“Big Other”: Deconstrucción y neo-izquierda

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“Big Other”, deconstrucción, izquierda, marxismo cultural, posmodernidad, revolución

EL ESPÍA DIGITAL

por Adriano Erriguel

Cuando en “1984” George Orwell imaginaba la figura del “Gran Hermano” (Big Brother) no sabía que éste iba a adoptar – varias décadas después – no la apariencia de un tirano cruel y sanguinario, sino la forma impersonal y ubicua del “Otro”. Del “Big Brother” al “Big Other”, itinerario de una guerra contra las libertades.

¿Quién o qué es exactamente “Big Other”? Hace algunos años, el novelista francés Jean Raspail se refería a él en estos términos: “Big Other” patrulla sobre todos los frentes. Se ha apropiado de la caridad cristiana – aquella que debemos a nuestro prójimo cercano – y la ha desviado en su provecho, atribuyéndose los méritos. “Big Other” – continuaba Raspail – es como el Hijo Único del pensamiento dominante, de la misma forma en que Jesús es el Hijo de Dios y procede del Espíritu Santo. Se insinúa en las conciencias. Embauca a las almas caritativas. Siembra la duda en los más lúcidos. Nada se le escapa y no deja que nadie se escabulla. Su palabra es soberana. Y el buen pueblo le sigue hipnotizado, anestesiado, rellenado como una oca por un amasijo de certitudes angélicas…”.[1] Big Other no es un rostro concreto, sino que es multitud; es la vanguardia y la personificación de la multitud, un dispositivo supra–personal que nos observa y que nos vigila.

“Big Other” es una de las maneras en las que se manifiesta el gran héroe de nuestro tiempo: la víctima. Y es también el disfraz de una realidad tan vieja como el hombre: el poder.

“El Otro”: construcción de un tótem posmoderno

La construcción del “Otro” como objeto de culto posmoderno arranca, como no podía ser menos, de la Escuela de Frankfurt. Al asomarnos de nuevo a este fecundo club filosófico (auténtica marmita de las ideas que han remodelado occidente) conviene insistir, una vez más, en que no nos encontramos aquí ante un despliegue de “marxismo cultural” sino de posmarxismo. Como sabemos, el interés de los intelectuales de Frankfurt se dirigía principalmente al hombre y a la sociedad, no a la econometría o a la justificación del determinismo económico. El objeto de su preocupación eran los conflictos que emanan de la alienación y la reificación de los individuos, dos resultantes nefastas – según los frankfurtianos– de una sociedad totalmente administrada y jerarquizada. Los remedios debían ser, en consecuencia, no tanto políticos como filosóficos y psicológicos, según un modelo que recuerda al del psicoanalista y su cliente en el diván. Así se entiende que, a partir de entonces, la crítica cultural comenzara a eclipsar a la crítica económica y que el análisis socio–político se orientara por los cauces de la psicología.[2]

La progresiva deificación del Otro responde también a esta deriva psicologizante: el Otro se configura como un vigía moral que nos impele a abandonar nuestro egotismo, a sumergirnos en corrientes de empatía, a abrirnos a la alteridad. De lo que se trata finalmente es de superar la alienación y la reificación que atenazan a los individuos, a través de un proceso de identificación con aquello que no es nosotros, de fusión con aquello que se encuentra más allá de nosotros: el Otro.

En su culto al Otro, la teoría crítica frankfurtiana asume el papel de centinela de la esperanza, algo así como el vigía que anuncia la proximidad de una costa salvífica. Los teóricos frankfurtianos adoptan aquí un contrapunto místico–escatológico, en el que se advierte una sensibilidad judía muy marcada por las atrocidades de la segunda guerra mundial. En la estela de estos pensadores judeo–alemanes, el remedio contra la deshumanización de Auschwitz vendría de la mano de una apertura al Otro que, de puro incondicionada, revierte de facto en la negación de uno mismo. La identidad del Otro adquiere así tintes sagrados y redentores, mientras que la identidad propia se desvaloriza. Esta vena redentorista – muy visible, por ejemplo, en el pensamiento utópico de Ernst Bloch – explica la influencia que la teoría crítica de la Escuela de Frankfurt ejerció sobre la teología de la liberación latinoamericana, dando lugar a una vulgata que ensambla las reivindicaciones tercermundistas con el discurso sobre la “culpa” y la deuda histórica de occidente (un argumento – el de la culpa – también muy explotado por Jean Paul Sartre). El Otro es, por definición, casi siempre una víctima. Y al asumir su conciencia culpable, occidente asume una visión romántica de las identidades ajenas que, a su vez, rechaza para la suya propia. Se trata de una actitud en cuyo fondo bulle la vieja idea del “Buen salvaje” de Rousseau, el ilustre pionero en la idealización occidental del Otro. La ideología sinfronterista y la visión seráfica de la migración como un hecho globalmente positivo – dogma oficial del establishment mundialista– bebe de esta visión arrebolada del Otro como fuente de gracias y bendiciones.

“Big Other” se erige como el gran tótem de los tiempos posmodernos, como última y definitiva instancia en el tribunal de la humanidad. Su proceso de construcción aúna dos temáticas que se retroalimentan: la de la identidad y la de la víctima. Dos ideas troncales de la izquierda posmoderna.[3]

La invasión de los matones–llorones

“Espacio libre de violencias machistas”. “Espacio libre de apartheid, racismo y xenofobia”. “Espacio libre de homofobia, transfobia y serofobia”. “Espacio libre de esto y de lo otro”. El lenguaje relativo a los “espacios libres” procede – como todas las modas de la corrección política– de los Estados Unidos. Su proliferación alberga, potencialmente, efectos imprevisibles.

El concepto de “espacios seguros” (Safe spaces) nació en las universidades americanas como la práctica de habilitar aulas para que ciertos grupos de estudiantes – normalmente gays o transexuales – pudieran reunirse sin ser molestados. Posteriormente el concepto se expandió, y hoy se refiere a espacios permanentemente habilitados para que los estudiantes de una u otra “comunidad” (étnica, sexual, religiosa, ideológica) puedan relacionarse entre ellos sin verse expuestos a las “(micro) agresiones” o traumas que les provoca verse confrontados a opiniones diferentes de las suyas. El asunto evolucionó hacia una progresiva tribalización de la vida universitaria, con una remodelación de los espacios públicos según parámetros identitarios. Con otra derivada: la práctica de los “espacios seguros” desembocó en un clima de intolerancia e intimidación, con las libertades de expresión y de reunión coartadas por el celo vigilante de los defensores de las minorías.[4]

La polémica de los “safe spaces” en el mundo anglosajón combina los dos factores ya mencionados: el reconocimiento de las identidades “oprimidas” y la moral victimista. Éstos son los dos pilares de la ideología del Otro. En el contexto de la polémica de los safe spaces, la expresión “cry bullies” (matones–llorones) designa a la perfección el perfil de aquellos que, amparándose en la superioridad moral de su estatus de “víctima”, pretenden imponer sobre los demás su propia visión de las cosas. Tras las reivindicaciones justicieras y los delirium tremens moralistas se agazapa, por tanto, una cuestión de poder. Como señalaba el historiador italiano Furio Jesi, “quien controla una máquina mitológica tiene en su mano la palanca del poder”. La mitología victimista es hoy una palanca de poder, el primer disfraz de las razones de los fuertes.[5]

¿Cómo se “construye” una víctima? La cuestión no es baladí, en cuanto la moral victimista constituye, hoy por hoy, la piedra angular del funcionamiento de nuestras democracias. Asistimos durante las últimas décadas a una reconfiguración de la idea de democracia: ésta ya no se define por el respeto a la opinión de la mayoría, sino por la forma en la que trata y protege a las minorías. Lo que nos encontramos aquí es algo de mucho más calado: la erosión del principio de soberanía nacional (idea motriz de la democracia moderna y del liberalismo clásico) y su sustitución por un principio procedimental de respeto a los derechos humanos. La promoción de las minorías y el establecimiento de facto de una “minoricracia” – impulsada por las políticas de izquierda posmoderna – tiene un carácter instrumental para el neoliberalismo, cuya agenda apunta hacia la superación de las naciones soberanas. Pero para llegar hasta este punto era necesaria una maduración, filosófica e ideológica, en los laboratorios de la posmodernidad.

La víctima como fetiche

Cuando a partir de los años 1970 los intelectuales posmodernos reflexionan sobre el dolor y sobre la víctima, el asunto contaba ya con un considerable pedigrí filosófico. Como señala Francois Bousquet “a partir de 1945 y bajo el impulso de la “teoría crítica” frankfurtiana, la sociología devino miserabilista, la etnología devino dolorista, la teología devino expiatoria; un ecumenismo de la penitencia se extendió a toda la sociedad, desde la alta cultura a la cultura popular”.[6] Tomando el relevo de la escuela de Frankfurt nos encontramos de nuevo con… ¡Foucault! En la elucubración sobre víctimas y sufrimientos, el filósofo de “Vigilar y castigar” tenía forzosamente que encontrar una mina. Foucault la explotó a fondo, para brindar al neoliberalismo su hallazgo más precioso: la sustitución de la lucha de clases por la confrontación identitaria.

Conviene tener presente que, antes que nada, la víctima genera identidad. “¿Quién soy? Soy una víctima, algo que no puede negarse y que nadie podrá quitarme nunca”.[7] La identidad victimista se presenta forzosamente como identidad minoritaria. No se trata – para las minorías– de apoderarse de las palancas del Estado, sino de desarrollar espacios de “autonomía”: un designio perfectamente en línea con la lógica libertaria y anti–normativa del neoliberalismo. El posmodernismo foucaltiano abre la vía a la “minoricracia”, y con ello al abandono de la praxis política marxista. No en vano el posmodernismo favorece “un estallido de lo social en una miríada de singularidades, las cuales pugnan por reagruparse y formar una coalición que conduzca a la mayoría hacia la emancipación. La lucha a favor de los excluidos de todo tipo, de todas las víctimas de todas las discriminaciones, era algo ciertamente impensable para las organizaciones marxistas, que se consagraban únicamente a la defensa o a la representación del proletariado”.[8] Pero con Foucault se clausura definitivamente – en el terreno filosófico– la era del proletariado. Comienza la era del narcisismo dolorido, la era del individuo–víctima.

En la filosofía posmoderna y en la estela de Foucault, el dolor, el sufrimiento y la culpa se sitúan en el epicentro de la reflexión moral. Todos y cada uno de los filósofos posmodernos harán profesión de fe dolorista. Para Francois Lyotard es preciso ante todo “dar testimonio” de la disonancia, especialmente de la de los demás. Para Richard Rorty la solidaridad consiste en “la capacidad imaginativa para ver gente extraña como compañeros de sufrimiento”, de forma que la función del intelectual no es reelaborar una teoría social, sino promover la sensibilización hacia el sufrimiento ajeno. Para Jacques Derrida el reconocimiento de la muerte del “otro” es el fundamento de toda ética. Para Giorgio Agamben el paradigma biopolítico de occidente no se sitúa en la ciudad, sino en el campo de concentración. Para Pierre Bourdieu es preciso reconocer, junto a la “miseria de condición” (aquella que deriva de circunstancias objetivas, pobreza, enfermedad, etcétera), la “miseria de posición”: aquella que es subjetivamente experimentada con independencia de las circunstancias objetivas (lo que explica que el victimismo sea una fábrica de identidades ficticias). Para Judith Butler la vulnerabilidad – el hecho de estar abiertos a la violencia del otro – es lo que nos identifica como sujetos. Ser sujeto es ser susceptible de ser abusado. Y así sucesivamente.

En su desenvolvimiento pleno, el enfoque dolorista se extiende más allá de las fronteras de lo humano. El movimiento “anti–especista” sitúa la condición de víctima en el centro del destino animal, sobre la base el sufrimiento que los animales padecen por causa del hombre. La espiral dolorista se extiende también ¿por qué no? a las plantas, al mundo mineral y a la tierra. Paradójicamente y cerrando el círculo, la ideología victimista desemboca en una especie de anti–humanismo.[9]

De forma significativa, la “crisis del Sujeto” y la “muerte del Hombre” (Foucault) son dos objetos de meditación posmodernista. Tras medio siglo de deconstrucción, parece que sólo ha quedado una cosa incólume: el principio de inocencia de la víctima. Se produce una inversión de perspectivas: la vulnerabilidad es potencia, el desvalimiento es fortaleza. Los niños, los inválidos, los pobres de espíritu: ellos heredarán no ya el reino de los cielos, sino el hic et nunc de la legitimidad y la gloria ciudadana. Así se explica –señala Daniele Giglioli – que el estatus de víctima se configure hoy como “una casamata, como un fortín, como una posición estratégica para ser ocupada a toda costa”. Y no es extraño que “quien desee el carisma de la Verdad para sostener su propio discurso, se sienta tentado por la mentira para hacerse pasar por la víctima que no es”.[10] Al fin y al cabo la víctima genera liderazgo: no hay mayor fanatismo ni dogmatismo que el de aquél que asegura luchar contra la injusticia, que el de aquél que habla en nombre de las víctimas. De esta forma la víctima se convierte en el nuevo vehículo del poder, porque en un mundo en el que la Verdad ha desaparecido, la víctima siempre tiene razón.

Pero no hay víctimas sin culpables.

Tiranía de la penitencia

“Todo niño que muere de hambre muere asesinado”. Eso decía en 2005 el sociólogo suizo Jean Ziegler, entonces relator de la ONU para la alimentación. Más allá de su intención de remover conciencias, conviene reparar en el reduccionismo que implica una transferencia de culpa: por cada niño que muere de hambre hay necesariamente un asesino. ¿Verdaderamente? En la frase se advierten los ecos de la ya referida tradición filosófica. Para Enmanuel Levinas – seguramente el máximo inspirador de la ética contemporánea – toda muerte (en tanto que prematura) implica en realidad un homicidio y conlleva una responsabilidad moral del superviviente. Para la mayoría de los posmodernos, la idea de dignidad humana sólo es accesible a través de la humillación y la ofensa. Lo que significa que la omnipresencia de los agresores y los opresores – de los culpables – es conditio sine qua non para sostener y robustecer la idea de dignidad humana. Todos somos por lo tanto culpables, y todos estamos llamados –  si queremos redimirnos – a residir en la condición de víctima ontológica. La culpabilidad forma parte de los atributos del sujeto. Reminiscencia de la idea cristiana del pecado original: humanidad y culpa van a la par.

La cuestión es entonces saber: ¿quiénes son los Administradores de esa culpa? ¿Quiénes son los Sacerdotes de la mala conciencia? Aquí se encuentra de nuevo agazapada la cuestión del Poder.

La moral victimista es maniquea, en el sentido de que el mundo está dividido entre oprimidos y opresores, entre buenos y malos. En la doxa posmoderna – más concretamente, en la tradición de la French theory y los cultural studies americanos – la condición de víctima no depende de unas circunstancias pasajeras, sino que se asigna al “ser” (la orientación sexual) o al origen (cultural o étnico) de las personas, especialmente si esos orígenes son extra–occidentales. La moral victimaria funciona al unísono con la mitología del “Otro”: la que se encarna en el “musulmán”, en el “sin papeles”, en el refugiado, en el recluido en un campo de concentración. Conviene no perder de vista las implicaciones políticas de todo ello, su función de blindaje del conformismo ideológico. Como señala Daniele Giglioli “so pretexto de una moral universal de bajo coste y alta rentabilidad – al no ser problemática – el credo humanitario es más bien una técnica, un conjunto de dispositivos que disciplinan el tratamiento de las palabras, de imágenes sabiamente articuladas en iconos y glosas, de reacciones emotivas impuestas a los espectadores, una estetización kitsch, un sensacionalismo reductivo, una naturalización victimista de poblaciones enteras”.[11]

Se trata también de una cuestión de representación y puesta en escena. Es innegable –señala Myriam Revault d’Allonnes – “la relación íntima entre lo compasivo, lo espectacular y el espectáculo”.[12] La moral victimaria se aviene a la perfección con el funcionamiento de los medios. No en vano “el tono moral, grandilocuente, de la ética posmodernista proporciona al periodista una cátedra de profeta imprecador, muy teatral, que ha transformado el discurso de los media en un discurso de denuncia permanente, de revelación pública de las taras de unos y de otros” (Shmuel Trigano).[13] Como instrumento de poder – o de política/espectáculo – el enfoque victimario es especialmente eficaz en su aplicación a las relaciones exteriores. “Es evidente – continúa Giglioli – que lo humanitario ha suministrado la primera fuente de legitimidad a casi todas las últimas guerras, de Somalia a la antigua Yugoslavia, de Afganistán a Irak, superponiendo a la imagen esplendente del guerrero las figuras más tranquilizadoras del policía, el médico o el tendero de la esquina”. [14] Quien está con la víctima – o quien habla en nombre de ella – siempre tiene razón.

Victimismo y deconstrucción de la democracia

Nuestra tesis es que la ideología victimaria, a pesar de su engañosa apariencia, se inscribe plenamente en la dinámica neoliberal. ¿Cómo se efectúa ese encaje?

Como bien sabemos, el neoliberalismo se sostiene sobre una ontología individualista: la del hombre como empresario de sí mismo. En ese contexto las identidades, lejos de remitirse a determinaciones fijas – la nación, la raza, la familia, la iglesia, el partido político – se ven sometidas a un estado de reconstrucción permanente, con el objetivo de amoldarse a un patrón de optimización individual: el propio de una sociedad competitiva al máximo. La nueva cultura del capitalismo se fundamenta en eso que Boltanski y Chapiello llamaban las “identidades–proyecto”: identidades personalizadas, fluidas y cambiantes, adaptadas a una lógica de redes. La libertad de elegir se manifiesta también en el derecho a construir la propia subjetividad. En ese contexto el neoliberalismo no sólo privatiza los servicios públicos, sino que privatiza también las identidades. Es ahí donde interviene la dinámica victimista.

El victimismo es una fábrica de identidades particularizadas, sectoriales, escindidas de las determinaciones colectivas que, ésas sí, contienen una auténtica dimensión política. Al promover un ego hipersensible que reclama su derecho al lloriqueo, a la felicidad y al respeto de sus sentimientos, la ideología victimista refuerza a los poderosos, consuela a los subalternos y, a un nivel más general, cumple la función de despolitizar el espacio público.[15] La democracia se reconduce así a una política de la empatía y del buen rollito, se rebaja a los cambios de humor de una ciudadanía cada vez más infantilizada. “La invasión de lo político por lo compasivo – escribe Alain de Benoist – es correlativa a la inundación de la esfera pública por lo privado. La generalización de los buenos sentimientos acompaña y agrava el repliegue del hombre sobre su esfera privada. La vida política bascula así hacia una “sociedad civil” llamada a participar en la “gobernanza”, por unas “reivindicaciones sociales” que no tienen ya la menor relación con el ejercicio político de la ciudadanía”.[16] La palabra clave es “gobernanza”.

La promoción de la víctima forma parte de esa transformación de la idea y la práctica de la democracia a la que aludíamos anteriormente. La retórica sobre el “empoderamiento” de los diversos colectivos, la insistencia en “espacios de autonomía” para las minorías oprimidas, las exigencias de “inclusión”, de participación y de comunicación… todo ello se inserta en la muy neoliberal idea de “buena gobernanza”. Ésta viene básicamente a decir que la democracia no está ya en función de las consultas populares y de la voluntad de la mayoría, sino del respeto a unas reglas procedimentales de gestión y arbitraje de intereses dispersos. Lo político se disuelve en lo administrativo (management) y lo público se diluye en lo privado. No en vano el mundo de la gobernanza es aquél que instituye la primacía de los jueces, de las formas no electorales de participación, de la llamada “sociedad civil” (ONGs): una forma de despotismo ilustrado. En esa tesitura el “pueblo” es siempre sospechoso. Por eso es mejor deconstruirlo.[17]

La ideología victimista es un instrumento de deconstrucción de las naciones; de “fluidificación” de las mismas en amalgamas de proyectos particulares, de grupos de interés, de “comunidades” de diversa procedencia (la llamada “diversidad”) unidas solamente por vínculos contractuales y por un marco legal común garantizado por los jueces. No en vano, vivimos en la edad de oro de los jueces–estrella y de los Tribunales internacionales. Objetivo último: colocar a las naciones en una situación en la que pueden ser reconstruidas, sobre la base de normas importadas y de regulaciones exógenas, de forma que se pueda tomar el control de ellas desde el exterior.[18]

Que todo cambie, para que todo siga igual

La izquierda posmoderna es la principal impulsora del concepto enfático del “Otro”. El Otro es un tótem con dos cabezas: “la multitud” (proyección de una humanidad indiferenciada) y “las minorías” (necesariamente víctimizadas). Esta doble tenaza tiene como finalidad favorecer el mundialismo y afianzar la gobernanza neoliberal.[19]

Decíamos que el posmodernismo es una filosofía de la fragmentación, de la singularidad, de la individualidad. Lo que equivale a decir: de las multitudes y de “la gente”. Al fin y al cabo, la gente (y aquí reside su diferencia con el pueblo) no deja de ser un mero agregado de individuos, mientras que la noción de multitud –señala Maxime Ouellet– responde a una ontología individualista que define al ser por sus deseos.[20] Por eso Michel Foucault y Toni Negri – el teórico de las “multitudes” como sujeto global del poscapitalismo – se dan la mano como santones del neoliberalismo de izquierda. La ideología posmodernista cumple una función histórica: la de oxigenar el capitalismo, la de acompañarlo en sus mutaciones, la de aportar renovadas vías de legitimación a la gobernanza neoliberal. En esa tesitura, la ideología participa en una dinámica de poder en tres niveles: la izquierda posmoderna se ocupa de la gestión de los “usos y costumbres”, los liberales “hayekianos” se ocupan de la gestión de la economía, y la socialdemocracia de “tercera vía” se encarga de la gestión política. Los tres niveles (cultural, económico y político) conforman el “bloque hegemónico” que – como sintetiza a la perfección Maxime Ouellet– componen la gobernanza del neoliberalismo.[21]

No sería justo decir que las reivindicaciones sectoriales y la agitación de las minorías carecen totalmente de dimensión política. La conversión de las cuestiones comunes en cuestiones particulares es, efectivamente, un factor de despolitización, pero sólo dentro del orden neoliberal. Pero cuando ese orden se ve amenazado desde fuera – o cuando sufre sobresaltos que entorpecen su hoja de ruta – las minorías asumen, con disciplinada coreografía, el papel de fuerza cipaya al servicio de la oligarquía mundialista. ¿Ejemplos? La utilización de las minorías LGTB en el agit–prop frente a regímenes incómodos para occidente (como la Rusia de Putin) o la movilización masiva del movimiento feminista frente a la presidencia de Trump (con el bombo mediático del show business internacional) son dos episodios suficientemente elocuentes. En todos estos casos, la izquierda posmoderna tocará a rebato contra las fuerzas “reaccionarias” y acudirá en auxilio de las causas “progresistas”, es decir, de todas aquellas que son promovidas por la superclase transnacional globalizada. La ideología victimista es, en este sentido, una fuerza de orden.

Las nuevas damas de la caridad

La víctima inspira compasión. Pero ¿hay algo más reaccionario que la caridad, entendida no como virtud privada sino como forma instituyente de lo social? En los tiempos pre–posmodernos se contraponía la caridad a la justicia. La idea de fondo era que, cuando la política se desliza por la rampa de lo compasivo (o de lo caritativo) estamos eludiendo acometer los problemas de fondo. Pero hoy corren otros vientos, en los que caridad y justicia van a la par. Junto al “hombre que padece”, el neoliberalismo promueve a cierto tipo de hombre de acción: el empresario solidario. Es la hora del comercio justo, de los especuladores–filántropos, de las banqueras feministas, del charity business. La izquierda posmoderna se integra en el cortejo de los buenos sentimientos y aporta sus propios arquetipos: el activista comprometido, la vieja estrella del rock solidaria, las oenegés como nuevas damas de la caridad… figuras todas ellas que se inscriben en eso que Myriam Revault d’Allonnes denomina “democracia compasional” y que no es más que “una democracia adulterada, desde el momento en que la moral compasiva es un sustituto débil y desviado de lo que Max Weber llamaba la “ética de la convicción”, que se desprendía de la fidelidad a una exigencia incondicional: el deber, el ideal, la religión, la grandeza de una causa, etcétera”.[22] Es decir, de todo aquello que la posmodernidad ha venido a barrer…

La ideología victimista es conservadora. Con la excusa del apoyo a una liberación de las minorías discriminadas, las políticas neoliberales salen indemnes de sus (socialmente) costosos procesos de ajuste. La promoción de las víctimas puede así calificarse – en palabras de Daniele Gigliogi – como “una subalternidad que perpetúa el dominio”.[23] O dicho a la manera de Lampedusa: que todo cambie para que todo siga igual. La izquierda posmoderna se revela, en este sentido, como la mejor lectora de El Gatopardo.

Un lenguaje tan antiguo como el hombre

La izquierda posmoderna es la sacerdotisa de la culpa y de la expiación, la expedidora de certificados de moralidad y decencia. Una izquierda al gusto del día, mitad hípster/mitad Savonarola, instalada en la indignación virtuosa y en el onanismo de la buena conciencia. Allí donde el viejo marxismo se distinguía por el equilibrio formal y la frialdad de análisis– léase a Marx, a Lukacs, a Gramsci –, los sucesores de la French Theory y los studies americanos, carentes del talento de sus maestros posmodernos, se desgañitan en gesticulaciones humanitarias. No es extraño que el tremendismo sentimental se haya apropiado del discurso de izquierdas; un registro lacrimógeno destinado a afianzar el carácter moralmente irrebatible de sus argumentos. ¡La superioridad moral de la izquierda!

Las sirenas de la biempensancia ululan por doquier. Los indignados, las víctimas, los vigilantes de la moral, los Torquemadas de la corrección política, las jaurías incendiarias de las redes sociales… ¿no hablan todos ellos un mismo lenguaje? Un lenguaje tan antiguo como el hombre…

“¡Aquí pululan los gusanos de los sentimientos de venganza y rencor! ¡Aquí el aire apesta a cosas secretas e inconfesables! ¡Cuánta mendacidad para no reconocer que el odio es odio! ¡Qué derroche de grandes palabras y actitudes afectadas, que arte de la difamación justificada! Esas gentes mal constituidas: ¡qué noble elocuencia brota de sus labios! (…) ¿Qué quieren propiamente? Representar al menos la justicia, el amor, la sabiduría, la superioridad…”

“Andan dando vueltas en medio de nosotros cual reproches vivientes, cual advertencias dirigidas a nosotros – como si la buena constitución, la fortaleza, el orgullo, el sentimiento de poder fueran en sí ya cosas viciosas, cosas que haya que expiar alguna vez: ¡cómo ellos mismos están en el fondo dispuestos a hacer expiar, como están ansiosos de ser verdugos! Entre ellos hay a montones los vengativos disfrazados de jueces, que constantemente llevan en su boca la palabra justicia como una baba venenosa…” [24]

Estas palabras de Nietzsche parecen escritas para nuestra época. Describen la eterna canción del resentimiento. Su caudal y su lenguaje durarán tanto como dure el hombre.

El genio del neoliberalismo – su gran inteligencia estratégica – consiste en poner a su servicio – en instrumentalizar – las debilidades y las pulsiones más elementales del ser humano. Su habilidad para borrar las pistas es infinita. Pero si a pesar de todo conseguimos seguirlas, podremos rastrear – bajo las caretas de la “Justicia”, de “la Víctima” y del “Otro” – las metamorfosis del Poder.

Arrancarle las caretas es un acto de liberación.

Notas:

[1] Jean Raspail, “Big Other”. Prefacio a la edición 2011 de Le Camp des Saints. Robert Laffon 2011, pp. 24 y 31.

[2] Corrientes contemporáneas como los “lacanianos de izquierda” o la obsesión por patologizar como “fobias” las actitudes que no se ajustan a la moral oficial (“homofobia”, “xenofobia”, etcétera) son derivaciones muy posteriores de estos enfoques de la Escuela de Frankfurt.

[3] El teórico de la Escuela de Frankfurt Max Horkheimer es un ejemplo claro del tratamiento cuasi–religioso de la figura del Otro. Para este autor “cada uno de nosotros tiene un deseo natural por la eternidad, la belleza, la trascendencia, la salvación, Dios – lo que Horkheimer denomina el anhelo por lo totalmente Otro. Ese anhelo no hace promesas, no se remite a un ritual ni a una iglesia, pero nos suministra los fundamentos para resistir a la sociedad totalmente administrada y afirmar nuestra individualidad. El anhelo por lo totalmente Otro no tiene nada en común con la religión organizada. Sin embargo, su confianza y su capacidad de negación incorporan la esperanza por el paraíso y la habilidad para afirmar la propia individualidad”. (Stephen Eric Bronner, Critical Theory. A very short Introduction. Oxford University Press 2011, pp. 92–93.

[4] Sobre el tema de los “espacios seguros” y la conversión de las universidades en algo parecido a centros terapéuticos, el libro del profesor de la Universidad de Kent, Frank Furedi: Qué le está pasando a la Universidad: Un análisis sociológico de su infantilización. Editorial Narcea, 2018.

[5] Citado en Daniele Giglioli, Crítica de la víctima. Herder 2017, p. 12.

[6] Francois Bousquet, “L’idéologie Big Other: les autres avant les nôtres”. Intervención en el coloquio del “Instituto Iliade”, en París 2016 (disponible en Youtube).

[7] Daniele Giglioli, Obra citada, p. 91.

[8] Jean–Loup Amselle, “Michel Foucault et la spiritualisation de la philosophie”. En: Critiquer Foucaul. Les années 1980 et la tentation néoliberale. Ouvrage collectif dirigé par Daniel Zamora. Éditions Aden 2014, p. 174.

[9] En Guatemala, la Tierra en su globalidad tiene derechos “constitucionales”. El Presidente de Bolivia, Evo Morales, promueve el reconocimiento de los derechos de la Tierra sobre el precedente de los derechos del hombre. (Shmuel Trigano, La nouvelle idéologie dominante. Le post–modernisme. Hermann Philosophie 2012.

[10] Daniele Giglioli, Obra citada, p. 89.

[11] Daniele Giglioli, Obra citada, pp. 20–21.

[12] Myriam Revault d’Allonnes, L’homme compassionnel. Seuil 2008, p. 11.

[13] Shmuel Trigano, La nouvelle idéologie dominante. Le post–modernisme. Éditions Hermann 2012, p. 103.

[14] Daniele Giglioli, Obra citada, pp. 20–21. En su admirable deconstrucción de la ideología victimista, Daniele Giglioli se refiere a lo que Lacan llamaba “el discurso del Patrón”. “La palabra de la víctima, absoluta por incensurable, es el disfraz más astuto de lo que Lacan llamaba “el discurso del Patrón”: un discurso que, sobre la base de una norma fundada sólo en sí misma, pero suplementada por el derecho al resarcimiento de que la víctima goza, impone el tono de réplica, fija el contexto, dicta los términos de la confrontación y prohíbe que se cambien por el (supuesto) bien del interlocutor. El Patrón – ha escrito Slavoj Zizek comentando a Lacan – “es el que recibe dones de manera tal que, quien da, perciba la aceptación de su propio don como un premio”. No se trata, pues, de un “sé bueno y dame la razón”, sino más bien de un “dame la razón y serás bueno””. Obra citada, p. 32.

[15] “Al expresar cada uno sus dolencias personales – escribe Revault d’Allonnes– el espacio público ya no es el lugar donde la atención de los ciudadanos se moviliza alrededor de los problemas esenciales para la comunidad. Por el contrario, éste se convierte en el lugar donde se adicionan las experiencias singulares y donde triunfa el individualismo de masa”. Myriam Revault d’Allonnes, Obra citada, p. 40.

[16] Alain de Benoist, Les démons du Bien. Pierre Guillaume de Roux 2013, p. 29.

Esta despolitización general del espacio público es perfectamente compatible con el “todo es política” y la “politización de lo cotidiano” defendida por la izquierda posmoderna, según la lógica elemental de que cuando la política está en todas partes, no está en ninguna.

[17] Como señala el politólogo Peter Mair: “la literatura actual sobre “buena gobernanza” – dirigida a los países en desarrollo– parece implicar que existe una fórmula disponible: ONGs+ jueces= democracia. Mientras que el énfasis en la “sociedad civil” es aceptable y la confianza en los procedimientos legales es indispensable, las elecciones en sí no son algo indispensable”. Peter Mair: Ruling the void. The hollowing of western democracy. Verso 2013, p. 11.

[18] La ideología victimista permite provocar “conflictos triangulares” entre actores sociales dentro del sistema (que se acusan mutuamente de “verdugos”), de forma que siempre se podrá recurrir a una intervención exterior salvadora, ya sea de un Tribunal internacional, a través de sanciones económicas o, en los casos más extremos, con una acción militar “humanitaria”. Son ejemplos paradigmáticos de la “estrategia del caos”.

[19] Argumento desarrollado por el filósofo francés Shmuel Trigano en su libro: La nouvelle idéologie dominante. Le post–modernisme (Hermann Éditeurs 2012) pp. 48–51. Una de las mejores síntesis existentes sobre los dogmas ideológicos de nuestro tiempo.

[20] Maxime Ouelllet, Obra citada, p. 142.

[21] Maxime Ouellet, Obra citada, p. 256.

[22] Myriam Revault d’Allonnes, L’homme compassionnel. Seuil 2008, pp. 99 y siguientes.

[23] Daniele Giglioli, Obra citada, pp. 109 y 113.

[24] Friedrich Nietzsche. La Genealogía de la moral. Un escrito polémico. (Traducción de Andrés Sánchez Pascual) Alianza editorial 1983, p. 142–143.

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Irán arrinconado

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De izquierda a derecha, el ayatola Ahmad Yannati, presidente de la Asamblea de Expertos (los ‎‎86 sabios religiosos que presiden Irán); el ayatola Sadeq Lariyani, jefe de la justicia islámica; el ‎ayatola Ali Khamenei, Guía de la Revolución; el jeque Hassan Rohani, presidente de la ‎República Islámica; y Ali Lariyani, hermano del jefe de la justicia islámica y presidente del Parlamento.

Irán arrinconado

https://www.voltairenet.org/article205026.html

Estados Unidos se prepara para organizar el «Gran Medio Oriente» sin tropas ‎estadounidenses. Y en esa empresa capitalizará los errores que Irán ha venido cometiendo desde ‎hace 5 años para instaurar contra los chiitas una alianza militar judeo-sunnita que la ‎prensa ya ha comenzado a designar como la «OTAN árabe». ‎

| Damasco (Siria)

 

En momentos en que el Pentágono se retira del «Gran Medio Oriente» (o «Medio Oriente ‎ampliado») para concretar la embestida contra la «Cuenca del Caribe», la Casa Blanca se dispone a ‎reorganizar sus aliados en la región. Con ese objetivo se realizará en Varsovia, el 14 y el 15 de ‎febrero, una «Reunión Ministerial tendiente a promover un Porvenir de Paz y Seguridad en el ‎Medio Oriente». Todos los aliados de Estados Unidos participarán en ese encuentro, pero ‎no estarán sus interlocutores: ni Rusia, ni China. ‎

El 10 de enero, durante una conferencia en la Universidad Americana del Cairo, el secretario de ‎Estado Mike Pompeo fijó los objetivos de la reunión de Varsovia:
- oponerse al «régimen iraní» y a sus «representantes»;
- instaurar una alianza estratégica entre judíos y sunnitas contra el Irán chiita [1].‎

El regreso de Elliott Abrams

La confesionalización de la política exterior estadounidense sólo puede interpretarse como algo ‎negativo. Ese proceso tiene que ver con el regreso de Elliot Abrams [2] al Departamento de Estado, después de 30 años de ausencia. Este ‎trotskista, quien se unió en 1980 a la administración del entonces presidente republicano Ronald ‎Reagan, es uno de los fundadores del movimiento neoconservador y también uno de los ‎iniciadores de la teopolítica, escuela de pensamiento que alía a los judíos y los cristianos sionistas, ‎para quienes la Tierra sólo alcanzará la paz cuando se dote de un gobierno mundial con sede en ‎Jerusalén [3].‎

Contrariamente a una idea preconcebida, los neoconservadores no son enemigos de Irán, pero ‎tampoco son sus amigos. Siempre han considerado que sería necesario mantener un equilibrio ‎entre árabes y persas. Fue así que Elliott Abrams participó en la «Operación Irán-Contras», que ‎consistió fundamentalmente en vender armamento israelí –a través del jeque Hassan Rohani, el ‎actual presidente iraní– al ayatola Hachemi Rafsandyani, quien se convirtió entonces en el hombre ‎más rico de su país, para enfrentar la agresión iraquí… igualmente orquestada por Washington. ‎Aquella operación se desarrolló a espaldas del Congreso estadounidense, razón por la cual Elliott ‎Abrams fue condenado… y posteriormente amnistiado por el presidente George Bush padre. ‎

Durante aquella época, Elliott Abrams estuvo implicado en diversas masacres perpetradas en ‎Guatemala, Salvador y Nicaragua. ‎

Los trotskistas de la revista del American Jewish Committee, Commentary, quienes al igual que ‎Elliott Abrams se unieron a la administración Reagan, pretendían tanto luchar contra la URSS –‎para continuar la lucha de León Trotski contra Stalin– como realizar un golpe de Estado mundial, si ‎es que tal cosa puede tener sentido. Elliott Abrams participó entonces en la creación del US ‎Institute of Peace –que instrumentalizó las causas humanitarias para promover el imperialismo– y ‎de la National Endowment for Democracy (NED), que llevó a cabo las «revoluciones de colores», ‎con el propio Elliott Abrams entre los directores de esos movimientos. Es en ese sentido que hay ‎que entender la teopolítica, como la justificación religiosa de una toma del poder a nivel mundial. ‎

‎El congreso fundador de la teopolítica fue financiado por la Izmailovskaya, organización criminal ‎rusa que –según la justicia española– contaba entre sus miembros a Michael Cherney, Oleg ‎Deripaska e Iskander Majmudov [4].‎

Bajo la presidencia de Bush hijo, Elliott Abrams volvió discretamente a la Casa Blanca y trabajó ‎con Liz Cheney –la hija del vicepresidente Dick Cheney. Desde el Consejo de Seguridad Nacional, ‎Elliott Abrams supervisó la intentona golpista contra el presidente de Venezuela, Hugo Chávez ‎‎ [5]. ‎

Aunque un poco tarde, Abrams se opuso al desequilibrio creado por Washington, que al eliminar ‎simultáneamente a los talibanes afganos y al presidente iraquí Saddam Hussein dio a Teherán la ‎posibilidad de imponerse en la región. Abrams trabajó en el «Grupo para la Política y las ‎Operaciones en Irán y en Siria» (Iran Syria Policy and Operations Group) y posteriormente ‎estuvo a cargo de la «Estrategia para la Democracia Global» (Global Democracy Strategy) ‎‎ [6]. Fue además el principal experto al servicio de la consejera de seguridad nacional ‎Condoleezza Rice durante la agresión israelí contra el Líbano, en 2006. ‎

La Conferencia de Varsovia

La «Reunión Ministerial tendiente a promover un Futuro de Paz y Seguridad en el Medio Oriente» ‎se desarrollaría bajo la copresidencia del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ‎y de la vicepresidente del gobierno polaco, Beata Szydlo, quien no sabe absolutamente nada ‎sobre la materia a tratar. ‎

Ya en este momento, considerando que los Estados implicados en la guerra contra Siria van a ‎obtener ciertos privilegios, Israel está reclamando la autoría de toda una serie de operaciones ‎antisirias que hasta ahora se había negado a comentar. El jefe del estado mayor israelí, general ‎Gadi Eisenkot, ha declarado –por ejemplo– que el Estado hebreo apoyó a los yihadistas desde el ‎inicio de los acontecimientos en Siria, que les hizo llegar cantidades de armas y que los respaldó ‎militarmente bombardeando las fuerzas de la República Árabe Siria. En resumen, ahora está ‎reconociendo oficialmente que Israel hizo todo lo que nosotros hemos denunciado durante ‎‎8 años desde este sitio web. ‎

Inquieto ante lo que pueda decidirse en Varsovia, Moscú ha enviado a Tel Aviv una delegación ‎de alto nivel para sondear a los israelíes. ‎

Los errores iraníes

Es importante tener en mente que Estados Unidos nunca ha luchado contra Irán en general, ‎pero casi siempre han escogido quién gobernaría ese país. En 1941, Estados Unidos ayudo a los ‎británicos a deponer a Reza Shah para poner en el poder a Mohamed Reza Pahlevi. En 1953, ‎fueron también los estadounidenses quienes obligaron el shah Mohamed Reza Pahlevi a eliminar al ‎primer ministro nacionalista Mohamed Mossadegh para sustituirlo por el general nazi Fazlollah ‎Zahedi. En 1979, también fueron los estadounidenses quienes empujaron al shah a dejar el trono y ‎organizaron el regreso del ayatola Khomeini.‎

Hoy en día, Irán se halla atrapado en sus contradicciones. Primeramente, está la contradicción ‎entre su discurso y la realidad. La República Islámica presenta constantemente a Israel y Arabia ‎Saudita como sus enemigos absolutos. Pero los hechos contradicen tanto la retórica de Teherán ‎como la de Tel Aviv y Riad. Por ejemplo, estos tres países lucharon juntos –en 1992-1995– ‎del lado de la OTAN y de los musulmanes de Bosnia-Herzegovina. Otro ejemplo, la empresa ‎EAPC, actualmente a cargo del oleoducto Eliat-Ascalón, es propiedad conjunta de Irán e Israel ‎‎ [7].‎

En segundo lugar, aunque cierran filas ante los extranjeros, los dirigentes iraníes están ‎extremadamente divididos entre el Guía de la Revolución (el ayatola Ali Khamenei), el presidente ‎de la República (el jeque Hassan Rohani) y el jefe de la oposición (el ex presidente Mahmud ‎Ahmadineyad, quien se halla en detención domiciliaria desde hace un año y cuyos principales colaboradores han ‎sido encarcelados después de ser sometidos a juicios secretos) [8].‎

Hacia el final del segundo mandato presidencial de Ahmadineyad, el presidente estadounidense ‎Barack Obama negoció secretamente en Omán con el equipo Rafsandyani-Rohani. Fue entonces ‎cuando se decidió la firma del acuerdo nuclear. El ayatola Khamenei arregló la exclusión del ‎candidato de Ahmadineyad a la elección presidencial, exclusión concretada por el ayatola Ahmad ‎Yannati, y favoreció la elección del jeque Rohani, probablemente sin conocer ciertos aspectos ‎del acuerdo que el propio Rohani había concluido con Obama. El jeque Rohani, apostando por su ‎acuerdo secreto con los demócratas estadounidenses, se anticipó al levantamiento de las ‎sanciones estadounidenses prometiendo a sus electores un periodo de bonanza económica. ‎Después de su elección como presidente de la República Islámica, Rohani desmanteló el sistema ‎que su predecesor, Ahmadineyad, había establecido para burlar las sanciones y fingió negociar ‎en Suiza con las grandes potencias todo lo que en realidad ya se había decidido únicamente con ‎Estados Unidos. ‎

Pero, después de la firma del acuerdo 5+1, el levantamiento de las sanciones nunca llegó a ‎concretarse. Al haber renunciado Rohani a las posibilidades de burlar las sanciones, la economía ‎iraní comenzó a desmoronarse. Cuando Donald Trump llega a la Casa Blanca y decide romper el ‎acuerdo con Irán, el pánico hace presa del gobierno de Rohani, que había cometido el error de ‎creer que Trump sería destituido rápidamente y que los demócratas volverían al poder en ‎Washington. El gobierno de Rohani rechazó la propuesta de negociación de Donald Trump y ‎ahora se encuentra en una situación en que Estados Unidos está estrangulando la República ‎Islámica en el plano económico. ‎

El jeque Hassan Rohani, quien hizo campaña en 2013 repitiendo constantemente que Irán ‎no debería dedicar ni un centavo más a la liberación de Palestina ni a respaldar al Hezbollah ‎libanés y a Siria, no ha hecho nada por esos aliados desde que fue electo. Poco a poco, los ‎Guardianes de la Revolución fueron dejando de defender Siria y sólo intervinieron en ayuda a la ‎minoría chiita. Teherán esperó casi 2 años antes de designar un embajador en Damasco y no fue ‎sino en diciembre de 2018 que el gobierno de Rohani envió a Siria varios altos funcionarios para ‎arreglar la firma de los acuerdos económicos pactados hace 5 años, acuerdos que ya ‎no corresponden a las necesidades actuales de los sirios. ‎

Tratando de convencer al ayatola Ali Khamenei para que sacara de Siria a los Guardianes de la ‎Revolución, el presidente-jeque Hassan Rohani se acercó a Turquía –con la que sus amigos ‎mantenían excelentes relaciones– y a Rusia. Pero el propio Rohani ya había negociado con ‎Estados Unidos y con Austria la venta de petróleo iraní a los europeos como reemplazo de los ‎hidrocarburos rusos. En todo caso, Irán, Turquía y Rusia efectivamente acercaron sus puntos de ‎vista. Sin embargo, la última reunión realizada en Teherán con los presidentes Vladimir Putin y ‎Recep Tayyip Erdogan fue un fracaso. Inmediatamente se realizó una reunión ruso-turca donde ‎los problemas se resolvieron sin los iraníes. ‎

Al mismo tiempo, el derrumbe económico y financiero de Irán ya no permite al Guía de la ‎Revolución seguir dando apoyo a sus milicias en Irak y al Hezbollah libanés. Este último ya no está ‎en capacidad de seguir pagando a sus combatientes, en enero sólo ha podido pagar al 60% de sus ‎hombres. ‎

Desde hace varios meses, Israel está bombardeando objetivos iraníes en Siria sin que la defensa ‎antiaérea rusa trate de protegerlos. Durante las últimas semanas, Moscú envió a Damasco misiles ‎antiaéreos S-300, que permiten a Siria garantizar por sí misma la defensa antiaérea del territorio ‎sirio. Pero los bombardeos israelíes se mantienen. A finales de enero, según la agencia de prensa ‎turca Anadolu, se produjo un enfrentamiento armado entre 2 unidades del Ejército Árabe Sirio, ‎una contaba con asistencia militar rusa y la otra con asistencia militar iraní. ‎

La conferencia de Varsovia aparece en momentos en que el Partido Demócrata estadounidense ha ‎recuperado la mayoría en la Cámara de Representantes. Pero los demócratas estadounidenses ‎no salvarán al jeque Rohani. Es probable que Irán tenga que pagar caro la incoherencia de su ‎política. ‎

Thierry Meyssan

[1] “Mike Pompeo’s ‎Remarks at the American University in Cairo”, por Mike Pompeo, Voltaire ‎Network, 10 de enero de 2019.

[2] «Elliott Abrams, el “gladiador” convertido a la “política de Dios”», par Thierry Meyssan, Réseau ‎Voltaire, 24 de mayo de 2005.

[3] «Sommet historique pour sceller l’Alliance des guerriers de Dieu», Réseau Voltaire, 17 de octubre de 2003.

[4] Una comisión del Senado francés investiga actualmente para ‎determinar si Alexandre Benalla, el ex colaborador del presidente francés Emmanuel Macron, ‎estaba o no siendo remunerado por Iskander Majmudov cuando trabajaba junto a Macron. Hasta ‎este momento sólo han podido comprobarse entregas de dinero a otro personaje, Vincent Crasse, ‎en momentos en que Crasse trabajaba para el movimiento En marche!, convertido en partido político para ‎apoyar la elección del hoy presidente Macron.

[5] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2002.

[6] Sous nos yeux, Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, éditions Demi-‎Lune, 2017.

[7] «Israel e Irán explotan juntos el oleoducto Eilat-Ascalón», Red Voltaire, 2 de enero de 2018.

[8] «Condenan al vicepresidente de Ahmadineyad a 15 años de cárcel en juicio secreto», Red Voltaire, 28 de marzo de 2018.

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Venezuela: Comunicado conjunto de TLV1 y Grupo Tribuna de España

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Ante la gravísima situación que atraviesa Venezuela. Comunicado conjunto de Canal TLV1 de Argentina y el GRUPO Tribuna de España

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Ante la gravísima situación que atraviesa Venezuela, comunicado conjunto de Canal TLV1 de Argentina y el GRUPO Tribuna  de España (La Tribuna de España, La Tribuna de la Provincia de Cartagena, La Tribuna de Extremadura, La Tribuna del Reino de Valencia,  La Tribuna de Granada, La Tribuna de Málaga, La Tribuna de Ceuta, La Tribuna de Melilla y La Tribuna de España Radio).

Como integrantes de la gran patria iberoamericana, no podemos permanecer indiferentes ante la gravísima situación que sufre nuestra nación hermana,  Venezuela y el pueblo venezolano.

Queremos dejar claro -en primer lugar- nuestro rechazo absoluto al modelo de gobierno tirano y neo marxista del presidente Nicolás Maduro, un maduro que ha sido un mal discípulo de Chávez (un comandante Chávez que, a su vez, resultó ser un mal discípulo del inolvidable general argentino Juan Perón). A la muerte de Chávez -en marzo de 2013- su vicepresidente y sucesor (lo mismo que en España fue sucesor de Franco -a título de Rey- Juan Carlos I, en noviembre de 1975), Maduro venía de una Revolución Bolivariana que ya tenía muy poco -o nada- que ver con esa una Tercera Posición iberoamericanista -que desde Canal TLV1 de Argentina y desde el GRUPO Tribuna de España defendemos- y, por el contrario, había abrazado con fuerza el ideologismo marxista aggiornado de Fidel Castro (otro pésimo discípulo del cada día más vigente pensador español José Antonio Primo de Rivera, cuyas Obras Completas tenía por libro de cabecera mientras duró la guerrilla para derrocar a Batista).

El Castrismo cubano ha sido siempre el gran intoxicador y envenenador de las auténticas revoluciones nacionales iberoamericanas y ha frustrado -una tras otra- cada esperanza de transformación profunda y radical de las naciones de Iberoamérica.

Por otra parte, el imperialismo de los EE.UU. jamás toleró al comandante Chávez por su política exterior independiente, enfrentada y no subordinada a EEUU y al Nuevo Orden Mundial (como demuestran sus posturas en cuestiones geopolíticas a lo largo de 20 años en Irán, Iraq, Palestina, Libia y Siria y, más recientemente, respecto a Rusia y China).

Por eso EEUU ya probó con su fallido “Golpe de Estado” contra el presidente Hugo Chávez de abril 2002 (que contó con el apoyo del gobierno derechista español de José María Aznar, tal y como reconoció, dos años después, el canciller español Miguel Ángel Moratinos).

Pero ya ni eso sabe hacer bien el Establishment decadente yanqui (hasta los golpes de estado -en lo que llegaron a convertirse en excelentes maestros- les salen mal; y eso contando con que en 2002, EE.UU. -en el “Golpe de Estado” contra Chávez- contaba con un pacto tácito de los gobiernos de Argentina, España, Francia, México y Brasil para emitir una declaración conjunta reconociendo al presidente golpista.

Entonces aislaron al presidente Chávez, le sancionaron y le echaron encima a Colombia (especialmente la podrida Colombia de Juan Manual Santos, hombre de la Americas Society y, por ende, un títere de Rockefeller-Negroponte-Rhodes-Council on Foreign Relations y todo el narco-establishment Bush-Clinton).

Respecto a la situación económica de Venezuela, el presidente Maduro ha mostrado su absoluta incompetencia no sólo de la economía en la administración de la propia moneda (y por ende, del crédito publico). El irresponsable presidente de Venezuela no ha sido capaz de comprender cuál es la función de la Moneda Soberana como generadora de auténtico crédito y, por ende, dinamizadora de la Economía Real y fortalecedora del Estado Nacional: MONEDA = SOBERANIA.

Tanta exaltación comunista del Régimen Bolivariano olvidó lo más importante: cuidar la esencia nacional, el espíritu patriótico: y eso en economía se llama velar, defender y engrandecer tu propia moneda. Ya desde la era del comandante Chávez, Venezuela debiera haber acordado la venta de su petróleo en BOLIVARES.  No a EEUU (principal comprador) sino a la Unión Europea, a China, a India…  Si así hubiera actuado, el Bolivar estaría ejerciendo como DIVISA.  La defensa de la propia moneda (algo tan ideológico, tan difícil de comprender para un marxista -como los dos presidentes que ha tenido la Venezuela Bolivariana- tan prioritario en esa Tercera Posición iberoamericanista -que desde Canal TLV1 de Argentina y desde el GRUPO Tribuna de España defendemos- es un tema sumamente importante: absolutamente prioritario. El no saber hacerlo es lo que les costó la cabeza -en 2003 y 2011, respectivamente- a Saddam y a Muamar: ninguno de los dos entendió que para hacer esto resultaba imprescindible tener sólida alianza MILITAR PREVIA con Rusia y/o China, las únicas superpotencias interesadas en hacer de contrapeso de EE.UU.)

Tampoco lo hicieron en Argentina los Kirchner, quienes se cansaron de vender alegremente la soja, el oro… etc. en DOLARES y EUROS… (que usaron para su propio enriquecimiento personal y para trabajar como obedientes “pagadores” a favor de la usurocracia sionista global.

Y ¡qué decir de una España!, no sólo una nación sin moneda propia y obligada al euro, sino que –además- vendió su soberanía económica al Banco Central Europeo con la reforma constitucional del año 2011 (pactada entre los dos grandes partidos del putrefacto Régimen del 78, PP y PSOE), una reforma, para mayor descaro, en la que, los dos grandes partidos del sistema, entregaban a la Unión Europea la Soberanía Económica de España, ¡sin consultar al pueblo en referéndum!, como establece y obliga la propia e inservible Constitución Española.

El presidente Maduro tampoco supo entender que en Iberoamérica, los globalizadores -que tienen como “arma política” a la socialdemocracia (la que fuera aggiornada en 2001 por la London School of Economics de Anthony Giddens para el Partido Laborista de Tony Blair, a la que bautizaron como “Third Way”)– cuando se cansan de “pedalearpor la izquierda (Felipe González, Zapatero, los Kirchner, Lula y Dilma, Pepe Mújica, Bachelet), comienzan a “pedalearpor la derecha (Aznar, Rajoy, Macri-Temer, Bolsonaro-Piñera…).

Y mientras tanto, creyéndose inmune a todo, cada vez más distanciado de un pueblo venezolano al que ya no es posible exprimir más, un Nicolás Maduro ¡disfrutando de las prebendas en el Palacio Miraflores!

Existe una regla fundamental en geopolítica: no puedes dormirte JAMAS: ni en domingos, ni en fiestas de guardar.

Mientras pensaba que seguía teniendo el amplísimo soporte popular que tuvo su predecesor, Hugo Chávez y al mismo tiempo que el pueblo venezolano comenzaba, no sólo a padecer restricciones sino -incluso- a pasar hambre, la realidad le pasó por encima al presidente Maduro: la llegada al poder de Trump, el BREXIT, el ocaso de los Kirchner, la caída en Brasil del Partido de los Trabajadores, los continuos y absurdos enfrentamientos diplomáticos con una España imprescindible intermediaria entre Venezuela y la Unión Europea (tanto con gobiernos de la derecha del PP, como de la izquierda del PSOE) el auge de Soros, los tejes y manejes de sus traicioneros “socios” de la OPEP ¡y de manera muy especial, a una implacable Arabia Saudí que jamás perdona), y la tremenda influencia de los lóbbies sionistas.

Y, por si no tuviera suficientes enemigos en el mundo, la intromisión del Régimen Bolivariano en la política española, con la financiación ilegal de Podemos, perdiendo -para siempre- cualquier alianza, no sólo con el PSOE sino con toda  la socialdemocracia europea (más allá de los intentos del protagonismo personal en política internacional del inútil expresiente español Rodríguez Zapatero).

Tanto el presidente Macri en Argentina, como el presidente ¡no elegido por el pueblo español! Pedro Sánchez (lo mismo que hiciera su antecesor, por la derecha, Mariano Rajoy), sus políticas no obedecen más que al estricto cumplimiento de la agenda globalista del Nuevo Orden Mundial (en Argentina: la AMIA, la seguridad interior, el ARA San Juan, Patagonia, Mar Argentino, Antártida… y compartiendo con España Deuda Pública, Aborto, LGTBI, Ideología de Género, inmunidad de la Pederastia, Narcotráfico, Mafia Judicial, Poder Bancario…)

Los presidentes de España y Argentina no llegan ni a capataces, son simples empleaduchosde sus amos de quiénes reciben órdenes desde Nueva York, Washington, Londres o Tel-Aviv.

Así las cosas y desde un planteamiento ideológico de Tercera Posición iberoamericanista –que desde ambos lados del Atlántico Canal TLV1 de Argentina y el GRUPO Tribuna de España compartimos- queremos mostrar nuestro enérgico rechazo a la situación de extrema necesidad a la que ha llevado al pueblo venezolano el presidente Nicolás Maduro.

Pero, igualmente, condenamos de manera inequívoca el nuevo “Golpe de Estado” que EE.UU., la masonería internacional y el sionismo pretenden ejecutar en Venezuela con el autonombramiento presidencial de Juan Guaidó, un esbirro al servicio exclusivo de la agenda globalista del Nuevo Orden Mundial y a las órdenes directas de los intereses internacionales de EE.UU. e Israel.

Tanto Canal TLV1 de Argentina, como el GRUPO Tribuna de España, somos conscientes de nuestra tremenda limitación de recursos y nuestra nula posibilidad de intervenir -como desearíamos- en defensa del pueblo venezolano, nuestros hermanos que padecen una situación límite.

Pero también sabemos la responsabilidad que tenemos al habernos convertido en referentes de la disidencia contra el “pensamiento único” en toda Iberoamérica.

No podemos ni debemos permanecer callados, porque millones de lectores y televidentes nos siguen en todas las naciones iberoamericanas y confían en nuestra oferta informativa, en nuestras noticias veraces e independientes, en nuestro “periodismo alternativo frente al discurso unitario de los grandes medios de comunicación -todos en manos del sionismo internacional-.

A falta de medios materiales y humanos para “librar otras batallas”, somos conscientes de que tenemos en nuestras manos una Bala de Plata”: la capacidad de incidir en el pensamiento de millones de personas de todas las naciones hispanohablantes, que hartos de soportar la injusticia diaria, comienzan a despertar buscando algo” diferente al neoliberalismo y al marxismo.

Por eso vamos a seguir ahí, manteniendo la bandera de la independencia y el rigor periodístico, sin arrodillarnos ante nadie que no sea Dios nuestro Señor, plantando cara a “los amos del mundo” y defendiendo esa imprescindible Tercera Posición iberoamericanista -que desde Canal TLV1 de Argentina y desde el GRUPO Tribuna de España mantendremos hasta el último de nuestros suspiros-.

Condenamos la torpeza y la maldad intrínseca del Régimen Bolivariano y del presidente Nicolás Maduro.

Condenamos enérgicamente la intromisión internacional y el Golpe de Estado” que EE.UU., la masonería internacional y el sionismo pretenden ejecutar en Venezuela y, en consecuencia, NO reconocemos legitimidad alguna al autonombrado presidente Juan Guaidó.

Estamos con el pueblo venezolano, nuestros hermanos, para quienes deseamos -lo mismo que en nuestras propias naciones- un futuro de paz, libertad, dignidad y soberanía, basado en una profunda justicia social.

Juan Manuel Soaje Pinto

Director de Canal TLV1

Josele Sánchez

Director General GRUPO Tribuna de España

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Intento golpista en Venezuela: Un masón recambio para Maduro

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(Imagen: Voltairenet)

Un masón recambio para Maduro: Soros cada vez más feliz con el reparto internacional del mundo

por Bernardo Maqueda, para La Tribuna de España

https://latribunadeespana.com/internacional/un-mason-el-recambio-para-maduro-soros-cada-vez-mas-feliz-con-el-reparto-internacional-de-poder

Ahora mismo la situación es de caos en Venezuela y se desconoce qué pueda ocurrir.

La Tribuna de España no ha de dar muestras de lo poco partidaria que es del comunista Nicolás Maduro.

Pero parece que a río revuelto ganacia de pescadores y estos pescadores son, una vez más, George Soros, la Masonería y el Nuevo Orden Mundial.

Desde La Tribuna de España nos sumamos al llamamiento hecho por Adrián Salbuchi desde nuestra cadena de televisión hermana TLV1 de Argentina:

A mí tampoco me gusta Nicolás Maduro -no le llega ni a las rodillas a Chávez- y menos me gusta su ideologismo de izquierda.

Pero si la alternativa son estos masones traidores, dirigidos por Juan Guaidó, -a su vez teledirigidos por el sionismo y los yanquis-… entonces me quedo (un rato más al menos) con Maduro.

Esto forma parte del tsunami de la derecha  usurocrática que viene a agihogar a toda nuestra Iberoamérica.

¡Venezuela Resistirá!

¡Argentina Resistirá!

¡España Resistirá!

Resulta curioso el inmediato apoyo (tácito o explícito) de Pedro Sánchez (esbirro de George Soros) y del ministro de Exteriores José Borrell, también masón.

Saquen ustedes sus propias conclusiones.

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Vox recibió ‎financiamiento de “Muyahidines del Pueblo”

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Una formación política española recibió ‎financiamiento de un grupo terrorista‎

Red Voltaire | 19 de enero de 2019

https://www.voltairenet.org/article204778.html

Según una investigación del diario español El País, el partido político Vox –de Andalucía– recibió ‎al menos 800 000 euros de los Muyahidines del Pueblo (MEK) para financiar su participación en ‎las elecciones europeas de 2014 [1].‎

El País identifica la vía utilizada para hacer llegar a Vox el dinero de los Muyahidines del Pueblo, ‎pero no aclara la significación de ese hecho. ‎

Al final de la dictadura del shah Mohamed Reza Pahlevi, los Muyahidines del Pueblo eran una ‎organización marxista iraní. Pero poco a poco fueron convirtiéndose en una secta al servicio ‎de Israel y de Estados Unidos y contraria al régimen antimperialista de los revolucionarios ‎islámicos iraníes. ‎

El fundador de la secta, Massud Rayavi, huyó a Francia después de haber organizado la masacre ‎perpetrada contra el gobierno islámico el 28 de junio de 1981.

En Francia, Rayavi obtuvo la ‎protección del entonces presidente francés Francois Mitterrand –quien bombardeaba ‎secretamente Irán– pero fue posteriormente expulsado del país por Jacques Chirac, entonces ‎primer ministro. ‎

Los Muyahidines del Pueblo se replegaron entonces hacia Irak –en medio de la guerra iniciada ‎contra Irán por Saddam Hussein– y se convirtieron en ejecutores de los “trabajos sucios” del ‎régimen de Hussein, aceptando hacer todo lo que lo que los principales cuerpos de seguridad de ‎Saddam Hussein no querían hacer. ‎

Cuando Estados Unidos finalmente derroca a Saddam Hussein, la CIA vacila en reciclar a los ‎Muyahidines del Pueblo, quienes finalmente se especializan en la organización y realización de ‎atentados contra civiles en Irán y participan en la campaña de asesinatos contra científicos ‎iraníes. ‎

En 2013, Albania acepta crear una ciudad donde acoger 3 000 o 4 000 Muyahidines del Pueblo, ‎cerca de Tirana, la capital albanesa. ‎

Los Muyahidines del Pueblo realizan actualmente acciones de ciberataque contra los intereses de ‎la República Islámica de Irán. Según la prensa albanesa, la policía local no tiene acceso al lugar ‎donde se concentran en Albania y donde muchos miembros de la secta viven en condiciones de ‎esclavitud. ‎

El financiamiento de la formación política española Vox por parte de estos terroristas se inscribe probablemente en el marco de las inversiones que realiza ‎Israel en partidos políticos clasificados en Europa como formaciones de extrema derecha. ‎El objetivo es desviar la tradicional aversión de esas formaciones contra los judíos para dirigirla ‎contra los musulmanes. ‎

Alejo Vidal-Quadras (a la izquierda en la foto), ex miembro del Partido Popular de Cataluña y ‎vicepresidente del Parlamento Europeo hasta 2014, creó Vox en 2013, después de haber viajado ‎‎–como eurodiputado– al campamento de los Muyahidines del Pueblo en Ashraf (Irak), cuando el ‎grupo terrorista ya estaba presidido por la señora Maryam Radyavi (a la derecha en la foto). ‎

Este político español participó en al menos 10 de los encuentros anuales que los Muyahidines del ‎Pueblo organizan en la localidad de Villepinte (Francia), donde estuvo al menos una vez junto al ‎ex primer ministro socialista español José Luis Rodríguez Zapatero. Más recientemente, Vidal-‎Quadras coincidió en esos encuentros anuales de los terroristas con los políticos estadounidenses ‎Ruddy Giuliani y John Bolton, actual consejero de seguridad nacional en la Casa Blanca.‎

Según El País, la transferencia de dinero de los Muyahidines del Pueblo a la formación política ‎española Vox fue organizada por Alejo Vidal-Quadras, quien era entonces presidente de Vox. ‎

Vidal- Quadras –quien dimitió después de su fracaso en las elecciones europeas de 2014– declara ‎haber informado a su sucesor y actual presidente de Vox, Santiago Abascal, sobre la procedencia ‎de aquel financiamiento. ‎

Queda por aclarar ‎si ese financiamiento se mantuvo después de 2014. ‎

[1] «El exilio iraní financió el 80% de la campaña de Vox de 2014», Joaquín Gil y ‎José María Irujo, El País, 13 de enero de 2019.

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Cómo resistir al Nuevo Orden Mundial

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Combatir el Nuevo Orden Mundial: micro-manual de urgencia con 20 prescripciones

Por José Antonio Bielsa Albiol

https://latribunadeespana.com/internacional/combatir-el-nuevo-orden-mundial-micro-manual-de-urgencia-con-20-prescripciones

 

Una sociedad está en decadencia cuando el sentido común se vuelve poco común”

  1. CHESTERTON

 

“La democracia ignora la diferencia entre verdades y errores; solo distingue entre opiniones populares y opiniones impopulares”

 NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA

 

“La única manera de conseguir que la sociedad cambie de verdad es asustar a la gente con la posibilidad de una catástrofe”.

DANIEL BOTKIN

  1. Modificar lo macro a partir de la alteración de lo micro

Los más avezados me tildarán de obvio, simplón e incluso ingenuo. Y no será un servidor quien les lleve la contraria. ¿Un micro-manual de urgencia para combatir el Nuevo Orden Mundial?

Esta pequeña guía en 20 puntos está destinada a los más (el 99 %) con la única finalidad de combatir, desde lo más prosaico de sus costumbres diarias, la dictadura totalitaria de los menos (ese 1 % omnipresente). ¿Podemos plantarle cara al Leviatán, modificando sus movimientos y rumbo/hoja de ruta? Ésta ha sido la pregunta de partida a la hora de confeccionar el presente texto. Y la filosofía desplegada a tal efecto ha sido sólo una: sentido común; hoy, dicen, el menos común de los sentidos.

Para llevar a cabo este modesto plan nos hemos impuesto, al menos, cumplir con los tres siguientes condicionales:

1) Resultar inteligibles a la gran mayoría, sin hacer aspavientos intelectuales ni iluminar el papel con vanos fuegos de artificio: para ello teníamos que ofrecer un programa intelectualmente ínfimo, pero realista, es decir asequible y por tanto viable, no filosófico sino concreto-práctico.

2) Implicar un desafío con posibles a los potenciales receptores del mismo: ¿estamos/estarían dispuestos a renunciar a una porción de este mal entendido estado de bienestar para conseguir salvar los tambaleantes penates de la civilización occidental?

3) Conseguir modificar lo macro a partir de la alteración de lo micro; en resumen: ¿qué ocurriría si de la noche a la mañana o, en su defecto, en un plazo prudencial de tiempo, al menos 7-8 millones de españoles (!) decidieran ponerse manos a la obra y aplicar en su día a día las siguientes prescripciones contra el Nuevo Orden Mundial? Que cada cual saque sus propias conclusiones.

He aquí las propuestas (con total humildad, les animo a examinar su día a día y, desde una postura expectante, observar si, de los 20 puntos suscritos, al menos se consiguen consolidar 10-12 de ellos):

 Micro-manual de urgencia: 20 prescripciones para combatir el NOM

  1. En los aspectos más básicos de un inminente nuevo régimen de precariedad, intente ser autosuficiente: saber coser un botón, elaborar una tortilla, manejar con soltura una navaja o poder hacer un fuego serán, dentro de poco, conocimientos de capital importancia.

El eximio poeta T. S. Eliot, rememorando el significado último de la “sabiduría” (Sophia), resumió esta problemática con incisiva profundidad discursiva: “¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el conocimiento, dónde el conocimiento que perdimos con la información?”. Estos tres niveles, en sucesión involutiva (Sabiduría – Conocimiento – Información) sintetizan el problema esencial del Occidente en su actual fase de disolución: su progresiva renuncia a la Verdad, con todo cuanto ello implica. Antaño así pues, a falta de sabiduría, al hombre occidental le quedada todavía el conocimiento, pero una vez el conocimiento le fue a éste sustraído, no le iba a quedar más remedio que aferrarse a la información disponible. El problema es que hoy ya han empezado a demoler este último nivel: la información está siendo/ha sido secuestrada por medio de la desinformación, y cada día son menos los que tienen información válida a mano. ¿En verdad siguen creyendo algunos de ustedes que tener la información suficiente para saber-poder coser un botón es cosa baladí?

 

  1. Refuerce sus vínculos familiares, promocionando la familia numerosa cristiana y los principios de solidaridad inherentes a la misma.

 

No merecería apenas comentario si el Sistema no atacara a esta institución cardinal con tan furibunda saña. Mas es evidente que la familia permanece como el corazón de la sociedad, su principio de cohesión y solidaridad básico, sobre el cual se despliegan los restantes, hasta llegar al principio de solidaridad superior de la Patria-España, obviamente vinculado con Dios Trino. Una célula familiar debilitada o extinta es el modelo canónico del NOM: llamar “familia numerosa” a un matrimonio con tres hijos es sintomático del esfuerzo pervertidor del lenguaje políticamente correcto por imponer unos límites “razonables” a su modelo de sociedad tecnificada y nihilista. La familia tradicional, además, constata el esfuerzo de superación de sus individuos, cohesionados en base a un proyecto de perfeccionamiento en los dones gratuitos y cualidades heredadas. “Nuestros padres nos dieron el apellido, nosotros hemos de poner el nombre” (Sacha Guitry).

  1. Conserve -si los tiene- los bienes inmuebles y las fincas rústicas de sus familiares. Vigorice su atavismo a la tierra.

El NOM aspira a generar una sociedad de desarraigados urbanitas en clave antisocial, sometidos a la dictadura ego-maníaca de su propio pellejo andante. El canto al terruño, el elemento identificador por la Patria en su vertiente sentimental-rural, debe ser abolido: las vigorizadoras montañas, los sensuales campos, la centenaria plantación de olivos, aquella masía pintoresca de los abuelos, etcétera, son elementos que enraízan al hombre con sus orígenes genuinos. Perder o dejar perder estos bienes, que es lo mismo que malvender, es renunciar a una parte de nuestro pasado común, que es rural y no urbano, no lo olvidemos.

  1. Efectúe sus pagos en efectivo; evite pagar con tarjetas de crédito.

No nos extenderemos sobre este asunto, que estimamos competencia de economistas honrados dispuestos a dar la batalla de las ideas en este terreno obtuso como pocos. La guerra del NOM al dinero efectivo es patente: la sumisión del hombre de a pie a la tarjeta de crédito y al chip implica una clara desvalorización del concepto tradicional del dinero, y en consecuencia una seria amenaza a la libertad.

  1. No deje a deber dinero: procure tener las cuentas limpias, viviendo de acuerdo con sus posibilidades económicas.

Sin comentarios. Cae de su propio peso: cuántas familias han sido destruidas por el dejar endeudarse, es drama conocido

 

  1. Compre oro (y plata), es la única inversión segura a medio y largo plazo.

Cuando la economía mundial colapse (lo que sucederá inevitablemente), el oro (y en menor medida la plata), jugará un papel decisivo en la reconfiguración del nuevo paradigma político-económico. Los gobiernos de muchas naciones, como Polonia, ya han iniciado la compra de oro al mayor para prepararse ante el colapso. Los particulares también están haciendo lo propio.

  1. Practique y fomente la compra en el pequeño comercio, priorizándolo sobre las grandes superficies.

Prácticamente un imposible en las grandes urbes, donde el pequeño comercio por así decir ya ha desaparecido, al menos en el grueso del sector alimentario, textil, etc. No así en las zonas rurales, donde todavía se mantienen pequeños comercios, con un futuro más que dudoso. El pequeño comercio es el David contra Goliat de nuestro tiempo, y su causa debe ser defendida apasionadamente.

 

  1. Dé la espalda a los medios de comunicación del Sistema; vigile críticamente sus fuentes de información.

Si usted está leyendo La Tribuna de España no necesita más aclaraciones al respecto.

  1. Lea e infórmese contrastando varias fuentes. Anteponga los libros físicos y las enciclopedias clásicas de consulta (en papel) a las enciclopedias digitales del Sistema.

 

Los desinformadores son muy fuertes y tienen el monopolio de la “información” (léase desinformación) en sus manos. Enciclopedias sistémicas digitales como Wikipedia (la enciclopedia del NOM) presuponen precisamente eso: la dictadura del pensamiento único a una masa aborregada/sin agarraderos. La guerra al libro de papel y el fomento de los soportes digitales (que dispersan la atención y reducen la inteligencia del usuario) implican ante todo una guerra paralela al pensamiento, la concentración y los hábitos reflexivos de una población cada día más alienada en la “mentalidad de anuncio televisivo”, como su nombre indica incapaz de sostener la concentración durante más de 15 segundos seguidos.

 

  1. Hable sin afectación, esté en guardia ante la jerga de la corrección política. La belleza del español castizo nos permite llamar a las cosas por su nombre sin necesidad de incurrir en las consignas del marxismo cultural.

 

Deriva patente en las nuevas generaciones, recién salidas del degradado sistema educativo actual. Rasgo inequívoco de decadencia y pérdida de sentido, en cuanto sumisión al “nuevo modelo” de pensamiento nuclear en clave marxista cultural; p. ej., cuando vemos a una muchacha de escasos quince años y la sesera vacía hablar del “normativismo heteropatriarcal contra el coñocimiento y empoderamiento femeninx”, sabemos bien a qué nos referimos, ¿o no?

 

  1. Evite el consumo de alimentos procesados y envasados; priorice el consumo de alimentos frescos.

 

Los expertos avisan: la presencia de Bisfenol-A, producto químico presente en los envases de los productos alimentarios, tiene desagradables consecuencias sobre el metabolismo humano: infertilidad, impotencia masculina, etc.

 

  1. Reduzca al mínimo la ingesta de flúor.

 

El agua potable de nuestro suministro doméstico lo contiene. También los dentífricos. El flúor es dañino sobre el sujeto receptor, y la fluorosis la más visible de sus consecuencias, sobre todo en edad infantil.

 

  1. Limite el uso de los dispositivos inalámbricos. Apague el router al ir a dormir.

 

El infierno del wifi ha llegado para quedarse. Un artículo de la CNN, recogido por el analista Manuel Galiana en su libro La derrota de la globalización (2011), se expresaba en estos términos hace ya casi una década: “A los niveles máximos de exposición, digamos, usar un móvil media hora al día durante un periodo de diez años, el estudió encontró que existía un 40% de riesgo superior para generar tumores glioma cerebrales”.

 

  1. Sea precavido en el uso de las redes sociales tipo Facebook o Twitter.

 

Sin comentarios. De conocer con precisión el número exacto de vidas humanas destruidas por las redes sociales, procuraríamos protegernos con armadura ante este peligroso instrumento (¿del diablo?).

 

  1. Evite a toda costa el turismo de masas. Personalice sus vacaciones ninguneando las erosivas tendencias del turismo de explotación.

 

El turismo de masas está de moda, lo mismo que el esclavismo turístico que genera. Perdida la genuina esencia del viaje, ya sólo queda sucumbir a ser copartícipes de tan aberrante tendencia. “En este siglo de muchedumbres trashumantes que profanan todo lugar ilustre, el único homenaje que un peregrino reverente puede rendir a un santuario venerable es el de no visitarlo” (Nicolás Gómez Dávila).

 

  1. Procure dar su voto a partidos políticos sin representación parlamentaria, para así contrarrestar la política sistémica.

 

El mito del “voto útil” no es necesariamente recurso de sujetos prácticos, sino canalización de la indefensa inutilidad del individuo derrotado. Asumiendo el hecho incontestable de que quien está en el poder debe comulgar sí o sí con los poderes fácticos (el quinto poder), la única manera posible de contrarrestar dicha superconcentración de poder(es) sería desviar los votos de los núcleos duros/oficiales a las periferias políticas. No es posible consolidar una masa mínima crítica del tejido poblacional sin una visibilización clara de la disidencia en el terreno político.

 

  1. Caso de hacer contribuciones económicas a las denominadas ONGs, examine con lupa si dichos entes no gubernamentales son adeptos a intereses globalistas dirigidos contra Occidente y, por ende, contra sus propios intereses.

 

Sin comentarios.

 

  1. Omita de su plan de audición la escucha de música pop degenerada, recuperando el fino y sutil gusto por la denominada música clásica o culta.

 

La música pop de nuestros días, harto degenerada y en cualesquiera de sus variaciones/presentaciones formales, está diseñada para destruir la mente humana. Tal y como demostró Daniel Estulin (en su investigación sobre la guerra psicológica del Instituto Tavistock), el programa MK-ULTRA se ha servido de estos fetiches mercantiles para configurar una nueva gramática de la percepción, fomentando contenidos perniciosos que a su vez incentivan la drogadicción y los modos de vida autodestructivos. Frente a la destrucción de la melodía y la armonía, frente a la abolición del orden matemático y el concierto arquitectónico, siempre nos quedarán Beethoven y Tomás Luis de Victoria, los Conciertos de Brandenburgo y el Parsifal.

 

  1. Ningunee sistemáticamente los productos cinematográficos procedentes del Hollywood actual.

 

Por razones parejas a las inmediatamente referidas, evite los productos cinematográficos que portan en sus tiras de celuloide el marxismo cultural de rigor; este asunto ya quedó expuesto en un previo artículo nuestro sobre el cine degenerado, al que remitimos (“Un peligro social en alza: el cine degenerado”, en El Diestro, 5 de diciembre de 2018).

 

  1. Reivindique las raíces católicas de su patria, España, no tanto por pose estética como por pervivencia de una realidad histórica de la que no somos dueños, sino meros usufructuarios.

 

De nuevo otra perogrullada: en su germen más profundo, Europa (y España) es la Cruz de Cristo, es decir la Catolicidad. Si Europa entierra la Cruz, entonces Europa ya no será Europa. Sólo hay dos opciones reales: o la Cruz, léase la Luz; o la media luna, es decir la oscuridad de la noche (literal y metafóricamente hablando). Lógica elemental pero implacable. El sueño de la Europa atea predicada por los lobbies laicistas está irremediablemente condenado al fracaso: o Europa se mantiene firme en Cristo y por tanto dice sí a seguir siendo Europa, o su destino más real será convertirse en Eurabia, que es el proyecto paneuropeo del NOM en aras al control material y espiritual de todos los recursos existentes.

Reportaje de investigación José Antonio Bielsa en exclusiva para La Tribuna de España

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La terrible destrucción que se planea ‎para la «Cuenca del Caribe»‎

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La terrible destrucción que se planea ‎para la «Cuenca del Caribe»‎

http://www.voltairenet.org/article204642.html

En momentos en que el presidente Trump ha anunciado la retirada de las tropas ‎estadounidenses desplegadas en el «Medio Oriente ampliado», el Pentágono sigue adelante con la ‎aplicación del plan Rumsfeld-Cebrowski. Ahora se trata de destruir los Estados en los ‎países de la «Cuenca del Caribe». Pero el objetivo ya no es el mismo que en los ‎años 1970, cuando Washington se esforzaba por derrocar los gobiernos que ‎se acercaban a la Unión Soviética. Ahora se trata de destruir los Estados en los países ‎de esa región, sin importar que sean amigos o adversarios políticos de Estados Unidos. ‎Thierry Meyssan observa los preparativos que apuntan a iniciar esta nueva serie de ‎guerras. ‎

 

| Damasco (Siria)

En una serie de artículos anteriores presentamos en este mismo sitio web el plan del SouthCom (que los ‎latinoamericanos designan como el “Comando Sur” estadounidense) destinado a provocar una ‎guerra entre naciones latinoamericanas para destruir los Estados en todos los países de la ‎llamada «Cuenca del Caribe» [1].‎

La preparación de una guerra de esa envergadura, sucesora de la serie de conflictos provocados ‎en el «Medio Oriente ampliado» (o «Gran Medio Oriente»), es un proceso que exige alrededor ‎de 10 años [2].‎

Después de la fase de desestabilización económica [3] y del ‎subsiguiente periodo de preparación militar, la operación propiamente dicha debería comenzar en ‎los próximos años con una agresión militar contra Venezuela. En esa agresión participarían Brasil ‎‎(con apoyo de Israel), Colombia (aliada de Estados Unidos) y Guyana (o sea, el Reino Unido). ‎

Vendrían después agresiones militares contra Cuba y Nicaragua, los dos países que completan la ‎‎«troika de la tiranía», según el consejero estadounidense de seguridad nacional John Bolton.‎

Pero el plan inicial pudiera verse modificado, principalmente por las nuevas ambiciones ‎imperiales del Reino Unido [4], que ‎podría ejercer cierta influencia sobre el Pentágono. ‎

Veamos el panorama actual:‎ ‎ ‎

La evolución de Venezuela

‎‎

El presidente bolivariano Hugo Chávez había desarrollado relaciones con el «Gran ‎Medio Oriente» sobre una base ideológica. Chávez se acercó principalmente al entonces ‎presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y al presidente sirio Bachar al-Assad. Juntos, estos ‎tres presidentes habían concebido la posibilidad de fundar una nueva organización ‎intergubernamental –el «Movimiento de Aliados Libres»–, siguiendo un modelo similar al del ‎Movimiento de Países No Alineados, actualmente paralizado este último por el alineamiento de ‎ciertos miembros tras las políticas de Estados Unidos [5].‎

El actual presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mantiene el discurso de Hugo Chávez pero ha ‎optado por una política exterior diferente. ‎

Maduro sigue adelante con la política de acercamiento a Rusia, recibiendo en Venezuela la visita ‎de bombarderos estratégicos rusos y firmando con Moscú un contrato para la importación de ‎‎600 000 toneladas de trigo, que permitirá enfrentar la escasez en Venezuela. Más importante ‎aún, Rusia invertirá en Venezuela 6 000 millones de dólares, de los cuales 5 000 millones irán al ‎sector petrolero. Ingenieros rusos reemplazarán en ese sector a los especialistas venezolanos que ‎abandonaron su país atraídos por los cantos de sirena de las compañías extranjeras. ‎

Nicolás Maduro ha reorganizado las alianzas de su país sobre bases nuevas, estableciendo ‎estrechos vínculos con Turquía, un país miembro de la OTAN y cuyas tropas ocupan actualmente ‎amplios territorios en el norte de Siria. En el marco de esas relaciones, Maduro ha viajado ‎‎4 veces a Estambul y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan visitó Caracas recientemente. ‎

Suiza fue un país aliado de Hugo Chávez, llegando incluso a impartirle consejos para la redacción ‎de la actual Constitución de la República Bolivariana. Actualmente, por temor a no poder seguir ‎tratando en Suiza el oro venezolano, Nicolás Maduro lo envía a Turquía para convertir ‎el mineral bruto en lingotes. En el pasado, ese oro quedaba depositado en bancos suizos como ‎garantía del cumplimiento de los contratos de exportación de petróleo. Ahora, los fondos ‎provenientes de las ventas de petróleo se transfieren a Turquía mientras que el oro ya convertido ‎en lingotes regresa a Venezuela. Esta orientación puede interpretarse como basada ya no en ‎una ideología sino en intereses, quedando por definir qué tipo de intereses. ‎

Al mismo tiempo, Venezuela está siendo blanco de una campaña de desestabilización que ‎comenzó con manifestaciones antigubernamentales extremadamente violentas (las llamadas ‎‎«guarimbas»), antes de pasar al intento de golpe de Estado de febrero de 2015 (la «Operación ‎Jericó») y a ataques contra la moneda venezolana y la orquestación de una ola migratoria. En ese ‎contexto, Turquía proporcionó a Venezuela la posibilidad de sortear las sanciones ‎estadounidenses. Los intercambios entre ambos países se multiplicaron por 15 durante el ‎pasado año 2018. ‎

Sea cual sea la evolución del «régimen» de Venezuela, nada justifica lo que hoy se prepara ‎en contra de la población de ese país. ‎

Coordinación de los medios logísticos

Desde el 31 de julio y hasta el 12 de agosto de 2017, el “Comando Sur” (SouthCom) organizó un ‎gran ejercicio militar con la participación de más de 3 000 efectivos provenientes de 25 países aliados –‎entre ellos Francia y Reino Unido. El objetivo era la preparación de un desembarco relámpago de ‎tropas en Venezuela [6]. ‎

Colombia

Colombia es un Estado, pero no llega a ser una nación. La población colombiana vive dividida en ‎clases sociales geográficamente separadas. Casi ningún colombiano se aventura en un barrio ‎perteneciente a una clase social que no sea la suya. Esta estricta separación geográfica ‎en función de las clases o categorías sociales ha hecho posible la multiplicación de fuerzas paramilitares y, ‎por consiguiente, los conflictos armados internos que han dejado en Colombia más de 220 000 muertos en ‎unos 30 años. ‎

Desde su llegada al poder, en agosto de 2018, el presidente colombiano Iván Duque ha hecho ‎tambalearse la frágil paz que su predecesor, Juan Manuel Santos, ya había concluido con las ‎FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y que estaba por concretarse con el ELN ‎‎(Ejército de Liberación Nacional). Duque no ha excluido la opción de una intervención militar ‎contra Venezuela. Según revelaciones del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos entrena ‎actualmente 734 mercenarios en un campamento de la región colombiana de Tona, para ‎utilizarlos en una operación de “bandera falsa” [7] destinada a ‎desatar la guerra contra Venezuela. Debido a la particularidad sociológica de Colombia, no es ‎posible decir con certeza si ese campo de entrenamiento está o no bajo control del gobierno de ‎Bogotá. ‎

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Rex Tillerson, era director de ExxonMobil en el momento del ‎descubrimiento de yacimientos de petróleo en Guyana. Poco después, se convirtió en el ‎primer secretario de Estado de la administración Trump. ‎

Guyana

En el siglo 19, las potencias coloniales se pusieron de acuerdo sobre el trazado de la frontera ‎entre la Guayana británica (la actual República Cooperativa de Guyana) y la Guayana holandesa ‎‎(hoy República de Surinam). Pero ningún texto fijó la frontera entre la zona británica y la zona ‎española (la actual Venezuela). Hoy en día, Guyana administra de facto 160 000 kilómetros ‎cuadrados de jungla aún sujetos a litigio con Venezuela. En virtud del acuerdo de Ginebra del 17 ‎de febrero de 1966, ambos países recurrieron al entonces secretario general de la ONU –el ‎birmano U Thant. Pero la solución sigue pendiente. Guyana propone poner el problema en manos ‎de la Corte de Arbitraje de la ONU mientras que Venezuela prefiere la negociación directa entre ‎los dos países. ‎

Este diferendo territorial no parecía urgente ya que la zona en disputa es una jungla despoblada ‎que aparentemente carecía de valor, pero se trata de un inmenso espacio que representa ‎dos terceras partes de Guyana. El acuerdo de Ginebra ha sido violado 15 veces por Guyana, ‎por ejemplo autorizando la explotación de una mina de oro en ese territorio. Pero lo más ‎importante apareció en 2015 cuando ExxonMobil descubrió petróleo en el Atlántico, ‎precisamente en las aguas territoriales de la zona en disputa. ‎

La población de Guyana se compone en un 40% de descendientes de indios [8], un 30% de descendientes de africanos, un 20% de ‎mestizos y un 10% de poblaciones autóctonas amerindias. Los indios están muy presentes en los ‎organismos públicos de Guyana y los descendientes de africanos son mayoría en el ejército. ‎

‎‎

El 21 de diciembre de 2018, una moción de censura fue presentada en el parlamento guyanés ‎contra el gobierno del presidente David Granger, un general probritánico y antivenezolano, que ‎llegó al poder en 2015. Para sorpresa de todos, un diputado –Charrandas Persaud– votó contra su ‎propio partido provocando así la caída del gobierno, cuya mayoría se limitaba a un solo voto. ‎Guyana vive desde entonces una situación de grave inestabilidad. Se ignora si el presidente ‎Granger, actualmente bajo quimioterapia, será capaz de continuar ejerciendo sus funciones ‎mientras que el diputado Charrandas Persaud tuvo que abandonar la sede del parlamento ‎utilizando una salida de escape y huyó a Canadá. ‎

El 22 de diciembre de 2018, en medio de la crisis gubernamental guyanesa, dos barcos ‎contratados por la transnacional estadounidense ExxonMobil –el Ramform Thethys, con bandera ‎de Bahamas, y el Delta Monarch, de Trinidad y Tobago– iniciaron trabajos de prospección en la ‎zona en disputa con Venezuela ‎ [9]‎. Considerando que se trataba de una violación del acuerdo ‎de Ginebra, la marina de Venezuela expulsó los dos barcos de la zona en disputa. El ministerio de ‎Exteriores de Guyana denunció el hecho como un acto hostil.‎ ‎

El 30 de diciembre, el ministro de Defensa del Reino Unido, Gavin Williamson, declaró al ‎‎Sunday Times que la Corona pone fin a la doctrina de descolonización que Whitehall venía ‎siguiendo desde el fiasco franco-británico de Suez, en 1956 [10]. Por consiguiente, Londres, que hoy cuenta con bases militares en Gibraltar, ‎Chipre, en la isla de Diego Garcia y en las islas Malvinas, se prepara ahora para abrir una nueva ‎base militar en el Caribe, quizás en la isla de Monserrat pero más probablemente en Guyana. Esa ‎nueva base militar británica debería ser operacional en 2022 [11].‎

El otro vecino de Guyana es Surinam (la Guayana holandesa). El presidente de Surinam, Desi ‎Bouterse, está acusado en Europa de tráfico de drogas en un caso anterior a su elección. Pero ‎su hijo, Dino Bouterse, fue arrestado en Panamá, en 2013, a pesar de que había entrado a ese ‎país con un pasaporte diplomático. De Panamá, Dino Bouterse fue extraditado a Estados Unidos, ‎donde fue condenado a 16 años de cárcel por tráfico de drogas, pero en realidad fue porque ‎estaba instalando el Hezbollah libanés en Surinam. ‎

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La ceremonia de bautismo de Jair Bolsonaro en las aguas del río Jordán, ‎Israel. ‎

Brasil

En mayo de 2016, Henrique Meirelles, ministro de Finanzas del gobierno de transición del líbano-‎brasileño Michel Temer, designó como director del Banco Central de Brasil al israelo-brasileño Ilan ‎Goldfajn. Meirelles, quien presidía además el Comité Preparatorio de los Juegos Olímpicos, ‎recurrió también al ejército israelí (Tsahal) para coordinar el trabajo del ejército y de la policía ‎brasileños en cuanto a garantizar la seguridad de la cita olímpica. Al controlar simultáneamente ‎el Banco Central, el ejército y la policía, Israel no encontró la menor dificultad para incentivar las ‎protestas contra la corrupción entre los dirigentes del Partido de los Trabajadores. ‎

Creyendo que la entonces presidente de Brasil, Dilma Rousseff, había manipulado las cuentas ‎públicas en el marco del escándalo de Petrobras –la empresa mayoritariamente estatal que ‎comercializa el petróleo brasileño– el parlamento destituyó a la mandataria en agosto de 2016, ‎a pesar de que no había hechos comprobados que permitiesen incriminarla. ‎

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Eduardo y Carlos, hijos del nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. ‎

En medio de la campaña electoral de 2018, el candidato a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, ‎se fue a Israel, a bautizarse en las aguas del río Jordán, garantizando así el voto masivo a su favor ‎de los electores vinculados a las iglesias evangélicas. ‎

Jair Bolsonaro ganó la elección teniendo como candidato a la vicepresidencia al general Hamilton ‎Mourao. Durante la etapa de transición, el general Hamilton Mourao declaró públicamente que ‎Brasil tenía que prepararse para enviar un contingente militar a Venezuela como «fuerza de ‎paz»… después del derrocamiento del presidente Nicolas Maduro. Esas palabras constituyen una ‎amenaza casi descarada, a la que Bolsonaro trató de restar importancia. ‎

El 3 de enero de 2019, en entrevista concedida al canal de televisión SBT, el ya presidente ‎Bolsonaro mencionó negociaciones con el Pentágono con vistas a la apertura de una base militar ‎estadounidense en Brasil. Esta declaración ha encontrado fuerte oposición en el seno de las fuerzas ‎armadas brasileñas, donde se estima que Brasil es totalmente capaz de defenderse solo. ‎

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El primer ministro israelí Benyamin Netanyahu durante la investidura del ‎presidente Bolsonaro. ‎

En ocasión de su investidura, el 2 de enero de 2019, el flamante presidente Bolsonaro se reunió ‎con el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu. Era la primera vez que una personalidad ‎israelí de tan alto nivel viajaba a Brasil. El presidente Bolsonaro aprovechó la oportunidad para ‎anunciar que la embajada brasileña en Tel Aviv va a ser trasladada a Jerusalén.‎

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, quien también asistió a la investidura de ‎Bolsonaro, se reunió en Brasil con el ministro de Exteriores de Perú, Néstor Popolizio, y anunció ‎junto al nuevo presidente brasileño su intención de luchar a su lado contra los «regímenes ‎autoritarios» de Venezuela y Cuba. En su viaje de regreso a Estados Unidos, Pompeo hizo escala ‎en Bogotá para reunirse con el presidente colombiano, Iván Duque. Ambos se concertaron para ‎trabajar juntos con vista a aislar a Venezuela en el plano diplomático. ‎

El 4 de enero de 2019, los 14 países miembros del llamado «Grupo de Lima» (entre los que ‎se encuentran Brasil, Colombia y Guyana) se reunieron para emitir un comunicado donde ‎declaran «ilegítimo» el nuevo mandato del presidente Nicolás Maduro, que comienza el 10 de ‎enero [12]. México se negó a firmar ese comunicado. ‎

Por otro lado, 6 países del grupo acudirán al Tribunal Penal Internacional para acusar al ‎presidente Maduro de «crímenes contra la humanidad». ‎

Es evidente que está en marcha el proceso que debe llevar a la guerra. Están en juego fuerzas ‎enormes y pocas cosas pueden aún llegar a detenerlas. ‎

Es en este contexto que Rusia está estudiando la posibilidad de abrir una base aeronaval ‎permanente en Venezuela. La Orchila –la isla donde estuvo retenido el presidente Hugo Chávez ‎durante la intentona golpista de abril de 2002– ofrece las condiciones necesarias para el ‎estacionamiento de bombarderos estratégicos. Esto sería para Estados Unidos una amenaza ‎mucho mayor que los misiles soviéticos desplegados en Cuba, en octubre de 1962.

Thierry Meyssan

 

[1] «Plan to overthrow the Venezuelan Dictatorship – ‎‎“Masterstroke”», por el almirante Kurt W. Tidd, Voltaire Network, 23 de ‎febrero de 2018; «El “Golpe Maestro” de Estados Unidos contra Venezuela (Documento del ‎Comando Sur)», por Stella Calloni, Red Voltaire, 9 ‎de mayo de 2018; y «Estados Unidos prepara una guerra entre latinoamericanos», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de diciembre ‎de 2018.

[2] The Pentagon’s New Map, Thomas P. M. Barnett, Putnam Publishing Group, 2004; ‎‎«El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití), ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.

[3] “Declaration of a National Emergency with ‎Respect to Venezuela”, “Executive Order – Blocking Property and ‎Suspending Entry of Certain Persons Contributing to the Situation in Venezuela”, por Barack Obama, Voltaire Network, 9 de marzo de 2015.

[4] «Reino Unido asume su nueva política colonial post-Brexit», Red Voltaire, 3 de enero de 2019.

[5] «Chávez y Assad llaman a la creación de ‎un Movimiento de Aliados Libres», Red Voltaire, 15 ‎de julio de 2010.

[6] «Grandes ejercicios militares alrededor de Venezuela», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire , 25 de agosto de 2017.

[7] Una “operación de bandera falsa” false flag es ‎una provocación perpetrada de manera que pueda atribuirse a la parte adversa, proporcionando ‎así el pretexto que justificará una acción de “respuesta”. Nota de la Red Voltaire.

[8] No se trata de ‎amerindios –pobladores autóctonos de la región– sino de descendientes de familias provenientes ‎de la India. Nota de la Red Voltaire.

[9] El 9 de enero de 2019, o sea al día siguiente de la publicación de este artículo, el presidente ‎Nicolás Maduro presentó en conferencia de prensa las pruebas (grabaciones de video y de audio) ‎que demuestran sin lugar a dudas que los barcos de prospección que participaron en el incidente marítimo se hallaban en aguas territoriales de la República Bolivariana de Venezuela. Nota de la ‎‎Red Voltaire. Ver «Venezuela publica pruebas de la violación de sus aguas territoriales», Red Voltaire, 10 de enero de 2019.

[10] «Reino Unido asume su nueva política colonial post-Brexit», Red Voltaire, 3 de enero de 2019.

[11] “We are opening new overseas ‎bases to boost Britain”, Christopher Hope, Sunday Telegraph, 30 de diciembre de 2018.

[12] «Declaración del Grupo de Lima», Red Voltaire , 4 de enero de ‎‎2019.

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