La intervención rusa en Siria siembra el pánico entre los yihadistas / Contexto de los bombardeos

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Ramzan Kadyrov

La intervención rusa en Siria siembra el pánico entre los yihadistas

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Un repaso rápido a las redes sociales utilizadas por los miembros del Califato Islámico para comunicarse, muestra que han bastado tres días de bombardeos rusos para que entren en un estado de pánico. Su moral está por los suelos y ya piensan en la manera de salir lo más rápidamente posible de la ratonera en la que están metidos.

En sólo tres días se han multiplicado los mensajes de los yihadistas declarando su deseo de abandonar los frentes de Siria e Irak. Ahora piensan en la mejor manera de regresar a Europa en medio de marea de refugiados que cruza los Balcanes.

Rusia les infunde pánico porque los chechenos les han transmitido su dolorosa experiencia en las guerras del Cáucaso de los noventa. A pesar de las declaraciones de Putin, los miembros del Califato Islámico están convencidos de la inminente llegada de tropas de infantería rusas a los campos de batalla.

En el otro bando, las redes sociales en ruso se han llenado de amenazas contra el Califato Islámico y, en especial, contra los chechenos que combaten en sus filas. El pánico se ha apoderado también de ellos. Algunas páginas de internet piden voluntarios rusos para combatir en Siria. El presidente de Chechenia, Ramzan Kadyrov, ha solicitado una autorización especial a Moscú para enviar una unidad de élite chechena a combatir en Siria:

“Como musulmán, checheno y patriota ruso declaro que en 1999, cuando la República de Chechenia fue asaltada por esos demonios [los yihadistas] que vemos ahora, juramos sobre el Corán que lucharíamos toda nuestra vida contra ellos, allá donde se encontraran […] Pido que se nos autorice a ir allá para participar en esas operaciones especiales”.

El Kremlin aún no ha contestado a la petición de Kadyrov. En Siria combaten más de 2.000 yihadistas rusófonos, la mayor parte de ellos chechenos y dagestanos, aunque también hay georgianos, turcomanos y de los países de Asia central. En algunos casos forman unidades propias.

La inteligencia militar rusa ha captado mensajes en los que afirman que para los chechenos la lucha del Califato Islámico en Siria no es su objetivo sino una campo de entrenamiento para, posteriormente, llevar la batalla al Cáucaso. En medio de las ruinas de las ciudades sirias es posible leer pintadas en ruso tales como “Muerte a Rusia” o “Hoy en Siria, mañana en Rusia”.

Tras el ataque terrorista contra Grozni en diciembre del año pasado, la policía rusa ya detectó al retorno de algunos yihadistas al Cáucaso.

Una verdadera oleada de videos sobre los daños que la fuerza aérea rusa pudiera provocar contra la población civil en Siria inundó internet mientras que los parlamentarios rusos debatían sobre la autorización que finalmente otorgaron para el inicio de la intervención aérea rusa contra los grupos yihadistas que operan en la República Árabe Siria.

Dado el hecho que los bombardeos de la fuerza aérea rusa comenzaron sólo después de haber recibido la autorización de su parlamento, es evidente que las fotos y videos difundidos en internet durante el desarrollo de los debates habían sido registrados en otros contextos o que se trataba de elementos fabricados con fines de propaganda.

Esta campaña de propaganda fue organizada por la asociación Syria Civil Defense, actualmente denominada White Helmets (Cascos blancos). Esa asociación, con sede en Turquía, dice disponer de unos 2 500 «voluntarios» remunerados que supuestamente se hallan en Siria, junto a los «rebeldes». La asociación se financia con donaciones anónimas y no reconoce haber recibido fondos de Estados Unidos, del Reino Unido y del «Consejo Nacional Sirio» (oposición externa), financiado a su vez por Qatar, Turquía y Francia. En este momento, no es posible identificar cuáles de todos estos actores financiaron la nueva operación de propaganda.

Los White Helmets ya habían producido anteriormente varios videos que mostraban supuestos bombardeos del Ejército Árabe Sirio con barriles llenos de explosivos, otra operación de propaganda de la que se hizo eco el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres, y que se ha convertido en uno de los mantras de la prensa occidental, a pesar de tratarse de una afirmación totalmente absurda. El hecho es que las fuerzas armadas sirias disponen de bombas rusas –claramente más precisas que los “barriles de explosivos” supuestamente lanzados desde helicópteros– y, por consiguiente, no necesitan recurrir a medios tan rudimentarios.

El vocero del secretario general de la ONU, que se había hecho eco de las acusaciones difundidas por los «White Helmets», acaba de presentar excusas a Rusia por haber repetido esas alegaciones sin verificarlas.

Por el contrario, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, denunció los bombardeos rusos afirmando, también sin pruebas, que «alcanzan a combatientes de la resistencia y civiles».

Es importante recordar que, a la luz de las resoluciones pertinentes de la ONU, los medios de prensa que se hacen eco de esta propaganda de guerra están cometiendo un crimen contra la paz [1].

El presidente ruso Vladimir Putin ha denunciado personalmente estos «ataques informativos».

Los bombardeos de la fuerza aérea rusa en Siria han destruido posiciones del Frente al-Nusra (miembro de al-Qaeda) y de la organización terrorista siria Ahrar Al-Sham (fundada, antes del inicio de la guerra en Siria, por la Hermandad Musulmana y que cuenta entre sus miembros a varios ex cuadros de al-Qaeda). Ambas organizaciones cuentan con abundante financiamiento proveniente de 3 países: Turquía, Arabia Saudita y Francia.

Todo indica que estas organizaciones fueron seleccionadas como blancos de los bombardeos rusos precisamente a título de advertencia para Turquía y como medio de hacerle entender que tiene que retirar de inmediato los comandos turcos presentes en territorio sirio.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan estuvo el 23 de septiembre en Moscú, donde asistió a la inauguración de la mezquita más grande de Europa y aprovechó la ocasión para reunirse en secreto con el presidente ruso Vladimir Putin. De regreso a su país, Erdogan declaró que la salida del presidente sirio Bachar al-Assad ya no es una condición previa para la solución de la crisis siria pero que Moscú exige más que eso.

Por su parte, Rusia reconoció el papel del PKK (partido kurdo de Turquía) en la lucha contra los yihadistas del Emirato Islámico, dando a entender así que Moscú podría respaldar al PKK en contra del gobierno del presidente turco.

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3 respuestas a La intervención rusa en Siria siembra el pánico entre los yihadistas / Contexto de los bombardeos

  1. Gerión dijo:

    Siembra el pánico porque está actuando. ¿Y la OTAN, la ONU, dónde están? actuando en un teatro de variedades.
    https://lastermitasdelcielo.wordpress.com/

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