Elecciones alemanas: AfD (“populistas derechistas”) dispuesto a cooperar con Die Linke (“comunistas”) para mejorar relaciones con Rusia

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Partido alemán AfD dispuesto a cooperar con Die Linke sobre levantamiento de sanciones antirrusas

EL ESPÍA DIGITAL

BERLÍN (Sputnik) — La formación Alternativa para Alemania (AfD) está dispuesta a cooperar con la Izquierda alemana (Die Linke) para conseguir la cancelación de las sanciones impuestas a Rusia, declaró a Sputnik el copresidente del AfD.

“En cualquier caso nosotros y el partido Die Linke queremos deshacernos de estas sanciones antirrusas, vamos a cooperar con todos los partidos que pongan fin a este absurdo”, dijo.

Meuthen insistió en que Alemania debe cambiar su política respecto a Rusia.

“Estamos interesados en mantener buenas relaciones con todos los países, incluidos Rusia y EEUU”, añadió.

A la vez Meuthen advirtió que la canciller alemana, Angela Merkel, “encontrará socios para continuar” la política de sanciones contra Rusia.

Por su parte la Izquierda alemana reafirmó en una entrevista con Sputnik que considera necesario levantar las sanciones impuestas a Rusia a raíz de la crisis en Ucrania.

Tras las elecciones al Bundestag (cámara baja del parlamento alemán) celebradas el pasado domingo, el bloque de la Unión Demócrata Cristiana y la Unión Social Cristiana (CDU/CSU) de Merkel obtuvo el 33% de los sufragios (246 escaños en el Bundestag), que es el peor resultado desde 1949.

El Partido Socialdemócrata (SPD) logró el 20,5% (153 escaños), que también es el peor resultado en su historia.

La “ultraderechista” AfD, al reunir el 12,6% por vez primera logró estar representada en el Bundestag, convirtiéndose de entrada en la tercera fuerza parlamentaria, con 94 mandatos.

El Partido Democrático Libre (FDP), de carácter liberal, obtuvo el 10,7% y tendrá 80 mandatos; La Izquierda, el 9,2% (69 mandatos) y Los Verdes, el 8,9% (67 mandatos).

Desde marzo de 2014, EEUU, la Unión Europea y algunos de sus aliados pusieron en marcha sanciones individuales y sectoriales contra Rusia por su actuación en la crisis de Ucrania y lo que califican de “anexión ilegal” de Crimea.

Además de la prohibición de entrada y la congelación de activos para decenas de cargos públicos y empresarios, Occidente prohíbe exportar a Rusia armas, productos de doble uso y tecnologías para la producción de hidrocarburos y no permite a los bancos rusos financiarse a largo plazo.

Rusia sostiene que no es parte del conflicto en Ucrania y que las sanciones son contraproducentes pero mantiene en respuesta, desde agosto de 2014, el embargo a algunas importaciones agroalimentarias de EEUU, la UE, Australia, Canadá y Noruega.

Con respecto a Crimea, que se reintegró en Rusia tras celebrar en marzo de 2014 un referéndum en el que más del 96% de los votantes avalaron esta opción, Moscú subrayó en repetidas ocasiones que los electores expresaron su voluntad democráticamente y en plena conformidad con el derecho internacional y la Carta de la ONU.

El partido alemán Die Linke condena la política de sanciones antirrusas de Berlín

MOSCÚ (Sputnik) — El partido alemán Die Linke (La Izquierda) condena las sanciones antirrusas y la política de Berlín respecto a Rusia, declaró el copresidente de la fracción en el Bundestag y líder de la lista del partido a las parlamentarias alemanas, Dietmar Bartsch.

“La política del partido Die Linke respecto a Rusia es la misma, criticamos severamente la política de alemana respecto a Rusia porque es incorrecta”, aseveró a la prensa.

Según Bartsch, “el que realmente piense manipular un país por medio de sanciones se equivoca”.

“Estoy seguro de que aquí haremos cambios”, concluyó.

Anteriormente el político alemán había expresado su convicción de que las sanciones serían derogadas “durante la próxima legislatura”.

Bartsch enfatizó que Die Linke está dispuesto a apoyar las iniciativas o las resoluciones de otros partidos encaminadas a poner fin a las sanciones antirrusas.

La Izquierda alemana reafirmó en un comentario a Sputnik que considera necesario levantar las sanciones impuestas a Rusia a raíz de la crisis en Ucrania.

“Claro que nuestro partido mantiene una postura firme al respecto”, dijo la líder de esta formación, Katja Kipping.

La normalización de las relaciones con Rusia, así como la disolución de la OTAN, fueron algunos de los puntos del programa de Die Linke para las las elecciones federales alemanas.

La Izquierda logró el 9,2% de los votos en las elecciones parlamentarias que se celebraron en Alemania el 24 de septiembre y tendrá 69 escaños en el Bundestag, cinco más que en la legislatura anterior.

Desde marzo de 2014, EEUU, la Unión Europea y algunos de sus aliados pusieron en marcha sanciones individuales y sectoriales contra Rusia por su actuación en la crisis de Ucrania y lo que califican de “anexión ilegal” de Crimea.

Además de la prohibición de entrada y la congelación de activos para decenas de cargos públicos y empresarios, Occidente prohíbe exportar a Rusia armas, productos de doble uso y tecnologías para la producción de hidrocarburos y no permite a los bancos rusos financiarse a largo plazo.

Rusia sostiene que no es parte del conflicto en Ucrania y que las sanciones son contraproducentes pero mantiene en respuesta, desde agosto de 2014, el embargo a algunas importaciones agroalimentarias de EEUU, la UE, Australia, Canadá y Noruega.

Con respecto a Crimea, que se reintegró en Rusia tras celebrar en marzo de 2014 un referéndum en el que más del 96% de los votantes avalaron esta opción, Moscú subrayó en repetidas ocasiones que los electores expresaron su voluntad democráticamente y en plena conformidad con el derecho internacional y la Carta de la ONU.

La ‘mano’ rusa en el partido Alternativa para Alemania

El partido Alternativa para Alemania es considerado por muchos como un ‘partido de Putin’. Ahora, tras convertirse en un partido parlamentario, sus vínculos con Rusia salen a un primer plano.

Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán) recibió su apodo de ‘partido de Putin’ de la prensa ‘mainstream’ tras ser fundado en 2013. Muchos medios, entre ellos Spiegel, durante años han dado a entender que la política que plantea AfD hacia Rusia es errónea. Sin embargo, esta política es uno de los factores del histórico resultado del AfD en las elecciones al Bundestag.

Gracias al trabajo constante con los votantes rusohablantes, en su mayoría de Alemania del Este, el partido ha logrado obtener apoyo de muchos emigrantes de los países de la antigua URSS. Muchos miembros del AfD, como su copresidenta Frauke Petry, proceden de Alemania del Este. Algunos son ciudadanos de Rusia, como Irina Smirnova, miembro del consejo del partido y quien vive en Alemania desde 2010 por su matrimonio con un alemán, pero que a menudo viaja a Rusia por sus vínculos familiares y por su trabajo como profesora de la Universidad Estatal de San Petersburgo.

El núcleo de este grupo de votantes del AfD está formado por alemanes rusos, personas étnicamente alemanas provenientes de los países de la antigua URSS. La mayoría se trasladó a Alemania en la primera mitad de los años 1990. “Hay cerca de 210.000 alemanes rusos en Berlín y la mayoría comparte nuestras ideas sobre el papel de la familia, sobre la seguridad y sobre cómo comunicarse con Rusia”, explicó el candidato del AfD por Berlín, Georg Pazderski, al diario Meduza en 2016.

Según los analistas rusos, estos vínculos ‘vivos’ han permitido al AfD gozar de una importante ventaja en comparación con sus enemigos políticos: entender qué está haciendo Moscú.

“Ahora el AfD es también uno de los partidos más adecuados, si tomamos su actitud hacia Rusia: tanto al llamado ‘problema de Crimea’, como a las relaciones germano-rusas en su conjunto. Por eso, se califica como un partido pro-Putin, aunque para un número considerable de residentes alemanes esto es más bien un cumplido”, sostiene el jefe adjunto del periódico ruso Vzglyad, Petr Akópov.

Asimismo, Akópov recuerda que en febrero Petry llegó a Rusia por invitación del Gobierno de Moscú en el marco del programa de cooperación con las regiones de Alemania.

En Moscú, se reunió con el presidente de la Duma de Estado, Viacheslav Volodin, el vicepresidente de la Duma, Piotr Tolstói, el jefe de la facción del partido Liberal Democrático de Rusia (LDPR, por sus siglas en ruso) en la Duma, Vladímir Zhirinovski, el presidente del Comité de la Duma para Asuntos Internacionales, Leonid Slutski, el presidente del Comité de la Duma para la Energía y el coordinador del grupo parlamentario para las relaciones con el Parlamento de Alemania, Pavel Zavalni.

En estas reuniones se discutieron temas de cooperación entre los parlamentos regionales, la cooperación entre los partidos AfD y Rusia Unida, así como el futuro de los contactos a nivel de las organizaciones juveniles. “Era una reunión de conocimiento”, explicó en su momento el presidente del Comité de la Duma para Asuntos Internacionales, Leonid Slutski.

Para Akópov, mediante estas reuniones, Rusia formalizó sus contactos con la oposición alemana, en concreto, y con la oposición europea, en general, algo que parecía inimaginable antes de la reunificación de Crimea con Rusia.

“La formalización de los contactos entre Moscú y Alternativa para Alemania muestra que Rusia no está avergonzada de aquellos que quieren normalizar las relaciones entre los dos países”, explica el periodista ruso.

Según el columnista, la recepción solemne que tuvo Frauke Petry en unas de las calles principales de Moscú mostró el cambio que sufrió la política rusa hacia Europa.

“Ahora nosotros ya no nos adherimos estrictamente a las normas formuladas en repetidas ocasiones por el presidente Putin, tales como contactar solo con las autoridades, evitando o manteniendo silencio sobre los contactos con la oposición, aún más con la oposición ‘contra el sistema’. Si a nosotros nos acusan sin fundamento de tratar de influir en las elecciones en Occidente, entonces ¿por qué deberíamos respetar las restricciones contraídas anteriormente por nosotros mismos?”, reflexiona el experto.

Akópov está seguro de que Rusia mantendrá relaciones oficiales con la oposición de Occidente, que, en su opinión, “durante los últimos tres años de presión contra Rusia por parte de las élites del Atlántico” aumentó su simpatía hacia Moscú.

“No se trata de marginales o populistas, se trata de ciudadanos europeos indignados con la política actual de la UE, en su conjunto, y de distintos países europeos, en particular, entre ellos hay una parte considerable de representantes de la élite. No les gusta el camino que sigue Europa. No son pro-Rusia, son pro-Alemania”, concluye el periodista.

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