ambiente filo-británico, Faisal II lamentablemente no reanudará el curso nacionalista y patriótico por el que fueron martirizados su padre y su abuelo.

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Faisal II con la reina de Inglaterra

Durante la crisis de Suez de 1956, Abdelilah (que tras abandonar la regencia siguió siendo un asesor del régimen), condenó al Egipto de Nasser y se puso del lado de los ingleses. Ésto aumentó considerablemente su ya grande impopularidad entre los indignados iraquíes, y por extensión, también creció la impopularidad del joven monarca Faisal II. El pueblo de Iraq apoyaba masivamente a Nasser y a su socialismo nacional, crecía el deseo de instaurar un gobierno similar en Iraq y cada vez era mayor la repulsa contra el vasallo régimen de la corrupta monarquía hachemita.

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Creación de la RAU (Siria y Egipto), gobierno de Qassim en Iraq

El 1 de febrero de 1958 se proclama la República Árabe Unida, tras una fusión de los gobiernos nacionalistas de Siria y el Egipto nasserista. Dos semanas después, los reinos hachemitas pro-británicos de Jordania e Iraq contestan creando la llamada „Unión Árabe“, como oposición a la RAU. Mientras tanto, se hace cada vez más fuerte una revolución iraquí, que culmina el 14 de julio de ese año con la ascension al poder del general Abdul Karim Qassim. Abdelilah y Faysal II fueron ejecutados ese mismo día, y la monarquía hachemita abolida (pero la otra rama de los hachemitas continúa hasta hoy en el poder en Jordania).

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Abdul Karim Qassim

Grandes esperanzas trajo consigo para Iraq el general Qassim, pero (aunque muchas cosas efectivamente mejoraron) el gobierno de éste se fue alejando del panarabismo de la RAU, de Nasser y de la hermana Siria y fue cayendo cada vez más en la órbita soviética, que en aquel momento (tras la muy reciente “desestalinización”), no dejaba de ser más que “la otra cara de la moneda” de la plutocracia internacional.

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Tras la II GM y durante los primeros años cincuenta, Stalin había tratado de dar impulso a un proyecto no ya “comunista” o “internacionalista” sino multipolar (de tipo continentalista, euroasiático), muy cercano políticamente al socialismo nacional. Eso Stalin lo descubrió ya durante la IIGM, al percatarse de que era mucho más fácil movilizar a los rusos con slogans patrióticos y tradicionales que con foráneos y modernistas conceptos marxistas de “lucha de clases” y utópicos “paraísos de los trabajadores”. Al marxismo internacionalista trotskista, el líder de la URSS lo condenó como “cosmopolita”. En 1953, Stalin murió en “extrañas circunstancias” (como los reyes iraquíes Faisal I y Ghazi), más que probablemente envenenado; y sus sucesores desmantelaron el nacional-comunismo que había empezado a iniciarse en la URSS para volver al marxismo “ortodoxo”; experimento que no sería definitivamente deshechado hasta 1989…

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Era en el contexto khrushoviano de “desestalinización y coexistencia pacífica” que el general Qassim (influenciado por los comunistas) se aproximaba cada vez más a la órbita soviética; dejando de lado a los elementos nasseristas y baathistas en el seno de su gobierno, que eran los que le habían permitido acceder al poder, y los que más fielmente representaban el sentir popular.

Es cierto que el gobierno de Qassim mejoró el nivel de vida de la población respecto a la miseria que padecían los iraquíes bajo la cipaya monarquía hachemita. Sin embargo, el general se oponía tajantemente a unirse a la RAU, el gran proyecto panarabista que hubiera dado forma a un macro-estado árabe socialista y soberano (tercerposicionista: “Ni yankis ni marxistas…”), compuesto por Egipto, Siria e Iraq. (De hecho, a éstos tres países representan las tres estrellas verdes que aparecerían en la bandera iraquí a partir de 1963)

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El proyecto geopolítico de la RAU, impulsado por Nasser, es análogo al que por la misma época intentó desarrollar Perón en Sudamérica mediante el “ABC”: La unión latinoamericanista de su Argentina con el Brasil de Getúlio Vargas y el Chile del general Ibáñez.

Qassim se dejó influenciar por los miembros del Partido Comunista Iraquí, que tenían cargos de gran importancia en su gobierno, y que le exhortaron a no cooperar “con fuerzas extranjeras” (Siria y Egipto eran para ellos “fuerzas extranjeras”, mientras que buscaban una “alianza” con la URSS (!) Esos comunistas (sin duda trotskistas) consideraban a los nasseristas como “nacionalistas reaccionarios” y veían en la URSS – desestalinizada – como un potencial “paraíso de los trabajadores” al que era necesario “aliarse” – léase “someterse”…

El general Qassim cayó cada vez más bajo la influencia soviética y comenzó a purgar a los miembros del Partido Baath. Por ello, el descontento creció en amplios sectores de las fuerzas armadas y en 1959 se produjo un atentado contra Qassim. Pero el ataque fue frustrado y el general sobrevivió. El autor material de los disparos había sido un joven militante baathista de 22 años, que en el futuro daría mucho que hablar: Saddam Hussein al-Tikriti.

En ese atentado también estuvo involucrado el ex-primer ministro Rashid Ali al-Gailani, que retornó a Iraq tras la caía de la monarquía filo-británica, y que al igual que los baathistas estaba indignado por el curso marxista que bajo Qassim tomaba la política en su país. Por su participación en el intento de asesinato, Rashid Ali fue condenado a muerte, pero más tarde indultado. Se exilió nuevamente, ésta vez al Líbano, falleciendo en Beirut en 1965.

En junio de 1960, Gran Bretaña proclamó la „independencia“ de la región iraquí del Kuwait. Iraq no reconoció la secesión del emirato.

Al año siguiente, en septiembre de 1961, se produjo la disolución de la República Árabe Unida. El boicot del Iraq qassimista (bajo la órbita comunista) y otros estados árabes (bajo la capitalista) a éste proyecto de aspiraciones autárquicas, así como los sabotajes internos y los desacuerdos entre nacionalistas sirios y nasseristas egipcios, aceleraron el colapso de la entidad macroestatal. El más ambicioso proyecto panarabista que logró implementarse sólo había durado tres años.

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 Abdul-salam al-Aref

Llegan al poder Aref y los baathistas

El 8 de febrero de 1963 tiene lugar en Iraq un golpe de estado del ala baathista y nacionalista del gobierno (ampliamente apoyado por el ejército) contra el sector pro-marxista de Qassim. Uno de los principales líderes de la sublevación es el coronel Abdul-salam Aref, antiguo compañero de armas de Qassim, que organizó junto a él cinco años antes el golpe para derrocar a la monarquía hachemita. Qassim se rinde sin luchar y ruega que se le permita partir al exilio, pero ésto le es denegado. Al día siguiente es ejecutado tras un juicio sumarísimo.

Aref fue nombrado líder del Consejo de Mando Revolucionario y proclamado Presidente de Iraq, debido a su gran popularidad. Aref, que era nasserista, no pertenecía al partido Baath pero sí muchos de los miembros de su gabinete, como el primer ministro Ahmed Hassan al-Bakr. Pronto surgirían nuevos conflictos internos en el seno del gobierno, ésta vez entre nasseristas y baathistas.

El 8 de marzo de ese mismo año de 1963 (exactamente un mes después del golpe de Aref en Iraq) llega al poder el Partido Baath en Siria.

El presidente Aref realizó avances en la política interna consolidando y desarrollando las mejoras sociales que había iniciado su predecesor Qassim. Todos los bancos (y decenas de empresas) fueron nacionalizados.

Aref y los nasseristas iraquíes buscaron una unión con Egipto, pero los numerosos elementos baathistas que componían el gobierno, preferían la unión con Siria (donde el Partido Baath ya estaba en el poder). Una unión de los tres países, que hubiera sido lo más deseable, no parecía que tuviera posibilidades de cuajar debido a numerosas disputas internas y absurdas rivalidades entre nasseristas y distintas facciones baathistas.

En febrero de 1966 una facción pro-marxista dentro del Baath sirio ejecuta un golpe de estado en Damasco. Allí toma el mando el militar Salah Jadid, que (a la manera de Qassim en Iraq) comienza a alejarse del socialismo nacional para acercarse al comunismo soviético.

En abril de 1966, Aref muere en un supuesto accidente de helicóptero; le sucede su hermano Abdelrahman. Éste preservó durante su legislatura la creciente influencia del partido Baath (y su máximo líder al-Bakr) y apoyó activamente en 1967 a la coalición árabe en la Guerra de los Seis Días contra Israel.

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Al-Bakr (a la izquierda) con Michel Aflaq

Abdelrahman al-Aref carecía del carisma de su hermano, y el partido Baath encabezado por al-Bakr fue afianzándose de facto en el gobierno; hasta que (tras un golpe de estado incruento) el Baath iraquí se hizo oficialmente con los destinos de la nación, el 17 de julio de 1968. Al-Aref se exilió en Turquía, pero regresó a su país tras la llegada de Saddam Hussein a la presidencia en 1979 y vivió en Iraq hasta la invasión USAmericana de 2003, tras la cual marchó a Jordania, donde murió nonagenario en el 2007.

En diciembre de 1968 falleció en Bagdad Sati al-Husri, uno de los pioneros del nacionalismo pan-árabe, y antiguo consejero del rey Faisal I.

En noviembre de 1969, Saddam Hussein es nombrado vicepresidente de Iraq. A partir de ese momento, su influencia comenzó a subir como la espuma, y al-Bakr iría paulatinamente delegando en él sus funciones hasta su definitiva dimisión diez años más tarde por motivos de salud.

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Nureddin al-Atassi (presidente sirio antecesor de Hafez al-Assad y derrocado por éste), Hafez al-Assad (aún ministro de defensa) y Nasser

Muerte de Nasser en Egipto / Inicio de la era Assad en Siria

El 1 de octubre de 1970 muere por sorpresa el líder egipcio Nasser. Hasta hoy siguen sin aclararse las causas exactas de su deceso, y numerosos indicios apuntan hacia un premeditado envenenamiento (como en el caso de Stalin). Poco después, también murió en Francia el anciano General De Gaulle, quien el año anterior (abril de 1969) había sido apartado del poder tras la “primavera francesa” que inició en aquel famoso mayo del 68. La subversión trotskista-hippiesca en el país galo sirvió para que se apoderaran de Francia elementos atlantistas vinculados a los Rothschild. De Gaulle se había opuesto a la OTAN, condenó en numerosas ocasiones a Israel y estaba intentando desarrollar un proyecto geopolítico euroasiático de alianza continental París-Berlín-Moscú, así como también un programa nuclear propio e independiente.

Apenas una semana tras el deceso del general francés, el 16 de noviembre de 1970, el ministro de defensa sirio Hafez al-Assad lidera un golpe de estado contra el ala pro-marxista del Baath de Nureddin al-Atassi, que en aquel momento ostentaba el poder en Damasco. Comienza así en Siria la “Revolución Correctiva” (para la implementación del socialismo nacional baathista) y el periodo Assad.

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Baath sirio y Baath iraquí

En Siria, el Baath se caracterizaría por su fusión con elementos pan-sirianistas (inicialmente en conflicto con el panarabismo ortodoxo de Aflaq o Nasser). El Baath sirio de Assad sería profundamente influenciado por el Kawmi Suri (o Partido Social Nacionalista Sirio, SSNP) del intelectual libanés Antun Saadeh, formación aún existente que reivindica la importancia de unificar en primer lugar la Siria Histórica, la Gran Siria, el Bilad al-Sham (Siria, el Líbano, Palestina y Jordania).

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Cartel del SSNP

El SSNP coincidía con el Baath en señalar el hecho de que las fronteras en el mundo árabe eran artificiales, fruto de la injusticia colonial, pero ponía en primer lugar a Bilad al-Sham, mientras que el Baath ortodoxo aflaqista aspiraba (sin pasar necesariamente por esa etapa) a la unión del mundo árabe desde Marruecos hasta Iraq (el Maghreb y el Mashreq). Puede considerarse pues, que el Baath sirio de Assad era más “realista” y “pragmático”, mientras que el iraquí de Saddam (más leal a los postulados originales de Aflaq) era más “utópico” e “idealista”. Comenzó así una nueva brecha entre Siria e Iraq ya vista en el pasado, en la época de los Omeyas y los Abásidas…

Acuerdos de Argel entre Iraq e Irán

Durante su mandato (1968-1979), el presidente Al-Bakr continuo desarrollando las reformas sociales de los gobiernos anteriores, estatalizando las empresas petrolíferas extranjeras. El petróleo iraquí fue completamente nacionalizado en 1972. También reforzó vínculos militares y económicos con la URSS de Brezhnev. Bakr apoyó a la vecina Siria en 1973 durante la guerra del Yom Kippur contra Israel.

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Franco y Saddam (1974)

En calidad de vicepresidente, Saddam Hussein visitó España en 1974, entrevistándose con el general Franco y el presidente del Gobierno Arias Navarro. Se firmaron acuerdos petrolíferos y Franco le concedió a Saddam la Gran Cruz de Isabel la Católica. Un año después, Saddam realizó un viaje oficial a Francia, donde se entrevistó con el presidente Valéry Giscard d´Estaign.

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Saddam y el Shah (1975)

En marzo de 1975 sucedió un acontecimiento de gran relevancia: Iraq e Irán, para poner fin a sus históricas y seculares disputas territoriales (sobre todo respecto a la región de Shatt-al-Arab, que los persas llaman Khuzestán) firmaron en Argel unos importantes acuerdos. Saddam y el Shah se abrazaron ante el presidente argelino Houari Bumedienne, que fungió de mediador. A partir de ese momento, el Shah de Irán se comprometía a dejar de financiar a los rebeldes separatistas kurdos que habían iniciado virulentas revueltas contra Bagdad, e Iraq no pondría objeciones a la navegación de barcos iraníes cerca de su costa en el Golfo Pérsico..

También en 1975 comenzó la guerra del Líbano. Iniciada en 1975 por agentes provocadores a sueldo del sionismo, tenía por objetivo lograr el caos en el país y también provocar la entrada en el conflicto de Siria, tratando así de extender la desestabilización posteriormente también a ese país. Siendo un estado pequeño donde numerosas confesiones se hallaban representadas, y contando en su suelo con múltiples facciones políticas y milicias diferentes, el potencial desestabilizador era muy alto. Para evitar una intervención directa de la entidad sionista en territorio libanés, Siria se vio obligada a enviar sus tropas al Líbano en 1976 , para tratar de pacificar a las facciones contendientes y disuadir posibles avances del estado israelita en el sur del país. Ésto probablemente contribuyó a retrasar la invasión israelí del Líbano, que se produciría en 1982.

Revolución contra el Shah en Irán – “A Jomeini lo ayudaron”

Mientras tanto, en Irán, a finales de los años setenta la situación política se hacía cada vez más tensa. Oceánicas manifestaciones por todo el país exigían la abdicación del Shah. Los manifestantes eran mayoritariamente seguidores de un clérigo chiíta de Qom, el ayatollah Ruhollah Jomeini, que exiliado de la nación persa, durante algún tiempo había residido en Iraq. Pero el gobierno baathista lo expulsó del país, acusándole de estar organizando actividades subversivas. Así pues, el ayatollah vivió en Francia, hasta que la revolución islámica triunfó en 1979.

Existen muchos indicios que apuntan a que la revolución jomeinista de Irán no fue tan “espontánea” como se la ha presentado. Por un lado no cabe duda de que el Shah Mohamed Reza Pahlevi fue durante la mayor parte de su régimen un déspota a la vez que un títere de occidente. Pero a partir de la segunda mitad de los años setenta, algo empezaba a cambiar en la política persa, y las relaciones del monarca con sus “aliados” occidentales comenzó raudamente a deteriorarse. Al parecer, el Shahinshah (“Rey de reyes”), rememorando el esplendor del ancestral Imperio Persa, había decidido que su nación debía resurgir convirtiéndose por sí misma en una influyente gran potencia, lo cual no convenía a sus patrones globalistas (los mismos que le habían instalado en el poder tras el golpe contra el popular presidente Mossadegh). De ser un dócil sátrapa, el Aryamehr (“Luz de los Arios”) se transformaba en una amenaza: Su creciente interés por llevar a cabo una política independiente lo estaba volviendo peligroso.

En los últimos años setenta, los medios occidentales comenzaron a presentar a su, en teoría, “aliado” Irán como un régimen autoritario, y al Shah como un dictador ambicioso. Casualmente, en esa misma época, el Shah había llegado a acuerdos importantes con los vecinos árabes (conferencia de Argel, con la participación de Saddam), donde se comprometía a dejar de financiar las milicias separatistas kurdas de Iraq. Ésto fue considerado como una “traición” por la entidad sionista, que en los años sesenta había adiestrado al temido SAVAK, los servicios secretos persas.

Durante muchos años, el Shah había contribuído a desestabilizar al vecino país árabe con ayuda logística y financiera a las guerrillas que combatían al gobierno de Bagdad. Pero a partir de 1975 dejó de hacerlo, y se inició un proceso de normalización de relaciones entre Teherán y el Iraq baathista. Por si fuera poco, el Shah había apoyado a Egipto durante la guerra contra Israel en 1973.

El descontento de las masas iraníes, que les empujaba a salir a las manifestaciones contra el régimen, era sin duda legítimo; pero también es cierto que a Jomeini “lo ayudaron” (como también ha afirmado el erudito Imran Hosein). Al Shah, sus antiguos “aliados” lo dejaron caer; es más, podría decirse que lo empujaron. Algo muy similar aconteció en Egipto (y en Túnez) a principios del 2011. La ira popular efectivamente existía, pero la “primavera árabe” fue un montaje para acelerar la caída de Mubarak (que había dejado de ser útil). El presidente egipcio se había negado a ciertas “sugerencias” por parte de EEUU.

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Shah en 1973: “No somos el juguete de ningún país, incluyendo a los EEUU” (‎”We are not the toys of any country, including the United States” – National Press Club, 1973 ) (Video)

En 1973, el Shah quería librar a Iran de los contratos petrolíferos injustos, que se supone iban a terminar en 1979

El Shah criticando al lobby judío por su control sobre los medios (video) y a Inglaterra (video)
El Shah creó en 1975 el Partido Rastakhiz – que significa “Resurrección”, en farsi. El principal objetivo económico era luchar contra la especulación que practicaban ciertos mercaderes. Obsérvese además la curiosa analogía de significados entre la palabra farsi Rastakhiz (“Resurrección”) y Ba´ath, que es “Renacimiento” o “Resurgir” en árabe.

Ese mismo año se produjo el asesinato del rey saudita Faisal (por parte de uno de sus sobrinos) en circunstancias nunca del todo aclaradas. Ese rey, a diferencia de sus ante- y sucesores, se tomaba la cuestión palestina y el problema sionista algo más en serio.
También en 1975, hubo un importante acercamiento entre el Shah y el líder libio Gaddafi. Juntos proyectaron cuadruplicar el precio del petróleo para impedir que los recursos de sus respectivos países fueran impunemente saqueados por las multinacionales. Ello provocó gran consternación en los “demócratas” del “mundo libre”. En éste artículo del Herald Journal, diciembre de 1975, al Shah y a Gaddafi los llaman “arrogantes”

“El Shah le dijo arrogantemente al presidente Ford que está dispuesto a jugar un papel de liderazgo en los asuntos del Golfo Pérsico” (…) “Estratégica y políticamente eso es dinamita”

En ese contexto, también se llegaron a acuerdos petrolíferos con Iraq a través de la OPEC.

Muy revelador es éste fragmento de una entrevista – Sobre el “perfil psicológico” que la CIA tenía del Shah en 1976: “Un brillante pero peligroso megalómano que está dispuesto a andar su propio camino en perjuicio de los intereses americanos”. Ya en 1976 el Shah era “un aliado incierto”…

En 1977, los medios occidentales ya se dedicaban a acusar al Shah de “torturas”, “crímenes contra los derechos humanos”, etc.
Una vez que el Shah fue derrocado, los EEUU se negaron a concederle asilo político a su “aliado”. Él y su familia se instalarían en Egipto.

Uno de los principales ministros y consejeros del Shah, Houshang Nahavandi, reveló en su libro “The Last Shah of Iran“:

Ahora sabemos que la idea de derrocar al Shah se desarrolló a partir de la segunda mitad de los años setenta por parte del National Security Council de Henry Kissinger, a quien el Shah había considerado un amigo” También escribió que Jomeini denunció las reformas iniciadas por el Shah en los años sesenta, especialmente los derechos de la mujer y la reforma agraria, pues muchos clérigos eran importantes terratenientes“. Jomeini emergió como lider opositor en 1963, cuando el Shah lanzó su plan de modernización, conocido como la “Revolución Blanca”.

El ex-agente británico John Coleman escribió que en 1980 los opositores al nuevo régimen de Jomeini dividían a los enemigos del Shah en cuatro categorías: Políticos iraníes comprados por el Shin Bet israelí (quinta columna), la red de agentes de la CIA que operaba en el país, los terratenientes feudales, y los masones / HHMM.

(Ver Fuente )

El Shah prefirió firmar nuevos jugosos contratos petrolíferos con la ENI (la compañía italiana) en lugar de con la BP británica. Con su “Revolución Blanca” el Shah comenzó su viraje soberanista.
Éstas fueron algunas de sus reformas:
– Compró tierras de las clases altas y junto a tierras propiedad de la corona las vendió a precios muy baratos a agricultores arrendatarios, permitiéndoles así ser dueños de la tierra que cultivaban
– Derechos de la mujer
– Inició el programa nuclear (como De Gaulle en Francia y Carrero en España) inyectando sumas millonarias al proyecto

– Se dedicó a acabar con el tráfico de opio que había sido tan lucrativo para el imperialismo británico desde hacía más de un siglo.

En su libro “A Century of War: Anglo-American Oil Politics and the New World Order”,
F. William Engdahl también dice que el Shah fue derrocado por conspiración anglosionista.

Tras la caída del Shah, los Pahlevi huyeron de Irán (para instalarse en Egipto) y Jomeini regresó procedente de Francia. En febrero de 1979 se proclama la República Islámica de Irán. Es interesante mencionar que el gobierno de Bagdad envió un mensaje de formalidad protocolaria felicitando a las nuevas autoridades del país por la revolución y expresando el deseo de mantener unas buenas relaciones de vecindad. Pero Irán no contestó, en lugar de eso los ayatollahs en el poder comenzaron a agitar llamando a la la “revuelta popular” y a la “insurrección” contra el “infiel régimen baathista”.

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Mohamed Mossadegh (1882-1967), Presidente de Irán

Manipulación del integrismo islámico

El golpe de estado contra Mossadegh en 1953 fue, como procedimiento, un precedente al derrocamiento del Shah (en ambos casos se usó a los mismos agentes de agitación: el clero extremista). Los mismos contactos que el anglo-sionismo había usado para derrocar a Mossadegh en 1953 fueron usados para deshacerse del Shah cuando éste dejo de ser útil.

En 1953 los británicos y la CIA pagaron a los siguientes mullahs para que organizaran revueltas contra el gobierno de Mossadegh: Ayatollah Bihbami, Ayatollah Qanathabadi, Ayatollah Kashani, etc
Uno de los líderes fundamentalistas contra Mossadegh en 1953 era Tayyeb Hsaj-Reza´i, que 26 años más tarde sería ferviente seguidor de Jomeini. (Ver Fuente )

Ya en 1955 el MI6 había contactado a la facción siria de los HHMM para agitar contra el nuevo gobierno, que mostraba interés de unirse a Egipto en lo que pocos años después sería la RAU.

Primer ministro británico Anthony Eden sobre Nasser: “El Mussulini musulmán debe ser destruído”

“On 26 July in Alexandria, in a calm speech, but one that was described by London as hysterical, Nasser made his nationalisation announcement, which from a strictly legal point of view was no more ‘than a decision to buy out the shareholders.’ That night in Downing Street, [British Prime Minister] Eden’s bitterness at the decision was not concealed from his guests… Eden summoned a council of war, which continued until 4 a.m. An emotional Prime Minister told his colleagues that Nasser could not be allowed, in Eden’s phrase, ‘to have his hand on our windpipe.’ The ‘muslim Mussolini’ must be ‘destroyed.’ Eden added: ‘I want him removed and I don’t give a damn if there’s anarchy and chaos in Egypt.'” (3)

(Ver Fuente )

El golpe contra Mossadegh y los intentos contra Nasser siempre fueron planificados usando a los integristas, como también recientemente la “primavera árabe”. Es siempre la misma historia, que se repite una y otra vez.

Recrudecimiento de las hostilidades entre Iraq e Irán

En pocos meses desde la llegada al poder de Jomeini, las relaciones entre Iraq e Irán (siempre tensas, pero que habían mejorado bastante desde 1975) comenzaron a deteriorarse exponencialmente.

Tras la llegada al poder de Jomeini, Irán comenzó a armar a milicias fundamentalistas chiítas en el sur del país para desestabilizar Iraq buscando provocar también allí una “revolución islámica”.

Mientras tanto, el presidente egipcio Anwar al-Sadat traicionaba el legado de Nasser y en marzo de 1979 acudía a la Knesset para firmar con Menachem Begin unos “acuerdos de paz” por separado; a espaldas del mundo árabe.

El 17 de julio de 1979, Saddam Hussein se convierte oficialmente en presidente de Iraq.

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Saddam, procedente de una familia pobre de Tikrit (la ciudad que vio nacer a Saladino) se afilió al Baath a los 20 años. Tras el fracaso del atentado contra Qassim fue a Siria, donde conoció a Aflaq, y luego a Egipto, donde estudió derecho bajo la protección del gobierno de Nasser. Volvió a Iraq en 1963.
Desde su acceso al poder, consiguió grandes logros en la alfabetización de la población, aplicando consecuentemente la ley de escolarización obligatoria para ambos sexos que había sido aprobada en 1976. En sólo unos años logró vivienda para todos, electricidad y agua corriente en todo el país, construcción de numerosas escuelas y hospitales.

Iraq era un país laico, donde todas las confesiones (y grupos étnicos) tenían los mismos derechos ante la ley. Es rotundamente falso que existiesen políticas de discriminación contra los chiítas o contra los kurdos, como la propaganda occidental (y jomeinista) ha siempre afirmado. De hecho, numerosos chiítas, kurdos (o cristianos) tenían cargos importantes en el seno del partido Baath o en el gobierno de Bagdad.

Jomeini, a quien se le había concedido asilo político, fue expulsado de Iraq por incitar a los chiítas (mayoritarios en el sur) a “rebelarse” contra “el régimen infiel baathista”.
En 1978, Giscard d´Estaing se vio forzado a acoger a Jomeini cuando le expulsaron de Iraq. Allí se convirtió en una celebridad y en un símbolo de la “revolución islámica contra el Shah”
Coleman : “Una vez instalado en el Chateau Neauphle Jomeini empezó a recibir a muchos visitantes: BBC, CIA, MI6…”

Al mismo tiempo, Amnistía Internacional lanzó una intensa campaña contra el Shah acusándolo de “torturas, represión, abusos contra los derechos humanos, etc”
La BBC preparaba y distribuía a los mullahs de Irán los cassettes con los discursos de Jomeini que servían para movilizar a las masas contra el régimen del Shah.

Según éste nacionalista árabe de Argelia el apogeo del wahabismo comenzó por parte de Arabia saudí como una “reacción” ante los avances chiítas. Jomeini llamó a la conquista de la Meca, lo que sirvió como detonante para que Arabia saudí iniciase a propagar el veneno wahabita en el mundo islámico (según Riad “con el fin de contrarrestar la propaganda chiíta”). Es cierto que fue a partir de los primeros años ochenta que el wahabismo, hasta entonces casi exclusivamente reducido a la peninsula arábiga, comenzó a internacionalizarse; primero extendiéndose por Oriente Medio y el mundo árabe, luego con los muyahidin de Afganistán, hasta llegar al creciente proselitismo globalista actual.

Irangate / Irán-Contras: Ayudar a los “moderados” en Irán

Yaakov Nimrodi y Adnan Khashoggi supervisaron la venta de armas israelíes a la República Islámica de Irán.

Miembros del gobierno estadounidense facilitaron armas a Irán (a través de Israel) pese al embargo armamentístico oficial imperante tras la ley Boland. Con el dinero de la venta de armas a Irán se dedicaban a financiar a los contras anti-sandinistas de Nicaragua, que operaban desde su base en Honduras. Tanto una operación como la otra (venta de armas a Irán y suministros a los contras) eran en teoría ilegales. Según Casper Weinberger, Reagan estaba al corriente, pues le habían convencido de que las armas “eran para grupos moderados de Irán”.

Michael Ledeen de la NSA pidió ayuda a Shimon Peres para vender armas a Irán, e Israel le proporcionó las armas a cierta facción del régimen jomeinista a través del intermediario Manucher Ghorbanifar (un ex-agente del SAVAK); más adelante también a través del criminal millonario saudí Adnan Khashoggi, colaborador de Richard Perle e involucrado en las dos guerras contra Iraq (1991 y 2003). Todo ello siempre “para ayudar al ala moderada“, y lograr que ésta fuese políticamente influyente. Después de la transacción, EEUU reembolsaría a Israel con las mismas armas.

El cerebro de éstas operaciones de tráfico de armas era Yaakov Nimrodi, un agente del Mossad agregado militar en Irán durante los primeros años sesenta (en los que desarrolló la estructura del SAVAK). Tras la caída del Shah regresó a Israel y estuvo implicado en la organización del tráfico de armas hacia Irán, en una operación por valor de 135 millones de US$ en 1981. Actualmente es el propietario del periódico Maariv, uno de los más leídos de la entidad sionista.

Según las declaraciones de Khashoggi en los años ochenta, el agente secreto Manucher Ghorbanifar (ex-SAVAK) era tras la revolución islámica de 1979 un estrecho colaborador del “moderado” Mir-Hussein Mussavi (el de la “revolución verde” del 2009!). En 1981 Ghorbanifar fue la fuente de unos artículos del Washington Post sobre supuestos “escuadrones de la muerte” libios que pretendían “atentar contra el presidente Reagan” y otras importantes figuras de la política estadounidense. En 1986 reconoció que se había inventado esas historias “para dañar a Libia, un enemigo de Israel” (Andrew Killgore, “The Libyan ‘Hit Squad’ Hoax”, Washington Report on Middle East Affairs, diciembre de 2000)

La injerencia anglosionista en Irán mediante la venta de armas al nuevo régimen buscaba por un lado aumentar la influencia del ala “moderada” (Musavi, Rafsanyani, Lariyani…) y contribuír al mismo tiempo a una escalada de las tensiones contra Iraq para que estallase una guerra que debilitase a ambos países.

El 30 de agosto de 1985 Israel envió 100 misiles anti-tanque BGM-71 TOW a través de Manucher Ghorbanifar; y otros 408 el 14 de septiembre.

Israel vendió a Irán misiles anti-tanque

  • Agosto 20, 1985 – 96 misiles anti-tanque TOW
  • Septiembre 14, 1985 – 408 misiles TOW más
  • Noviembre 24, 1985 – 18 misiles anti-aéreos Hawk
  • Febrero 17, 1986 – 500 TOWs
  • Febrero 27, 1986 – 500 TOWs
  • Mayo 24, 1986 – 508 TOWs
  • Octubre 28, 1986 – 500 TOWs

(Fuente: “Walsh Iran / Contra Report – Part I Iran/contra: The Underlying Facts”. Fas.org. “Iran-Contra Report; Arms, Hostages and Contras: How a Secret Foreign Policy Unraveled” March 16, 1984.)
Al mismo tiempo se mantenían los rehenes (en Beirut y también en la embajada de EEUU en Teherán) como forma de hacer presión sobre la opinión pública occidental; la famosa “crisis de los rehenes” respondía a ésta estrategia. Las “negociaciones” y las ventas de armas a los “moderados” se hacían con la excusa de lograr la liberación de los rehenes.

1000 misiles TOW fueron enviados en febrero de 1986 tras un arreglo de Oliver North y Ghorbanifar.

Mehdi Hashemi, el clérigo iraní que se oponía a la compra de armas a USrael y destapó el escándalo a través del periódico libanés As-Shiraa, fue ejecutado en 1987.

Según la revista italiana “Panorama”, Israel vendió al régimen de Jomeini 45.000 fusiles semiautomáticos UZI y misiles anti-tanque. Gran parte del arsenal del PLO que Israel confiscó tras su invasión en el Líbano de 1982 fue a parar a Teherán.

Irán negó el caso Irangate como “falsos rumores para socavar la revolución islámica”. En agosto de 1981 Jomeini pronunció un discurso en el que decía que “Saddam había forzado a Israel (sic!) a atacar el reactor nuclear de Osirak para que diera la impresión de que eran enemigos”.

Guerra Iraq-Irán (1980-1988)

El 1 de abril de 1980 un estudiante iraní integrante de una milicia extremista intentó asesinar a Tareq Aziz. Ello sería un preludio a la guerra Iraq-Irán (1980-1988); Bagdad acusó a Teherán de instigar el atentado.

En septiembre de 1980 se inicia la guerra; el sionismo quería que ambos países, potenciales adversarios de su hegemonía, se destrozaran entre sí.

Iraq e Irán fueron ambos armados y apoyados por “occidente” y azuzados el uno contra el otro, para que se desangraran mutuamente en beneficio de Israel.
EEUU, Alemania occidental, Francia, URSS ayudaron más o menos abiertamente a Iraq; mientras que a escondidas (mediante el Irangate) USrael ayudó a Irán.

Irán bombardeó refinerías de Mosul y Básora.

Sobre Halabja, el “Srebrenica” iraquí, escribe el activista Luc Michel, discípulo de Jean Thiriart:

“La masacre de Halabja data de marzo de 1988, o sea al fin de la guerra Irán-Iraq, en una época en la que los americanos estaban en pleno “Irangate”, es decir que ayudaban y armaban, en compañía de sus cómplices israelís, a (que han apoyado Teherán desde 1980) a los fundamentalistas chiitas iranís. Sobre este tema, hay que denunciar también otra mediamentira segun la cual serían los EE.UU que habrían armado Iraq.

¡En realidad el “STOCKHOLM INTERNATIONAL PEACE RESEARCH INSTITUTE” ha demostrado que entre 1973 y 2002 la Unión Soviética y después Rusia han puesto a disposición el 57% de las armas importadas por Bagdad, Francia el 13% y China el 12%, contra el 1% para EE.UU y aun menos para Gran Bretaña!!!”

(…)

“He aquí lo que escribe a este respecto la RED VOLTAIRE: “El 16 de marzo de 1988, en plena guerra Irán-Irak, 5 000 Kurdos de la aldea de Halabja, situado en Kurdistan iraquí, son matados por gases. Pero las únicas noticias de las que estamos seguros es que una batalla entre Irán e Irak ha tenido lugar en la zona de Halabja, que ambos campos han utilizado gases de combate prohibidos y que civiles kurdos han sido matados por estos gases. En marzo de 1988, la masacre de Halabja no había levantado protestas de la comunidad internacional. Entonces, era admitido que los civiles habían sido matados “colateralmente” tras un error de manejo del gas de combate. Dos años más tarde, cuando la guerra Irak-Irán tomó fin y que los Occidentales cesaron de sostener a Saddam Hussein, la masacre de Halabja fue atribuida a los Iraquís”.

„En su libro “IRAK, LA GUERRA PERMANENTE – ENTREVISTAS CON TAREK AZIZ” (Ed. du Félin, Paris, 2001), el periodista Patrick DENAUD le hace la pregunta siguiente al vicepresidente iraquí :

“¿ Han utilizado gases mortales contra las aldeas kurdas, particularmente en Halabja, en marzo de 1988 ?”

“Primero, responde Tarek Aziz, el gas no ha sido utilizado contra los civiles. En los documentos filmados en Halabja, el número de cadáveres civiles se puede contar con los dedos de la mano. Todo eso por la simple razón que la aldea estaba en el frente contra los Iranís, y que los civiles la habían evacuado. La aldea estaba sin habitantes, desde hacía mucho tiempo. Los Iranís la han ocupado, con la ayuda de Jalal Talabani, jefe de la Unión patriótica des Kurdistan. Halabja ha sido bombardeada con bombas clásicas, como blanco militar y no como aldea. Los muertos Iraquis han perecido durante los bombardeos clásicos, no por el gas”

“Un documento publicado por el Ministerio de Asuntos exteriores de la República de Iraq y titulado “EL MEMORANDUM NEGRO – La cooperación en armamento entra el régimen al poder en Irán y la entidad sionista” (2a edición francesa, Al Hurriya Printing House, Bagdad, 1982) describe con muchos detalles, hechos y documentos esta colaboración de Teheran y del

Régimen khomeinista con Tel-Aviv y la complicidad de Washington. Es de notar que entrevistado por la televisión americana ABC (emisión “Night Lino” de los 10, 12 y 12 de agosto 1981), Bani-Sadr, el primer presidente irani que había sucedido al Sha, confirmaba esta colaboración.”

Fuente: Luc Michel, revista Al-Baath-al-Iraqi número 58, págs 10-11 (Febrero 2007), PDF disponible en la red

Musaví, el mismo que perpetró la llamada “revolución verde” del 2009 fue primer ministro de Irán entre 1981 y 1989: La coincidencia en el tiempo de casi todo el período de gobierno de Mir Hosein Musaví con la guerra y con el liderazgo del ayatolá Jomeini motivó que fuera conocido después como “el primer ministro de la guerra”

– Junio de 1981, en plena guerra Iraq-Irán, la aviación israelí bombardea el reactor nuclear iraquí de Osirak

– Junio-agosto 1981, invasión israelí del Líbano, cerco a Beirut; OLP a Túnez

– Julio 1988, fin de la guerra Iraq-Irán: La guerra terminó con ambos bandos agotados y centenares de miles de muertos.

Como consecuencia de la guerra contra Iraq, Saddam se endeudó con los países árabes del Golfo (que lo vieron como un dique de contención ante la “amenaza” chiíta persa) y no estaba dispuesto a pagar las sumas exorbitantes que tras el conflicto esos usureros países le reclamaban.

Junio de 1989, muere Michel Aflaq en Bagdad, exequias nacionales

Guerra del Golfo y el declive de los años noventa

Saddam pensó en hacerse con Kuwait (país que además de ser históricamente parte de Iraq le estaba robando su petróleo; Bagdad denunció en 1990 que Kuwait le está sustrayendo petróleo de unos pozos que ambos compartían). EEUU le tiende una trampa a los iraquíes, haciéndoles creer, a través de la embajadora estadounidense en Bagdad April Glaspie, que no se opondrían a una anexión. El 2 agosto 1990; tropas iraquíes entran en Kuwait.

17 enero- 2 de marzo 1991; guerra contra Iraq “Tormenta del desierto”. 200.000 muertos iraquíes, entre civiles y militares
Arabia saudita “teme” que un ataque a Kuwait sea un preludio a un avance sobre su reino. Cuando Iraq es atacado desde Arabia saudí, Saddam lanza misiles scud contra Israel. EEUU no derroca a Saddam en esa ocasión, prefiere que Iraq colapse lentamente, alentando y utilizando a grupos kurdos y chiíes para que hagan el trabajo.

El inexorable declive de Iraq comienza en los años noventa, con las sanciones, los embargos, la asfixia económica.

La ONU establece zonas de exclusión aérea, instala bases militares permanentes en Kuwait y Arabia saudí, y bombardea regularmente posiciones militares iraquíes.

Antes de la guerra de 1991, había en el país una importante afluencia turística. Más de un millón y medio de visitantes al año.
Las fuentes principales de riqueza del país además del petróleo eran el gas natural; también la agricultura. Iraq exportaba grandes cantidades de trigo, cebada, algodón, arroz, nueces y dátiles. En cuanto a las mayores industrias del país: petroquímicas, textiles, cementeras, también de calzado, y de cerveza.
(Ver Fuente )

En septiembre de 1993; tras los acuerdos de Oslo, se produce el reconocimiento mutuo Israel-OLP.

En mayo de 1994; estalla la guerra civil en Yemen: el separatista del sur apoyado por Arabia saudí y EEUU, el unionista Saleh apoyado por Iraq.

En 1994 Iraq se ve obligado a reconocer la independencia de Kuwait.

En marzo de 1995, Iraq anuncia que todas sus infraestructuras han sido reconstruídas por ingenieros y obreros iraquíes. Francia y Rusia intentan que se retire el embargo contra Iraq.

En noviembre de 1995, según la FAO, 560.000 niños iraquíes han muerto a causa de las privaciones provocadas por el embargo.

La muerte de Yitzak Rabin (también en noviembre de 1995), asesinado por un extremista judío relacionado con el Kach de Meir Kahane y los servicios secretos sionistas, entierra el proceso de paz (los acuerdos de Oslo) antes de que diera inicio su implementación. En mayo de 1996, poco después de una nueva agresión sionista al Líbano (con la masacre de Qana), llega al poder en Israel un bloque de extrema derecha encabezado por el Likud.

EEUU bombardea Iraq en septiembre de 1996, y extiende la zona de exclusión aérea del paralelo 32 al 33.

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Tareq Aziz

1997: Siria e Iraq restablecen relaciones diplomáticas

A partir de noviembre de 1997 comienza una mejoría de las relaciones entre Iraq y Siria.
El 22 de noviembre Tarek Aziz realiza una histórica visita a Damasco, y se abren las fronteras entre ambos países. Hacía 17 años que ambos países no mantenían relaciones diplomáticas. Aziz se entrevistó durante 4 horas con el vicepresidente Abdul-Halim Khaddam y el ministro de exteriores Faruk al-Sharaa.

(Ver Fuente y aquí )

En febrero de 1998 se confirma un re-avecinamiento sirio-iraquí. La considerable mejoría de las relaciones entre Siria e Iraq (algo que obviamente preocupaba a los anglosionistas) también está ampliamente documentada en el libro de la periodista alemana Bente Scheller “The Wisdom of Syria´s waiting game: Foreign policy under the Assads”

En ese libro, su autora revela que a partir de la visita a Damasco de Tareq Aziz se tomaron las siguientes medidas:

– La estación de radio de los opositores iraquíes “Free Iraq”, que desde Siria emitía propaganda anti-Saddam desde 1980, fue clausurada.

– En 1998, Siria e Iraq decidieron reabrir el gaseoducto Banyas-Kirkuk e iniciaron planes de construir un segundo gaseoducto conjuntamente.

– En febrero del 2000, hubo acuerdos de cooperación económica entre ambos países. Hasta entonces, el principal socio comercial de Bagdad había sido Jordania. Pero a partir de ese momento, Siria comenzó a comprar masivamente productos iraquíes (que estaban bajo embargo internacional) para aliviar la penuria económica a la que estaba sometido el país hermano.

– También (revela Bente Scheller) en los años previos a la invasión de Iraq del 2003, el gobierno de Bagdad recibió armamento y equipamiento militar (“ilegal” según los embargos) por valor de 1,2 billones de US$ a través de Siria (con la intermediación de Damasco) procedente de Europa oriental, Corea del Norte y China.

Según el gobierno sirio, el principal motivo era contribuir a salvaguardar la integridad territorial de Iraq. Assad padre y su gabinete eran conscientes de que EEUU pretendía invadir Iraq (ésta vez no para debilitar a Saddam, sino para derrocarlo) y sabían que cuando ésto sucediese, el caos se expandiría y Siria sería la siguiente.

Años previos a la invasión

En enero de 1999 se produjo intento de asesinato contra Saddam por parte del Mossad.

En marzo de 1999, en el marco de las guerras yugoslavas, se producen los bombardeos de la OTAN en Serbia con el fin de posibilitar el avance de los terroristas albano-kosovares del UCK. Iraq está firmemente del lado de los serbios.

En 2001 Saddam recibió en Bagdad a Vojislav Seselj, líder nacionalista serbio (hoy preso en La Haya). También Libia apoya a Serbia.

El 11 de septiembre de 2001, tras los atentados de NY por parte del Mossad; Bush y los neocón suben de tono contra Iraq, incrementando sus incendiaras amenazas, e iniciando una rampante escalada de tensiones.

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En el 2003, poco antes de la invasión, el líder nacionalista austriaco Jörg Haider (a quien quitaron de en medio en el 2008 mediante un “accidente”) visitó Iraq en una muestra de solidaridad.

2003: Apocalipsis en la Mesopotamia

En marzo del 2003, se consuma la invasión de Iraq. En abril, se produce el derrocamiento del gobierno de Saddam y el Baath pasa a la clandestinidad.

Entre los efectos de la invasión: inseguridad y violencia, daño irreparable al patrimonio arqueológico (y saqueos), devastación de museos como el de Nasiriya. Daños a la vasija sumeria de Warka, de valor incalculable, en el saqueo del museo de Bagdad en 2005. Alarmante difusión de enfermedades cancerígenas entre la población por efectos del uranio empobrecido.

En diciembre de 2004, militares de la ocupación capturan a Saddam, que será ejecutado dos años después tras una farsa procesual.

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Aisha Gaddafi, hija del coronel libio, estuvo entre los abogados defensores del depuesto líder iraquí.

Ouday Ramadan, exponente de la comunidad siria en Italia y siempre una muy buena fuente de información fidedigna, afirma que tras la invasión de Iraq y la detención o asesinato de los hombres de Saddam, Siria solicitó la liberación de Tareq Aziz y aconsejó al gobierno de Maliki cesar la persecución de los baathistas iraquíes.

Complejidad en cuanto a Irán: Más sobre los “moderados”

Es muy importante dejar claro que el hecho innegable de que a Jomeini “lo ayudaron” no convierte al gobierno iraní post-1979 automáticamente y en su totalidad en “una marioneta USA” como algunos pretenden. Tan errado es considerar al Saddam de los primeros años ochenta como un “títere USA” como hacerlo de la parte iraní. La verdad es que había infiltrados en ambos bandos, y que éstos infiltrados sirvieron para inflamar las tensiones y provocar la bélica confrontación, una guerra desastrosa tanto para Iraq como para Irán, y que al debilitar a ambas potenciales potencias (valga la redundancia) sólo sirvió para beneficiar a Israel.

Ante todo, es importante hacer hincapié en que muchos activistas y actores políticos bienintencionados participaron en la revolución islámica iraní de 1979, y que ésta, por lo tanto, no es condenable en su totalidad como sí lo es por ejemplo la insurrección terrorista y criminal que derrocó en Libia al Coronel Gaddafi en el 2011.

La situación en torno a la revolución iraní de 1979 es mucho más compleja, ya que había varias facciones en pugna y aún hoy el gobierno imperante en Teherán no es de carácter homogéneo, existiendo en su seno tanto los que proponen un curso genuinamente antiimperialista, de soberanía nacional, justicia social y autosuficiencia económica (como era el caso del ex-presidente Mahmud Ahmadineyad, sin duda un gran hombre); como también el sector clerical más reaccionario, que es curiosamente el que más complaciente y conciliador se muestra respecto a „occidente“. Ese sector, a la par reaccionario en lo religioso y tolerante respecto al capitalismo, es el de los “moderados” que fueron surtidos de armas y apoyo logístico por parte de USrael durante la guerra Iraq-Irán en lo que se llamó “Iran-Contras” o Irangate.

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En éste contexto, hay algo que da mucho que pensar: Mir Hussein Mussavi, el mismo que conspiraba contra Ahmadineyad en la llamada “revolución verde” (intento golpista tras las elecciones del 2009) fue el primer ministro iraní durante los años de la guerra contra Iraq, y probablemente uno de los máximos responsables de esa contienda.

Ahmadineyad fue apartado de la política por exponentes del “ala moderada” dentro del estado iraní, por la facción “moderada” de Jatamí, Mussavi, Lariyani o Rafsanyani; el mismo sector que además celebró la toma de Libia por parte de los “rebeldes” de la OTAN, y que antes en los años noventa apoyó al bando de los bosnios de Izetbegovic en las guerras yugoslavas (igual que Arabia saudí, por cierto), haciéndole así el juego al atlantismo en los Balcanes.

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Los ayatollahs odiaban a Gaddafi y aprobaron su derrocamiento por la OTAN – Pero ese no era el caso del Presidente Ahmadineyad

Lariyani aplaudió la guerra contra Libia (a pesar de que Libia apoyó a Irán en la guerra Iraq-Irán), “oficialmente” por aquel caso de la desaparición del clérigo chiíta, fundador de Amal en el Líbano, supuestamente asesinado por los servicios secretos libios en los años ochenta… Lariyani mantiene muy buenas relaciones con Turquía pese al comportamiento hostil del régimen turco contra el aliado iraní Siria. Lariyani visitó Turquía para “afianzar las relaciones bilaterales” poco después de que los misiles “Patriot” fueran colocados en su suelo a finales del 2012 (en la frontera turco-siria) y no protestó en absoluto contra ello. Lariyani es además cómplice del intento de golpe de estado contra Ahmadineyad en el 2009: Tras las elecciones, “felicitó a Musavi por su triunfo

Los seguidores de Ahmadineyad están siendo represaliados y encarcelados en Irán; y al antiguo presidente se le prohíbe visitarlos. (Véase: Fuente )

Las políticas “reformistas” de los “moderados” Jatamí, Musaví, etc. llevaron a cabo privatizaciones masivas del sector público estatal (a las que Ahmadineyad se oponía, pero contra las que poco pudo hacer debido a la presión del clero integrista “moderado”)

En el 2009 Irán reformó su constitución para permitir el regreso de los bancos occidentales. Los que iniciaron las privatizaciones fueron Jatami, Rafsanyani y el grupo de Musavi (los amigos de occidente). En cambio, Ahmadineyad comenzó a distribuir acciones de compañías privatizadas a familias desfavorecidas, en lo que se llamó “acciones de la justicia” (seham- e edalat en farsi). Eso no gustó nada a los reaccionarios “moderados” (artífices tanto del “movimiento verde” en el 2009 como del “Irangate” 25 años antes).

Ésto no son “teorías de la conspiración” sino noticias oficiales aparecidas en PressTV: Tras las privatizaciones masivas, “Irán abre sus puertas a los bancos extranjeros” . Y cuatro bancos americanos, incluyendo Goldman Sachs y Citibank, quieren abrir filiales en Irán.

La cosmovisión chiíta (alejada de tendencias reaccionarias clericalistas) pone especial énfasis en la justicia social y en la lucha contra la opresión y la tiranía. Ésta fue la visión encarnada por Mahmud Ahmadineyad durante su presidencia, un gran luchador contra la oligarquía mundialista. Pero desgraciadamente también en el seno del chiísmo existen los “sepulcros blanqueados”, que traicionan el legado de Ali y Hussein, los mártires de Kufa y Kerbalá.

Conclusión: Caos programado para Medio Oriente

Hafez al-Assad no se equivocaba cuando presintió, a finales de la década de los noventa, que si caía Bagdad Siria sería la siguiente. La espiral de caos, violencia sectaria y terrorismo constante que estalló tras la invasión USamericana del 2003 se extendió efectivamente a toda la región. Iraq, la Prusia de Medio Oriente, el país más avanzado y próspero del mundo árabe junto a Siria y Libia (casualmente son éstos estados los que se convierten en objetivo de los “demócratas”, está visto que no es permisible permanecer como nación soberana), se había convertido en un hervidero de “radicales islámicos” con enorme potencial desestabilizador. La invasión “democratizadora” sirvió pues (además de para saquear los recursos naturales iraquíes) para (a)traer al país a terroristas de la marca “alqaeda” (un fantasma que nunca ha existido como organización, sino como células y grupos no necesariamente conectados entre sí, unidos sólo por la demoníaca ideología wahabita y por el dinero de los mismos “donantes”) como el jordano al-Zarqawi; algo nunca visto y jamás tolerado en la época de Saddam.

Los grupos terroristas atraídos para fomentar el caos sólo servían para justificar la presencia USamericana en la región, y para mantener a los iraquíes “ocupados” (nunca mejor dicho; “ocupados” en ambos sentidos de la palabra!). Si el “terrorismo islámico” no existiera, los USA “tendrían que inventarlo” (y efectivamente eso es lo que hicieron, pues ambos se retroalimentan, se justifican mutuamente). En los años setenta, no se hablaba aún, al menos en occidente, de “terrorismo islámico”…

Los líderes del nacionalismo árabe desde la época de Nasser, siempre percibieron al llamado “terrorismo islámico” (en realidad, sectarismo fanático criminal de tipo literalista – y supremacista – análogo al desquiciado mesianismo de ciertas sectas “cristianas”) como una amenaza, y como algo manipulado desde el exterior. No les faltaba razón.

Nasser aplicó mano dura contra los ikhwanis, los integrantes de la HHMM, azuzados contra él por saudíes y británicos. Hafez al-Assad aplastó la insurrección armada que esa secta organizó a principios de los años ´80 con epicentro en la ciudad de Hama. Su hijo Bashar, en su brillante discurso de investidura pronunciado en julio, dijo sobre los “Hermanos”:

“¿Teníamos que esperar 30 años y a que nos invadieran cortadores de cabezas y comedores de corazones y de hígados humanos para descubrir que la explotación de la religión y el terrorismo son las dos caras de una misma moneda? ¿No nos bastó la experiencia de los crímenes de los Hermanos del Diablo, en los años 1980, para aprender la lección?”

Gaddafi fue el primero en poner en “Busca y Captura” a Bin Laden (en marzo de 1998, tres años y medio antes del atentado de las Torres Gemelas), el millonario saudí que a través de sus agentes estaba tratando de iniciar una subversión en la Cirenaica durante los años noventa, mediante el grupo terrorista conocido como Al-Muqatila. Como sabemos, esa subversión (que se venía preparando desde hace muchos años) explotó en febrero del 2011, en el marco de la “primavera árabe”… (así, la revuelta armada de los terroristas de Benghazi pudo ser “maquillada” por los medios de desinformación como “pacíficas manifestaciones por la democracia”, aprovechando los precedentes de Egipto y Túnez)

Y en cuanto a Iraq, Saddam jamás toleró en su país la influencia del takfirismo, ni de ningún tipo de fanatismo religioso… tampoco el procedente de Jomeini (que por motivos geopolíticos y debido al hecho que la mayor parte de la población iraquí es chiíta, fue el que trató de difundirse en Iraq para dañar al socialismo nacional baathista). Pues el fanatismo religioso y la intransigencia, sea del tipo que sea (sunnita, chiíta, etc), es un veneno que sólo sirve para hundir en la discordia (la fitna) a los habitantes de un estado pluriconfesional (como lo son todos en el Medio Oriente).

El caldo de cultivo de la fitna para hundir a Iraq en el caos y en la desestabilización permanente fue “enriquecido” no sólo por ayatollahs extremistas sino también por “filosofos franceses”. Un diario argelino reveló que en el 2001 el agitador sionista Bernard Henri Levy, arquitecto de la “primavera árabe” y cómplice de todas las guerras de las últimas décadas, se dedicó a intentar crear en Iraq una filial de Al-Qaeda:

Un documento emitido por la Presidencia de la República de Irak en 2001, acusó al intelectual francés judío Bernard Henri Levi, de estar detrás de la propuesta de creación de la organización (“Unidad y Yihad”) en Irak. (…) Según este documento, la seguridad presidencial de la República de Irak interceptó las acciones de Leví, y se dio cuenta de que estaba tratando de organizar una reunión de coordinación con Massoud Barzani, presidente del Kurdistan iraquí, para crear dicha organización terrorista y llevar a cabo las operaciones que se puedan atribuir a al-Qaeda.

El descubrimiento de este proyecto por las autoridades iraquíes fue cortado de raíz, según el diario argelino, pero BHL reanudó su interferencia y sus planes en los asuntos iraquíes y árabes bajo otros escenarios, lo que llevó a la ocupación de Irak y el ahorcamiento de Saddam, dijo el diario.

https://i1.wp.com/www.chinadaily.com.cn/english/doc/2005-11/12/xin_41110212084162420761.jpg

Izzat Ibrahim al-Douri, personaje no exento de controversia

Tras el surgimiento éste año del reciclaje alqaediano denominado “ISIS”/”ISIL”/”EI”, no son pocos los que han caído en la trampa de meter en el mismo saco a la legítima resistencia iraquí contra la ocupación y a los rebanapescuezos “allahuakbaristas”, compinches conscientes o no del yankisionismo. En éste artículo ya dejamos clara nuestra posición al respecto: Se trata de un complejo conflicto a tres bandas (por un lado la resistencia baathista de Izzat-al Duri, sucesor de Saddam, que cuenta con amplio respaldo popular; por otro los takfiris de “EI” – estilizados de la noche a la mañana como una especie de nuevo “Binladen” colectivo – y por otro el débil y ambiguo gobierno de al-Maliki – que se ha convertido tal vez, como el Shah en el pasado, en un “aliado incierto”?)

Véase también:

Netanyahu: “El ISIS es bueno para Israel”

Daesh (ISIS): “Allah no nos ha ordenado combatir a Israel”

Comunicado de militantes baathistas: Nadie de “alqaeda” forma parte de la Resistencia iraquí

Guerrilla baathista sufi condena atrocidades de ISIS (persecución de cristianos, yazidis y otros)

El principal cometido de los degolladores del pseudocalifato de la “nueva alqaeda”, es proporcionar una excusa a EEUU para intervenir de nuevo en la región de manera directa. Y ésta vez hay dos objetivos: derrocar al resistente Gobierno sirio de Bashar al-Assad y conseguir la partición de Iraq en tres mini-estados (el “Sykes-Picot” del siglo XXI): Uno kurdo, uno chiíta y otro sunnita. Algo análogo quieren hacer después con Siria: Tras aniquilar o expulsar a la minoría cristiana (como hicieron también en Iraq con la comunidad histórica de los católicos del rito caldeo), una minoría que los países €uropeos “están dispuestos a acoger” (Oh, altruísmo!), quieren constituir un estado sunnita, uno chiíta, uno alawita, etc, etc. “Divide y vencerás”. De esa forma, con tantos mini-estados débiles divididos por sectarismos y en constantes enfrentamientos entre sí, la entidad sionista podrá expandirse hasta alcanzar sus proporciones “bíblicas”, “del Nilo al Éufrates”: Eretz Israel.

Es el “Sykes-Picot” modalidad avanzada. Se trata de ‘Una estrategia perseverante de dislocación del mundo árabe’, más conocido como plan Oded Yinon, redactado a principios de los años ochenta.

“(…)Un colapso de Siria e Irak más tarde en las zonas étnica o religiosamente únicas como en el Líbano, es la principal preocupación a largo plazo de Israel en el frente oriental, mientras que la desaparición del poder militar de estos países es un desafío en el corto plazo. Siria se descompondrá según su estructura étnica y religiosa en diversos estados, como está ocurriendo actualmente en el Líbano, por lo que habrá un estado chií-alauí en el área de Alepo y otro estado sunita aflorará en Damasco” reza el plan.

http://cmsimg.militarytimes.com/apps/pbcsi.dll/bilde?Site=M6&Date=20130912&Category=NEWS08&ArtNo=309120007&Ref=AR&MaxW=640&Border=0&Assad-Syria-offer-data-chemical-weapons

El antídoto contra el Plan Yinon es el nacionalismo árabe (que unificaría a los árabes trascendiendo las divergencias religiosas), eso los sionistas lo saben bien, por eso siempre han tratado de desvirtuarlo y destruírlo, primero saboteando la RAU, luego fomentando el extremismo religioso, luego atacando a Iraq, Libia y Siria…

TM

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13 respuestas a Iraq: Desde Sumeria hasta la aniquilación del Gobierno nacional-popular de Saddam

  1. Adversario dijo:

    RT:

    El plan de EE.UU. de realizar ataques aéreos contra los militantes del Estado Islámico es un intento de usar la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 15 de agosto contra Siria como Estado soberano, informa Itar-Tass.

    Según el experto, EE.UU. no oculta el hecho de que utiliza la resolución del Consejo de Seguridad como un pretexto para esconder su verdadero objetivo: acabar con Bashar al Assad. Según el experto, el “contrato” con Turquía, Qatar y Arabia Saudita para derrocar al presidente sirio sigue en vigor.

    La verdadera intención de EE.UU. es conseguir que la oposición se haga con el poder en Damasco
    “El presidente y el secretario de Estado de EE.UU. han instado la comunidad internacional a luchar contra el Estado Islámico y, al mismo tiempo, han pedido a sus aliados que apoyen a la oposición siria”, continúa Satanovsky. “Es una prueba clara de que la verdadera intención de EE.UU. es conseguir que la oposición se haga con el poder en Damasco”, remata el experto.

    “No existe tal oposición siria moderada. Los antiguos miembros del llamado Ejército Sirio Libre se están uniendo a las filas terroristas. Qatar abiertamente apoya y financia el grupo denominado Estado Islámico. Son las políticas estadounidenses las que siguen alimentando el despliegue del terrorismo en Oriente Medio”, concluye Satanovsky.

    Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/139943-eeuu-ei-assad-siria-terrorismo

    • Adversario dijo:

      Comentario de la excelente página de fb “La Tercera Guerra Mundial Sionista”

      LTGMS

      Obama dijo, el 11 de septiembre pasado, que si Siria dispara a sus aviones, el gobierno sirio será derrocado… obviamente Siria no va disparar, pese a tamaño insulto y prepotencia, no va suicidarse… PERO ISRAEL SÍ ESTARÁ ENCANTADO DE HACERLO, Israel es especialista en “black-op’s”, tiene todos los medios para hacer un ataque de falsa bandera, derribar un avion yanqui y culpar a los sirios.. Israel por supuesto no va perderse esta oportunidad servida en bandeja… ya probaron con el falso ataque quimico del año pasado, pero aparecio Rusia a ultimo momento… aparecera Rusia ahora de nuevo para parar el carro a los yanquis-sionistas?

    • Adversario dijo:

      Una fuente militar: el ocupante israelí derriba a un avión militar sirio

      http://www.sana.sy/es/?p=9731

    • Adversario dijo:

      Líder opositor antisirio Al-Labwani visita a los terroristas heridos que están siendo tratados en hospitales de “Israel”

      http://www.sana.sy/es/?p=9474

  2. Adversario dijo:

    Mascarada occidental en las calles de Moscú: homosexuales, liberales, burgueses vendepatrias, antifascistas, progres, sionistas y neonazis contra la Rusia de Putin

    (con banderas de la OTAN, de UEcrania, del arco-iris, etc)

    http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/historico-de-noticias/6923-mascarada-occidental-en-las-calles-de-moscu-homosexuales-liberales-burgueses-vendepatrias-antifascistas-progres-sionistas-y-neonazis-contra-la-rusia-de-putin

  3. Gundisalvo dijo:

    Por fin publicas algo medianamente serio sobre la cuestión de Oriente Próximo, sin seguir las consignas de la propaganda ruso-iraní. ¿Es una traducción o es cosecha propia?

  4. Gundisalvo dijo:

    Algunas cuestiones que creo que no has comentado.
    Salah ad-Din al-Bitar, cofundador del Baaz, fue asesinado por Assad padre en París. Michel Aflaq, fue condenado a muerte en rebeldía por Assad padre. Aflaq se refugió en Irak, donde permaneció hasta el fin de sus días como ideólogo del partido. Assad padre colaboró en la primera guerra de EE.UU. contra Irak. Si quiso matar a los dos principales fundadores, la conclusión que yo saco es que el Baaz sirio es un poco de palo.
    Irán (con Ahmadineyad) aplaudió el asesinato de Sadam Hussein y probablemente se lo ordenó a su títere Maliki. En el cadalso, Sadam culpó expresamente al “mago persa” de su ejecución. Hezbolá aplaudió también la caída de Gadafi. Las intervenciones de EE.UU. en Oriente Próximo han favorecido sospechosamente a Irán.
    Irán tiene algunas políticas muy extrañas que le han valido el aplauso de los grandes ingenieros sociales del “NOM”: reparto de anticonceptivos a go go, esterilizaciones, operaciones de cambio de sexo pagadas por el Estado, acceso masivo de la mujer a los estudios y al trabajo. La tasa de fertilidad es del 1,86 hijos por mujer, lo que ni si quiera asegura el reemplazo generacional, como en cualquier país país occidental decadente.
    Pese a la mala fama de los wahabitas, en el sunismo hay corrientes laicas y moderadas; en el chiísmo los gobernantes siempre están subordinados a los clérigos. En su día Irán acusaba a Irak de ser un país apóstata sólo por tener a un ministro cristiano como Tarek Aziz. Ahora juegan a ser defensores de los cristianos, pero no sé si creérmelo.
    Lo de la guerra a tres bandas en el Irak actual es algo muy relativo, aunque yo sería el primer interesado en que fuese así, porque está claro que el EIIL es una panda de degenerados. Se ha informado de algunos rifirrafes de las milicias baazistas con el EIIL, pero la realidad es que a día de hoy ambos combaten en el mismo lado y no ha habido ninguna ruptura seria, más allá de la condena de los ataques a los cristianos. En Faluya y en Ramadi se ha dado el caso de que el EIIL controle la ciudad y las milicias baazistas lleven a cabo combates en las afueras. Esperemos que la situación dé un giro y los baazistas -y resto de combatientes sunitas- se enfrenten al EIIL y lo aniquilen. Donde sí parece haber una guerra de tres bandas es en Siria, pues allí desde hace un tiempo el EIIL está enfrentado simultáneamente a Assad y al resto de rebeldes sunitas. Quizá sólo es cuestión de tiempo que el EIIL se acabe enfrentando al resto de combatientes sunitas en Irak.

  5. Gundisalvo dijo:

    Último comunicado del Consejo Militar General de los Revolucionarios de Irak:
    http://www.aymennjawad.org/2014/09/general-military-council-for-iraq-revolutionaries

  6. EinHeri dijo:

    Los yankees al dejar una administración chií en un país que ya estaba amoldado a lo suní (gracias al mandato de Hussein), dieron paso a la creación de milicias islámicas por todo el país, ahí esta el origen del EI. Ademas curiosamente el núcleo duro de Al Bagdadi está formado por exoficiales del partido Baas de Sadam Husein.

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