La crisis de Nagorno-Karabaj y su conexión con la OTAN-Israel

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Armenia contra Azerbaiyán, el Este contra el Oeste: la crisis de Nagorno-Karabaj y su conexión con la OTAN-Israel

Por Corey Schink & Mike Tutundjian

http://www.elespiadigital.com/index.php/noticias/geoestrategia/13057-armenia-contra-azerbaiyan-el-este-contra-el-oeste-la-crisis-de-nagorno-karabaj-y-su-conexion-con-la-otan-israel-

La visita de Victoria “¡a la mierda con la UE!” Nuland a Azerbaiyán el año pasado hizo que los analistas se preguntaran si algo estaba por suceder allí. Si bien Nuland seguramente no visitaría un país con el fin de supervisar la desestabilización en la frontera de Rusia (ella nunca ha hecho eso antes, ¿no es así?), un conflicto candente entre Armenia y Azerbaiyán lograría precisamente eso. La erupción repentina y violenta de este “conflicto congelado”, en un momento en que la cooperación militar y económica iraní-azerí-rusa han estado mejorando enormemente, proporciona tanto los medios como un motivo a la fuerzas de la OTAN/Israel – una oportunidad para desestabilizar a Rusia e Irán con un solo golpe.

Contexto histórico

Armenia y Azerbaiyán han estado en guerra dos veces por la región de Nagorno-Karabaj – una vez en 1918 y la segunda vez en 1988, en los últimos años de la Unión Soviética. Los azeríes comenzaron a masacrar a los armenios en Azerbaiyán, lo que hizo que un gran número de personas huyera. Luego atacaron a los de etnia armenia en Nagorno-Karabaj en Azerbaiyán con un ejército modernizado, atacando a personas que trataban de defenderse con armas de caza o cualquier cosa que podían conseguir. Los azeríes bloquearon Nagorno-Karabaj y todo el transporte y los envíos a Armenia. Turquía se unió al bloqueo, mientras que Georgia estaba teniendo su propia guerra civil con Abjasia, lo que hizo que el cruce de fronteras allí fuera muy difícil. Así que la única frontera de Armenia que no había sido bloqueada (o deteriorada) era con Irán. Ese bloqueo sigue en pie hoy en día, aunque la frontera de Georgia se ha calmado en mayor medida.

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El 10 de diciembre de 1991, Nagorno-Karabaj celebró un referéndum por la independencia, como era su derecho de acuerdo a la ley internacional y de la URSS. La votación, realizada en presencia de observadores internacionales y medios de comunicación, tuvo la participación del 82,2% de los votantes elegibles de Karabaj. Aprobaron abrumadoramente la soberanía de Karabaj, con el 99.89% de los votos a favor de la independencia.

A medida que continuaba el conflicto, los armenios comenzaron a ganar batallas cuando algunos comandantes militares voluntarios se trasladaron desde Armenia (y algunos desde el extranjero) y comenzaron a organizar las operaciones militares. También consiguieron algunas armas ligeras. Cuando la parte armenia ganaba una batalla, se apoderaban de las armas de las fuerzas azeríes en retirada. Entre las armas confiscadas había tanques y artillería de procedencia turca e israelí, y, por supuesto, equipo soviético que había sido abandonado. Curiosamente, hubo voluntarios ucranianos luchando en el lado de Azerbaiyán.

La fuerza Aérea de Azerbaiyán no era muy eficaz. Los armenios utilizaban un sistema de defensa aérea primitivo pero efectivo: las redes de cable que extendían a través de las montañas y levantaban cuando los helicópteros y aviones de combate llegaban para atacar sus posiciones en colinas y valles, llevándolos a estrellarse (esta técnica se utilizaba más en Shushi).

En 1992, se alcanzó un punto de inflexión militar y estratégico cuando las fuerzas de defensa de Karabaj aseguraron el corredor de Lachin, logrando una conexión directa con la frontera de Armenia. A partir de este punto la moral se disparó a los cielos y la cuerda salvavidas de las provisiones hizo que las victorias continuas fueran mucho más probables.
En 1993, Azerbaiyán pidió la paz. Hubo un acuerdo de alto al fuego, el cual fue inmediatamente violado por Azerbaiyán. El alto al fuego no se mantuvo y se reanudaron las hostilidades. En la primavera de 1994, Azerbaiyán había perdido prácticamente la totalidad de Nagorno-Karabaj, incluyendo puntos altos estratégicos. El acuerdo de cese al fuego mediado por Rusia y la OSCE sigue nominalmente vigente, a pesar de algunas violaciones regulares relativamente menores que condujeron hasta el último estallido de violencia.

El clan de Aliev y sus asociados oligarcas han dominado Azerbaiyán desde el colapso de la URSS. La élite azerí ha lavado el cerebro a su población para que sean totalmente paranoicos y culpen a los armenios de todos sus problemas. El establishment azerí también aterroriza y quiebra brutalmente a la disidencia en la población azerí, a quienes generalmente denomina como traidores y acusa de ser espías armenios. Como Ucrania y Crimea, Azerbaiyán fue básicamente una creación bolchevique – no existía antes de 1918.

Así, la última guerra concluyó en 1994, dejando a Nagorno-Karabaj en las manos de los armenios. Esto es apropiado, ya que el 95% de la región es étnicamente armenia. Sin embargo, las relaciones entre los vecinos se deterioraron rápidamente. Armenia se enfrentó al cierre de sus fronteras entre Turquía y Azerbaiyán, lo que bloqueó las rutas comerciales vitales que Turquía se niega obstinadamente a negociar. Como resultado, Azerbaiyán, que es rica en petróleo, llegó a la cima con la gran cantidad de ventas de armas desde Israel, el alojamiento de los sitios de terror de la CIA en la capital Bakú, y se reciente derribo de un helicóptero armenio en 2014. Las violaciones al alto al fuego han continuado con un ritmo acelerado desde entonces.

Luego, en el transcurso del mes de marzo de 2016, el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán emitió numerosos informes sobre incontables violaciones del frágil cese de hostilidades en la región por parte de Armenia. Sin embargo, como lo han señalado los analistas, Armenia no tenía nada que ganar con la iniciación de un conflicto de este tipo. Ya tenía suficientes problemas en sus manos y no tenía nada que ganar con la iniciación de un conflicto más amplio que desestabilizaría la región.

El 21 de marzo, informes de prensa revelaron que Azerbaiyán disparó 2.400 tiros de “represalia” hacia posiciones armenias, descongelando así un “conflicto congelado” en un momento de vital cooperación económica y militar ruso-iraní-azerí. Aunque ambas partes se culpan entre sí de violar el cese del fuego, la retórica procedente de Azerbaiyán ha sido especialmente volátil, con el embajador a Rusia declarando que el país está “listo para encontrar una solución militar al conflicto”. El vice-representante de la Duma Estatal de Rusia, Sergei Zheleznyak, lo dijo mejor cuando afirmó: “Ni Azerbaiyán ni Armenia necesitan esencialmente esta exacerbación ahora”. También afirmó que, “Es muy probable que esta provocación haya sido organizada por una tercera fuerza”, agregando que “la información sobre su presencia empieza a filtrarse”.
Curiosamente, una semana antes de esta escalada, los copresidentes del Grupo de Minsk responsables de la mediación de este alto al fuego llevaron a cabo una reunión a puertas cerradas. Sin embargo, los observadores han notado que ésta fue diferente al formato habitual ya que “no hubo representantes de la sociedad civil, sólo los expertos, incluidos los de los países occidentales”. En este contexto, es bastante interesante que el pasado mes de diciembre un parlamentario azerí introdujera un proyecto de ley que pretendía revocar la copresidencia de Estados Unidos en el Grupo de Minsk para la solución del conflicto de Nagorno-Karabaj. Tal vez alguien previó tal resultado.

El 7 de abril, el sitio web Stratfor relató que los ministros de Asuntos Exteriores de Rusia, Irán, Azerbaiyán se reunirían para discutir la cooperación económica y política. Más adelante hablaremos sobre esto.

Perspectiva geopolítica

Para marzo, Irán y Azerbaiyán comenzaron a firmar acuerdos militares y de reparto de recursos económicos extremadamente críticos, uno de los cuales estaba encaminado hacia un ferrocarril destinado a conectar los territorios ruso-iraní-azeríes. Esto en sí mismo habría sido un importante paso hacía delante para la integración euroasiática, lo que debilitaría la influencia de Turquía y la OTAN en la región:

Mirando el contexto regional más amplio de la visita del presidente de Azerbaiyán a Irán, dos acontecimientos importantes favorecen más aún a los intereses rusos que a los de Irán. Por un lado, Rusia está utilizando las conversaciones de transporte azerí-iraníes como pretexto para proponer una reunión trilateral de sus ministros de Asuntos Exteriores (APA, 29 de febrero). Este tipo de formato trilateral de nivel ministerial es algo así como una marca característica de la política exterior de Turquía en la región.

Por lo tanto, debido al actual enfrentamiento en las relaciones ruso-turcas, junto con la ansiedad propia de Teherán hacia Ankara, este desarrollo parece ser una iniciativa conjunta de Moscú y Teherán, que potencialmente apunta a debilitar la diplomacia activa de Turquía en el sur del Cáucaso. Bakú tiene poco margen de maniobra en este sentido.

Irán también ha estado desarrollando una relación militar con los azeríes:

En abril de 2015, Irán y Azerbaiyán anunciaron su decisión de formar una comisión conjunta de defensa; un movimiento que puede indicar un cambio geopolítico visible en el sur del Cáucaso. En mayo de 2015, el jefe adjunto de relaciones exteriores en la Secretaría del Líder Supremo de la Revolución Islámica de Irán, Mohsen Qomi, ha expresado la disposición de su país para apoyar a Azerbaiyán. Dijo al presidente del Comité Estatal de Azerbaiyán para el trabajo con las organizaciones religiosas, Mubariz Qurbanli, quién visitó Teherán, “Estamos listos para apoyar a Azerbaiyán en cualquier momento.”

Con todo esto en mente, no es ninguna sorpresa que Turquía (el perro de ataque de la OTAN) se haya puesto del lado de su socio Azerbaiyán, mientras Israel juega su papel habitual en las sombras.

Hace unas semanas, una firma turca de cabildeo estuvo ocupada redactando una carta específicamente para los legisladores estadounidenses, una carta que les predisponía al conflicto al afirmar que “los rusos están llegando, y Armenia les está ayudando”. Ahora Turquía está enviando mercenarios y entrenadores para avivar aún más las llamas del conflicto, mientras que Novorossia Today informa que Israel y la OTAN están enviando armamento avanzado para la preparación de una escalada en el conflicto.
Así que no es ninguna sorpresa que el ministro del Exterior de Jordania, Nasser Judeh, haga este comentario bastante directo:

Arabia Saudita había sido “muy buena para cortar las alas de las actividades exteriores de Irán, incluyendo África”, y señaló que los saudíes habían “vuelto a meterse en Azerbaiyán y en Asia para que puedan levantarse contra Irán”.

Dado que Rusia está aliada con Armenia, la amenaza que se avecina es que un enfrentamiento a gran escala pudiera arrastrar a Rusia a una guerra de su lado, con efectos desastrosos. No hay duda de que Rusia lo haya visto venir y tiene cartas listas para jugar, ya que ellos parecen ser el último gran poder que ha tomado una posición firme contra las patocracias más oscuras del mundo.

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